12 de noviembre de 2021

“EL NIÑO QUE QUERÍA ATRAPAR EL VIENTO”: LIBRO QUE AYUDA A SUPERAR EL DUELO POR LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO

Conversamos con Walter Kunhe y Carola Vergara, escritor e ilustradora de la obra. 

Por Carmen Gloria Moraga.

Afrontar la muerte de un ser querido, es una de las experiencias más complejas y dolorosas que tenemos que vivir los seres humanos. Nadie está preparado para una pérdida tan grande. Pero cuando la noticia llega, porque la muerte es inevitable, lo mejor es transitar el camino del duelo con amor, validando las emociones y dándole un nuevo lugar a la persona que ha partido, ¿Cómo logramos esto? El libro ilustrado “El niño que quería atrapar el viento”, del psicólogo Walter Kunhe y la artista visual Carola Vergara, entrega herramientas que ayudan a retomar el curso de la vida con esperanza. 


Este libro explica la relación que hay entre la vida y la muerte, a través de un cuento, cuyo protagonista es Nicolás, un niño que pierde a su perro, ¿cómo se aborda el tema para que los niños lo entiendan bien?


Walter: Cuando hablamos de la muerte, el gran problema es que eso nos interpela a nosotros en términos filosóficos, así como qué crees tú de la muerte. Y es una pregunta que no tiene respuesta por parte de la ciencia, que no tiene respuesta por parte de mi disciplina, la psicología tampoco. Entonces, ¿cómo respondemos al problema de la muerte?, y ahí pasamos a cuáles son nuestras creencias, sabemos o no sabemos si hay algo después de la muerte. Esa es la gran pregunta.

Si uno asume que vivimos una vida material y que después que nos morimos todo se acaba, incluso en esos casos hay respuestas para cómo le vamos a dar sentido a la vida sabiendo que es finita. En el caso de este cuento, la respuesta es espiritual y la respuesta es que nosotros después de morir pasamos a un estado espiritual y el niño lo entiende a través de una metáfora, que es algo que los niños ven en el colegio, que son los cambios en el estado de la materia, lo entiende porque tal como el agua se evapora, nosotros pasamos a ser alma



¿De qué forma este libro ayuda a los lectores que están afrontando la pérdida de un ser querido?


Walter: El duelo es algo que uno necesita acoger de alguna manera, tiene varias etapas, lo principal es que uno tiene que darle un sentido. Una de las cosas difíciles es como le doy sentido a una situación en la que falta alguien, porque la persona que fallece ocupa un lugar y cumple una función en tu vida, entonces deja un vacío, que a veces es muy práctico y concreto, por ejemplo, quién va a comprar pan, cosas simples que vienen a ser reemplazadas por otros. 

La otra cosa tiene que ver con la identidad, cuando fallece alguien, fallece la parte de tu identidad que compartías con esa persona, entonces es parte de uno mismo lo que pierde, por eso es que duele tanto. En las tareas del duelo, lo que necesitas es volver a organizar la cotidianidad y necesitas volver a poner en un lugar a la persona que has perdido. En este cuento, esto se resuelve cuando el niño ubica a su perrito en el plano espiritual, le da un lugar desde el cual siente que sigue formando parte de su vida.




¿Por qué es importante que los padres ayuden a los niños a expresar sus emociones durante el duelo?


Walter: Los adultos a veces tenemos, en una buena intención, el querer cuidar a los niños, salvarlos de ciertas cosas. En el caso específico de la muerte, hay veces que se muere el abuelito y al niño no lo llevan al funeral, porque va a ser algo muy triste, para que no se apene, pero la pena no es necesariamente mala y el funeral es un ritual de despedida, un ritual de construcción de sentido, porque parte del duelo tiene que ver con despedirse y con reorganizar la vida. Finalmente, cuando tú quieres negar, no le das espacio a ciertas emociones que no son agradables, tener pena no es agradable, pero necesitamos reconocerlo, si no le damos espacio a eso lo vamos a cargar, no se resuelve.

Carola: En las ilustraciones de la primera edición del libro, el padre estaba más lejano y quizás autoritario frente a todos los hechos. En cambio, en la segunda edición el padre está mucho más cercano, hay mucha más piel, más contacto. Por ejemplo, cuando lo contiene se pone a la altura del niño. El personaje está sumamente validado en cuanto a sus emociones. El libro se recomienda ser leído con un adulto, entonces entrega esa instancia para que los papás o quien esté acompañando a los niños, validen sus emociones, se converse sobre el dolor, de la pena, del duelo, de la pérdida, para que se pueda sentir contenido, para que sepa que sus emociones conflictivas tienen lugar y nombre.



¿Cómo ha sido la retroalimentación que han recibido de los lectores, tanto de niños como adultos?

Carola: Yo vivo en Concepción y acá me han llamado de varios colegios, principalmente para dar charlas motivacionales para que los niños se animen a dibujar. En esas charlas yo tengo que mostrarles qué trabajos he hecho. Y cuando he trabajado con este libro ha sido súper bueno, porque los niños inmediatamente conectan con su experiencia, incluso conectan con la experiencia de la no pérdida cuando no han perdido a nadie. Cada vez que he visitado colegios, he podido dejar libros en la biblioteca y luego me cuenta la misma bibliotecaria, por mail o redes sociales, que un niño tuvo una pérdida y lo ocuparon, realmente se le da el uso para el cual fue creado. 

Walter: El mensaje más emotivo que me llegó y que me hizo llorar, fue el de una persona a la que se le había muerto el papá y el hermano en el mismo accidente. Me contactó para pedirme permiso para usar una frase del libro en el obituario en el diario. Ella me dijo que el libro le había dado alivio, que le había permitido estar más tranquila. También me pasa que colegas me lo piden, porque lo leen en los cursos, hay veces que en el curso se murió el papá, mamá o abuela de alguien, lo leen en clases y lo usan en grupos para trabajar el tema.    



Carola, ¿cómo fue la experiencia de ilustrar este libro?

Fue una tarea, no sé si difícil sea la palabra, pero había que jugar mucho con las metáforas, precisamente porque cómo nosotros comunicamos con los dibujos un tema tan difícil. En ese tiempo no había tantos libros de temas complicados o de fácil acceso acá en Chile, no había muchos referentes. Entonces, claramente era un desafío. En la primera edición, el libro era mucho más azul, porque conectaba más con la pena, con este estado más de tristeza, pero esa tristeza como más tranquila. La segunda edición es distinta, todas las ilustraciones son nuevas y es más colorido, porque mi relación con la muerte ha ido cambiando, se han ido personas muy queridas, además lo he podido ver como un proceso de transformación, por eso, están acompañando mucho los colores morados, que son colores más relacionados con la transformación, con la trasmutación. También es más etéreo que el primer libro, este está pintado solamente con acuarela, entonces le da un carácter mucho más ligero, más espiritual”. 



CNTV Infantil subió a sus plataformas un video animado sobre este cuento, ¿cómo fue para ustedes ver su trabajo plasmado en una animación?

Walter: A mí me alegró mucho que el Consejo Nacional de Televisión haya escogido el cuento, ellos leyeron la edición de ocho libros, y lo escogieron. Después supe que hubo una recomendación del profesor Manuel Peña, que es experto en literatura infantil y juvenil, que él después me pasó su análisis del libro, que es súper bueno. Ellos lo quisieron adaptar, pero básicamente mi participación fue autorizar. Entonces, ellos lo ilustraron de nuevo, con el equipo de animación y en la misma línea de los capítulos, porque es una serie que se llama “Cuéntame otro cuento”. Me encanta que esté animado, pero lamento que se perdió la ilustración de Carolina.


“El niño que quería atrapar el viento” está disponible en librerías en formato físico y en plataformas virtuales como ebook.


Revisa a continuación la entrevista completa que Walter Kunhe y Carola Vergara le dieron a En Palco.