
Antofagasta se consolida como corredor clave de ballenas en Chile
Investigadora de la UA destaca alta presencia de cetáceos en la costa regional y llama a reforzar la protección marina, la navegación responsable y el cuidado del ecosistema.
29 de enero de 2026
La costa de la Región de Antofagasta se ha posicionado como una de las zonas más relevantes del norte de Chile para la presencia de ballenas y cetáceos, transformándose en un espacio estratégico para su alimentación y tránsito migratorio. Así lo afirmó la ecóloga marina e investigadora de la Universidad de Antofagasta (UA), Maritza Malebrán Jiménez, directora de la Asociación Medioambiental Desierto Azul.
Según explicó la especialista, durante gran parte del año es posible observar una alta diversidad de cetáceos en aguas regionales. Destaca la presencia permanente de la ballena fin, además de registros frecuentes de ballena jorobada y avistamientos ocasionales de ballena azul y ballena franca austral. A ello se suman especies como delfines oscuros, nariz de botella, marsopas espinosas, orcas y calderones, entre otros.

Malebrán indicó que los mayores registros se concentran en invierno y luego a fines de primavera e inicios del verano, coincidiendo con periodos migratorios y condiciones óptimas para la alimentación. Sectores como la Bahía de San Jorge y la Península de Mejillones destacan por su alta productividad marina, asociada a la surgencia de la corriente de Humboldt, fenómeno que incrementa la disponibilidad de nutrientes y alimento para estas especies.
La investigadora recalcó que Antofagasta cumple un rol clave como zona de alimentación dentro del corredor migratorio del Pacífico Sudoriental, permitiendo que las ballenas recuperen energía antes de continuar sus desplazamientos.

En este contexto, hizo un llamado a pescadores y navegantes a mantener una conducta responsable, respetando la distancia mínima de 100 metros, reduciendo la velocidad y evitando maniobras bruscas ante la presencia de cetáceos. Asimismo, enfatizó la importancia de prevenir enmallamientos, mantener redes en buen estado y reportar artes de pesca perdidos.
Finalmente, alertó sobre el impacto del ruido submarino y la contaminación por basura marina, factores que afectan gravemente la comunicación, orientación y supervivencia de estas especies. “La presencia de ballenas en nuestras costas es un privilegio, pero también una responsabilidad colectiva para proteger el ecosistema marino”, concluyó la investigadora.
































