La NASA iniciará formalmente la cuenta regresiva para el lanzamiento de la misión Artemis II este lunes a las 19:00 GMT (15:00 horas local de Florida). Tras superar una serie de revisiones técnicas y retrasos previos, los especialistas confirmaron que todo el sistema de lanzamiento se encuentra en óptimas condiciones para el despegue programado para este miércoles 1 de abril a las 18:24 hora local desde el Centro Espacial Kennedy. Lori Glaze, administradora asociada de la Misión de Desarrollo de Exploración de Sistemas de la NASA, aseguró que las operaciones han transcurrido sin contratiempos tras la última revisión de preparación de vuelo. «Nos estamos acercando mucho y estamos listos «, afirmó la funcionaria, destacando que el proceso de preparación actual ha sido uno de los más «limpios» en la historia reciente de la agencia. A pesar del optimismo técnico, la principal variable que mantiene en alerta a los ingenieros es el clima en Cabo Cañaveral. Actualmente, existe un 80% de probabilidad de condiciones meteorológicas favorables, aunque persisten preocupaciones menores sobre la formación de nubes y vientos en altura que podrían interferir con la trayectoria del cohete. Un desafío técnico bajo la mirada del clima en Florida El comandante de la misión, el astronauta Reid Wiseman, se mostró relajado pero cauteloso ante los posibles escenarios. «Estamos listos para salir, pero ni por un segundo tenemos la expectativa de que vamos a ir en el primer intento», matizó Wiseman, recordando que el vehículo ya tuvo que regresar al edificio de ensamblaje en febrero pasado por ajustes técnicos. «Si tenemos que intentarlo unas pocas veces más, estamos 100% preparados para ello», añadió. La misión Artemis II tendrá una duración de 10 días y utilizará el cohete Space Launch System (SLS) junto a la cápsula Orion. Durante el trayecto, los astronautas evaluarán los sistemas de soporte vital y realizarán maniobras que servirán de base para las futuras misiones de descenso en la superficie lunar. Una tripulación diversa con la mira puesta en Marte La tripulación está integrada por la especialista de misión Christina Koch, quien será la primera mujer en una misión lunar; el piloto Victor Glover, el primer hombre de raza negra en este tipo de expediciones; y el astronauta Jeremy Hansen, el primer canadiense en dejar la órbita terrestre. Para Koch, esta misión es un « peldaño hacia Marte» y una oportunidad única para buscar respuestas sobre el origen de la vida en el sistema solar. «Responder a la pregunta de si estamos solos comienza en la Luna», señaló la astronauta desde la cuarentena preventiva. Por su parte, el canadiense Jeremy Hansen destacó que uno de los momentos más esperados será la observación de un eclipse solar desde su posición privilegiada en el espacio. Este vuelo es la continuación del éxito de Artemis I (no tripulado) en 2022 y el paso previo al objetivo de 2028: volver a pisar suelo lunar. El programa Artemis busca establecer una presencia humana permanente en el satélite y construir la estación orbital Gateway, que servirá como puerto de enlace para la futura exploración del planeta rojo. Fuente: www.cooperativa
La idea de una motocicleta capaz de mantenerse en equilibrio sin ayuda humana ya no pertenece a la ciencia ficción. Yamaha lleva años trabajando en esta posibilidad a través de su línea de prototipos MOTOROiD, un experimento que combina inteligencia artificial, sensores y un complejo sistema de balanceo activo. El objetivo: crear una moto que no solo se conduzca, sino que también “entienda” a su piloto y reaccione por sí misma. El primer modelo, presentado en 2017, fue el MOTOROiD original, una moto conceptual que desafiaba las normas del diseño tradicional. Su secreto está en la tecnología AMCES (Active Mass Center Control System), un mecanismo que permite mover el centro de gravedad del vehículo mediante componentes móviles del chasis, como la batería o el basculante trasero. Gracias a ello, la moto puede mantenerse erguida incluso en parado, ajustando su peso como si tuviera reflejos humanos. A esto se suma un sistema de reconocimiento facial y gestual que identifica al piloto y responde a sus movimientos sin necesidad de mandos físicos. En las demostraciones, el vehículo incluso “se levanta” del suelo y avanza suavemente cuando se le indica con un gesto. Con el paso de los años, Yamaha ha ido perfeccionando esta tecnología. En 2023, presentó el MOTOROiD2, una evolución más avanzada que mantiene la base del equilibrio automático, pero añade un diseño más agresivo y fluido, además de una inteligencia artificial más sofisticada. Este modelo busca algo más que estabilidad: pretende crear un vínculo emocional entre piloto y máquina, estableciendo una comunicación orgánica basada en el movimiento y la respuesta del vehículo. En 2025, Yamaha dio un paso más con el MOTOROiD:Λ (Lambda), un prototipo que parece salido directamente del futuro. Este modelo no solo es capaz de mantenerse de pie, sino también de levantarse por sí mismo si se cae, gracias a una red de sensores, giroscopios y un sistema de aprendizaje que analiza cada movimiento. Su estructura puede rotar hasta 180 grados, lo que le permite adaptarse de forma dinámica al entorno y mantener el equilibrio con una precisión sorprendente. La marca japonesa no ha anunciado planes inmediatos de comercialización, pero el impacto tecnológico de estos proyectos es evidente. Las motos con auto-balanceo podrían marcar un antes y un después en la seguridad y accesibilidad del motociclismo. Imagina una moto que no se cae al detenerse, que puede ayudarte a mantener el control en una curva difícil o incluso seguirte de forma autónoma cuando caminas. Sin embargo, los desafíos técnicos y económicos son significativos. Los sistemas de balanceo activo requieren sensores de alta precisión, actuadores potentes y un control constante del centro de masa, lo que incrementa el peso, el consumo energético y los costes de mantenimiento. Además, para llegar a las calles, Yamaha tendría que superar barreras regulatorias y garantizar una fiabilidad total frente a las vibraciones, el polvo o la lluvia. Aun así, estos prototipos apuntan hacia un nuevo paradigma en la relación entre persona y máquina. El proyecto MOTOROiD no busca solo crear una moto más segura, sino explorar un nuevo tipo de conexión emocional con la tecnología: un vehículo que “sienta”, “reaccione” y “acompañe” al conductor. De momento, estas motos futuristas seguirán siendo el laboratorio rodante de Yamaha, una muestra de cómo la innovación puede transformar incluso los objetos más clásicos. Si el automóvil eléctrico cambió nuestra manera de movernos, la moto autoequilibrada promete cambiar nuestra forma de entender la conducción sobre dos ruedas.
Investigadores de la Universidad del Sudeste de Nanjing, en China, desarrollaron una tela que puede limpiarse sin la necesidad de un detergente. Se trata de un nuevo recubrimiento textil capaz de lograr algo que hasta hace poco parecía imposible: lavar la ropa solamente con agua. La idea no es trivial. De acuerdo con Phys.org, los detergentes que salen de nuestras lavadoras terminan en ríos, lagos y océanos, donde alteran los ecosistemas acuáticos. Incluso después de pasar por plantas de tratamiento, algunos de sus compuestos químicos persisten y continúan contaminando las aguas naturales. Para abordar este problema, los investigadores desarrollaron un recubrimiento formado por varias capas de polímeros aplicadas mediante pulverización. Concretamente, alternaron dos compuestos –cloruro de polidialildimetilamonio (PDADMAC) y ácido polivinilsulfónico– hasta formar una estructura multicapa sobre el tejido. ¿Una tela que no se puede ensuciar? El resultado es una superficie tan densamente cargada de grupos sulfonato que las moléculas de suciedad simplemente no encuentran dónde adherirse. Así, en lugar de intentar despegar la mugre una vez instalada, la idea es que nunca llegue a instalarse. “En estudios anteriores descubrimos que las superficies densamente cargadas pueden estabilizar una capa de hidratación robusta “, explicó el autor Chongling Cheng a Chemical & Engineering News (C&EN), una revista semanal de actualidad publicada por la Sociedad Química de Estados Unidos (ACS). “Eso nos hizo replantearnos una suposición básica sobre cómo funciona la limpieza”, agregó. Esa fina capa de hidratación –una especie de “escudo” de agua que se forma sobre la tela– actúa entonces como una barrera que dificulta la adhesión de la suciedad. De acuerdo con el estudio, “la capa de hidratación estable, fuertemente unida y continua de la deposición asistida por pulverización repetida actúa como una barrera tanto física como energética, suprimiendo eficazmente la adhesión de manchas y la acumulación de suciedad en superficies sólidas “. Además, funciona tanto en la oscuridad como bajo la luz solar, lo que supone una ventaja frente a tecnologías anteriores basadas en fotocatálisis, que solo eran eficaces con buena iluminación. Y, a diferencia de otros recubrimientos que pierden eficacia al secarse, este mantiene su estructura porque las moléculas quedan fijadas en una configuración estable durante su aplicación. En las pruebas, según C&EN, el recubrimiento funcionó sobre algodón, seda y poliéster, eliminando diversos tipos de manchas de comida, residuos aceitosos, bacterias y hongos con un simple aclarado de agua. También demostró propiedades antimicrobianas y, como beneficio adicional, resultó ser capaz de unirse a microplásticos y reducir su liberación al medio ambiente durante el lavado. Fuente: www.biobiochile.cl
La NASA anunció el martes su ambicioso plan de 20.000 millones de dólares para acelerar el regreso a la Luna en 2028, realizar alunizajes tripulados cada seis meses y construir un base lunar permanente en los próximos siete años. El administrador de la agencia espacial estadounidense, Jared Isaacman, anunció una estrategia de despliegue lunar por fases que será la más ambiciosa de la historia desde el programa Apollo (1961-1972) y que contará con el aporte de empresas privadas como SpaceX o Blue Origin y de otras agencias espaciales internacionales. La nueva estrategia se enfocará en que Estados Unidos pueda tener una presencia permanente en la superficie de la Luna y que en la tercera fase del proyecto la base tenga tres hábitats y obtenga recursos propios del mismo satélite terrestre. El objetivo más inmediato es que Estados Unidos pueda volver a poner el pie en la Luna en 2028 y una vez completados los objetivos del programa Artemis, la NASA pueda realizar alunizajes tripulados cada seis meses. La NASA quiere asentarse en la Luna en el futuro cercano El programa, detallado en una rueda de prensa desde Washington, contempla enviar a los primeros astronautas a la superficie de la Luna en más de medio siglo y desplegar los elementos iniciales de una presencia permanente antes de 2030. La fecha objetivo de 2028 se enmarca en una revisión del programa Artemis que aumenta la cadencia de misiones tripuladas. Antes de ese hito, la NASA se prepara para el vuelo Artemis II, la primera misión tripulada del programa, que enviará a cuatro astronautas en una trayectoria alrededor de la Luna y cuyo despegue desde Florida está fijado para abril de este año. En este contexto, la agencia confirmó que el desarrollo de la estación orbital lunar Gateway, que se venía planeando desde hace ya varios años, quedará “en pausa”, con prioridad para la infraestructura de superficie y los sistemas de transporte, aunque sin descartar retomar el proyecto más adelante. “No debería sorprender a nadie que estemos pausando Gateway en su forma actual para enfocarnos en la infraestructura que apoya operaciones sostenidas en la superficie de la Luna”, dijo Isaacman. Fuente: www.biobiochile.cl
Una nueva generación de conectividad inalámbrica fue presentada en la Mobile World Congress 2026, en Barcelona (España): la red 6G. Se trata de una tecnología que actualmente está en fase experimental y cuya llegada para usuarios normales se proyecta para después de 2030. No obstante, el desarrollo implica también un cambio en los dispositivos. Hoy no existen equipos en el mercado con capacidad de 6G, por lo que su implementación requerirá una actualización tecnológica. Alejandro Reid, doctor en Comunicación y académico de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes (Uandes), explica que la principal diferencia con la generación anterior está en la velocidad. Un salto generacional Según indica el experto, la tecnología 5G puede conectar dispositivos a una velocidad de hasta 10 gigas (GB), mientras que la 6G podría alcanzar hasta 100 GB. Ese aumento, implica “ una mayor instantaneidad en la velocidad de conexión y menor latencia ”, es decir, una reducción en la intermitencia entre el envío y la recepción de información. Además, la 6G incorpora un modelo integrado de inteligencia artificial para manejar la saturación de la red en contextos de alta demanda, explica el académico Uandes. De este modo, “cuando la 5G se satura en los estadios o en la Quinta Vergara (…) el sistema es capaz de generar una conectividad y priorizar cierta cantidad de datos ”. Finalmente, Reid subraya que esta tecnología abarca un proceso gradual que comenzaría en 2027 o 2028 : “Esto va a seguir creciendo hacia adelante, y vamos a tener mucha mejor capacidad de comunicación inalámbrica, y esto en los próximos años lo vamos a ir viendo cada vez más cerca ”.
La NASA iniciará formalmente la cuenta regresiva para el lanzamiento de la misión Artemis II este lunes a las 19:00 GMT (15:00 horas local de Florida). Tras superar una serie de revisiones técnicas y retrasos previos, los especialistas confirmaron que todo el sistema de lanzamiento se encuentra en óptimas condiciones para el despegue programado para este miércoles 1 de abril a las 18:24 hora local desde el Centro Espacial Kennedy. Lori Glaze, administradora asociada de la Misión de Desarrollo de Exploración de Sistemas de la NASA, aseguró que las operaciones han transcurrido sin contratiempos tras la última revisión de preparación de vuelo. «Nos estamos acercando mucho y estamos listos «, afirmó la funcionaria, destacando que el proceso de preparación actual ha sido uno de los más «limpios» en la historia reciente de la agencia. A pesar del optimismo técnico, la principal variable que mantiene en alerta a los ingenieros es el clima en Cabo Cañaveral. Actualmente, existe un 80% de probabilidad de condiciones meteorológicas favorables, aunque persisten preocupaciones menores sobre la formación de nubes y vientos en altura que podrían interferir con la trayectoria del cohete. Un desafío técnico bajo la mirada del clima en Florida El comandante de la misión, el astronauta Reid Wiseman, se mostró relajado pero cauteloso ante los posibles escenarios. «Estamos listos para salir, pero ni por un segundo tenemos la expectativa de que vamos a ir en el primer intento», matizó Wiseman, recordando que el vehículo ya tuvo que regresar al edificio de ensamblaje en febrero pasado por ajustes técnicos. «Si tenemos que intentarlo unas pocas veces más, estamos 100% preparados para ello», añadió. La misión Artemis II tendrá una duración de 10 días y utilizará el cohete Space Launch System (SLS) junto a la cápsula Orion. Durante el trayecto, los astronautas evaluarán los sistemas de soporte vital y realizarán maniobras que servirán de base para las futuras misiones de descenso en la superficie lunar. Una tripulación diversa con la mira puesta en Marte La tripulación está integrada por la especialista de misión Christina Koch, quien será la primera mujer en una misión lunar; el piloto Victor Glover, el primer hombre de raza negra en este tipo de expediciones; y el astronauta Jeremy Hansen, el primer canadiense en dejar la órbita terrestre. Para Koch, esta misión es un « peldaño hacia Marte» y una oportunidad única para buscar respuestas sobre el origen de la vida en el sistema solar. «Responder a la pregunta de si estamos solos comienza en la Luna», señaló la astronauta desde la cuarentena preventiva. Por su parte, el canadiense Jeremy Hansen destacó que uno de los momentos más esperados será la observación de un eclipse solar desde su posición privilegiada en el espacio. Este vuelo es la continuación del éxito de Artemis I (no tripulado) en 2022 y el paso previo al objetivo de 2028: volver a pisar suelo lunar. El programa Artemis busca establecer una presencia humana permanente en el satélite y construir la estación orbital Gateway, que servirá como puerto de enlace para la futura exploración del planeta rojo. Fuente: www.cooperativa
La idea de una motocicleta capaz de mantenerse en equilibrio sin ayuda humana ya no pertenece a la ciencia ficción. Yamaha lleva años trabajando en esta posibilidad a través de su línea de prototipos MOTOROiD, un experimento que combina inteligencia artificial, sensores y un complejo sistema de balanceo activo. El objetivo: crear una moto que no solo se conduzca, sino que también “entienda” a su piloto y reaccione por sí misma. El primer modelo, presentado en 2017, fue el MOTOROiD original, una moto conceptual que desafiaba las normas del diseño tradicional. Su secreto está en la tecnología AMCES (Active Mass Center Control System), un mecanismo que permite mover el centro de gravedad del vehículo mediante componentes móviles del chasis, como la batería o el basculante trasero. Gracias a ello, la moto puede mantenerse erguida incluso en parado, ajustando su peso como si tuviera reflejos humanos. A esto se suma un sistema de reconocimiento facial y gestual que identifica al piloto y responde a sus movimientos sin necesidad de mandos físicos. En las demostraciones, el vehículo incluso “se levanta” del suelo y avanza suavemente cuando se le indica con un gesto. Con el paso de los años, Yamaha ha ido perfeccionando esta tecnología. En 2023, presentó el MOTOROiD2, una evolución más avanzada que mantiene la base del equilibrio automático, pero añade un diseño más agresivo y fluido, además de una inteligencia artificial más sofisticada. Este modelo busca algo más que estabilidad: pretende crear un vínculo emocional entre piloto y máquina, estableciendo una comunicación orgánica basada en el movimiento y la respuesta del vehículo. En 2025, Yamaha dio un paso más con el MOTOROiD:Λ (Lambda), un prototipo que parece salido directamente del futuro. Este modelo no solo es capaz de mantenerse de pie, sino también de levantarse por sí mismo si se cae, gracias a una red de sensores, giroscopios y un sistema de aprendizaje que analiza cada movimiento. Su estructura puede rotar hasta 180 grados, lo que le permite adaptarse de forma dinámica al entorno y mantener el equilibrio con una precisión sorprendente. La marca japonesa no ha anunciado planes inmediatos de comercialización, pero el impacto tecnológico de estos proyectos es evidente. Las motos con auto-balanceo podrían marcar un antes y un después en la seguridad y accesibilidad del motociclismo. Imagina una moto que no se cae al detenerse, que puede ayudarte a mantener el control en una curva difícil o incluso seguirte de forma autónoma cuando caminas. Sin embargo, los desafíos técnicos y económicos son significativos. Los sistemas de balanceo activo requieren sensores de alta precisión, actuadores potentes y un control constante del centro de masa, lo que incrementa el peso, el consumo energético y los costes de mantenimiento. Además, para llegar a las calles, Yamaha tendría que superar barreras regulatorias y garantizar una fiabilidad total frente a las vibraciones, el polvo o la lluvia. Aun así, estos prototipos apuntan hacia un nuevo paradigma en la relación entre persona y máquina. El proyecto MOTOROiD no busca solo crear una moto más segura, sino explorar un nuevo tipo de conexión emocional con la tecnología: un vehículo que “sienta”, “reaccione” y “acompañe” al conductor. De momento, estas motos futuristas seguirán siendo el laboratorio rodante de Yamaha, una muestra de cómo la innovación puede transformar incluso los objetos más clásicos. Si el automóvil eléctrico cambió nuestra manera de movernos, la moto autoequilibrada promete cambiar nuestra forma de entender la conducción sobre dos ruedas.
Investigadores de la Universidad del Sudeste de Nanjing, en China, desarrollaron una tela que puede limpiarse sin la necesidad de un detergente. Se trata de un nuevo recubrimiento textil capaz de lograr algo que hasta hace poco parecía imposible: lavar la ropa solamente con agua. La idea no es trivial. De acuerdo con Phys.org, los detergentes que salen de nuestras lavadoras terminan en ríos, lagos y océanos, donde alteran los ecosistemas acuáticos. Incluso después de pasar por plantas de tratamiento, algunos de sus compuestos químicos persisten y continúan contaminando las aguas naturales. Para abordar este problema, los investigadores desarrollaron un recubrimiento formado por varias capas de polímeros aplicadas mediante pulverización. Concretamente, alternaron dos compuestos –cloruro de polidialildimetilamonio (PDADMAC) y ácido polivinilsulfónico– hasta formar una estructura multicapa sobre el tejido. ¿Una tela que no se puede ensuciar? El resultado es una superficie tan densamente cargada de grupos sulfonato que las moléculas de suciedad simplemente no encuentran dónde adherirse. Así, en lugar de intentar despegar la mugre una vez instalada, la idea es que nunca llegue a instalarse. “En estudios anteriores descubrimos que las superficies densamente cargadas pueden estabilizar una capa de hidratación robusta “, explicó el autor Chongling Cheng a Chemical & Engineering News (C&EN), una revista semanal de actualidad publicada por la Sociedad Química de Estados Unidos (ACS). “Eso nos hizo replantearnos una suposición básica sobre cómo funciona la limpieza”, agregó. Esa fina capa de hidratación –una especie de “escudo” de agua que se forma sobre la tela– actúa entonces como una barrera que dificulta la adhesión de la suciedad. De acuerdo con el estudio, “la capa de hidratación estable, fuertemente unida y continua de la deposición asistida por pulverización repetida actúa como una barrera tanto física como energética, suprimiendo eficazmente la adhesión de manchas y la acumulación de suciedad en superficies sólidas “. Además, funciona tanto en la oscuridad como bajo la luz solar, lo que supone una ventaja frente a tecnologías anteriores basadas en fotocatálisis, que solo eran eficaces con buena iluminación. Y, a diferencia de otros recubrimientos que pierden eficacia al secarse, este mantiene su estructura porque las moléculas quedan fijadas en una configuración estable durante su aplicación. En las pruebas, según C&EN, el recubrimiento funcionó sobre algodón, seda y poliéster, eliminando diversos tipos de manchas de comida, residuos aceitosos, bacterias y hongos con un simple aclarado de agua. También demostró propiedades antimicrobianas y, como beneficio adicional, resultó ser capaz de unirse a microplásticos y reducir su liberación al medio ambiente durante el lavado. Fuente: www.biobiochile.cl
La NASA anunció el martes su ambicioso plan de 20.000 millones de dólares para acelerar el regreso a la Luna en 2028, realizar alunizajes tripulados cada seis meses y construir un base lunar permanente en los próximos siete años. El administrador de la agencia espacial estadounidense, Jared Isaacman, anunció una estrategia de despliegue lunar por fases que será la más ambiciosa de la historia desde el programa Apollo (1961-1972) y que contará con el aporte de empresas privadas como SpaceX o Blue Origin y de otras agencias espaciales internacionales. La nueva estrategia se enfocará en que Estados Unidos pueda tener una presencia permanente en la superficie de la Luna y que en la tercera fase del proyecto la base tenga tres hábitats y obtenga recursos propios del mismo satélite terrestre. El objetivo más inmediato es que Estados Unidos pueda volver a poner el pie en la Luna en 2028 y una vez completados los objetivos del programa Artemis, la NASA pueda realizar alunizajes tripulados cada seis meses. La NASA quiere asentarse en la Luna en el futuro cercano El programa, detallado en una rueda de prensa desde Washington, contempla enviar a los primeros astronautas a la superficie de la Luna en más de medio siglo y desplegar los elementos iniciales de una presencia permanente antes de 2030. La fecha objetivo de 2028 se enmarca en una revisión del programa Artemis que aumenta la cadencia de misiones tripuladas. Antes de ese hito, la NASA se prepara para el vuelo Artemis II, la primera misión tripulada del programa, que enviará a cuatro astronautas en una trayectoria alrededor de la Luna y cuyo despegue desde Florida está fijado para abril de este año. En este contexto, la agencia confirmó que el desarrollo de la estación orbital lunar Gateway, que se venía planeando desde hace ya varios años, quedará “en pausa”, con prioridad para la infraestructura de superficie y los sistemas de transporte, aunque sin descartar retomar el proyecto más adelante. “No debería sorprender a nadie que estemos pausando Gateway en su forma actual para enfocarnos en la infraestructura que apoya operaciones sostenidas en la superficie de la Luna”, dijo Isaacman. Fuente: www.biobiochile.cl
Una nueva generación de conectividad inalámbrica fue presentada en la Mobile World Congress 2026, en Barcelona (España): la red 6G. Se trata de una tecnología que actualmente está en fase experimental y cuya llegada para usuarios normales se proyecta para después de 2030. No obstante, el desarrollo implica también un cambio en los dispositivos. Hoy no existen equipos en el mercado con capacidad de 6G, por lo que su implementación requerirá una actualización tecnológica. Alejandro Reid, doctor en Comunicación y académico de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes (Uandes), explica que la principal diferencia con la generación anterior está en la velocidad. Un salto generacional Según indica el experto, la tecnología 5G puede conectar dispositivos a una velocidad de hasta 10 gigas (GB), mientras que la 6G podría alcanzar hasta 100 GB. Ese aumento, implica “ una mayor instantaneidad en la velocidad de conexión y menor latencia ”, es decir, una reducción en la intermitencia entre el envío y la recepción de información. Además, la 6G incorpora un modelo integrado de inteligencia artificial para manejar la saturación de la red en contextos de alta demanda, explica el académico Uandes. De este modo, “cuando la 5G se satura en los estadios o en la Quinta Vergara (…) el sistema es capaz de generar una conectividad y priorizar cierta cantidad de datos ”. Finalmente, Reid subraya que esta tecnología abarca un proceso gradual que comenzaría en 2027 o 2028 : “Esto va a seguir creciendo hacia adelante, y vamos a tener mucha mejor capacidad de comunicación inalámbrica, y esto en los próximos años lo vamos a ir viendo cada vez más cerca ”.