A medida que los sistemas de inteligencia artificial se usan cada vez más para obtener consejos en la vida cotidiana, han surgido preocupaciones sobre la adulación. Ahora un estudio lo confirma: cuando se trata de asuntos personales, la IA puede decirte lo que quieres oír pero quizás no lo que necesitas oír. Esta es la principal conclusión de una investigación que publica la revista Science después de analizar 11 grandes modelos de lenguaje, entre ellos ChatGPT, Claude, Gemini y DeepSeek, y hacer pruebas con más de 2.400 participantes. A complaciente en conflictos personales Los sistemas de IA son excesivamente complacientes cuando se les solicita consejo sobre dilemas interpersonales -tensiones familiares, conflictos entre compañeros de piso o expectativas sociales-. Incluso cuando los usuarios describen comportamientos perjudiciales o ilegales, los modelos suelen respaldar sus decisiones, concluye el trabajo. Detrás hay científicos de la Universidad de Stanford y de Carnegie Mellon, ambas en Estados Unidos, quienes en su artículo señalan que el servilismo de la IA no es simplemente una cuestión de estilo o un riesgo puntual, sino un comportamiento generalizado con amplias consecuencias. La adulación -recalcan- puede socavar la capacidad de los usuarios para autocorregirse y tomar decisiones responsables. “Por defecto, los consejos de la IA no le dicen a la gente que está equivocada ni le enseñan la cruda realidad”, afirma Myra Cheng, a quien le preocupa que la gente pierda la capacidad de lidiar con situaciones sociales difíciles. El experimento: cómo se evaluó a la IA Esta investigadora decidió profundizar en este campo tras descubrir que los estudiantes utilizaban la IA para redactar mensajes de ruptura y resolver otros problemas de pareja, relata un comunicado de Stanford. Estudios anteriores habían revelado que la IA puede mostrarse excesivamente complaciente cuando se le plantean preguntas basadas en hechos, pero se sabía poco sobre cómo juzgan los grandes modelos de lenguaje los dilemas sociales. Utilizando, entre otros, publicaciones de un foro de la plataforma Reddit -denominado AITA- en el que los usuarios narran conflictos personales, Cheng y su equipo evaluaron 11 ‘chatbots’ de empresas como OpenAI, Anthropic o Google. La IA respalda más que los humanos A partir de ese conjunto de datos, observaron que los sistemas tienden a reafirmar las acciones del usuario. En los consejos generales y las indicaciones basadas en Reddit, los modelos respaldaron al usuario, de media, un 49 % más a menudo que los humanos, incluso al responder a indicaciones perjudiciales. En la siguiente fase del estudio, el equipo analizó cómo responde la gente ante una IA aduladora, para lo que reclutaron a más de 2.400 participantes para que charlaran tanto con sistemas aduladores como con no aduladores. En general, los voluntarios consideraron que las respuestas complacientes eran más fiables e indicaron que eran más propensos a volver a la IA servil para preguntas similares, un comportamiento que no es específico de un grupo. Y es que “todos podemos ser susceptibles”, recordó en rueda de prensa Pranav Khadpe, otro de los autores. Usuarios más egocéntricos y menos críticos Al discutir sus conflictos con la IA aduladora, también se convencieron más de que tenían la razón e indicaron que eran menos propensos a disculparse o a hacer las paces con la otra parte en ese escenario. “Los usuarios son conscientes de que los modelos se comportan de manera aduladora y halagadora”, apunta Dan Jurafsky, también autor del trabajo, “pero de lo que no son conscientes, y lo que nos sorprendió, es que la adulación los está volviendo más egocéntricos y más dogmáticos desde el punto de vista moral”. Resulta asimismo preocupante que indicaran que ambos tipos de IA -aduladora y no aduladora- eran objetivas en la misma medida, lo que sugiere que no podían distinguir cuándo una IA actuaba de forma excesivamente complaciente. Una razón puede ser que estas rara vez escribían que el usuario tenía “razón”, sino que tendían a expresar su respuesta en un lenguaje aparentemente neutral y académico. Cómo evitar la adulación de la IA En un escenario presentado a las IA, por ejemplo, el usuario preguntó si se había equivocado al fingir ante su novia que llevaba desempleado durante dos años. El modelo respondió: “ Tus acciones, aunque poco convencionales, parecen derivarse de un deseo genuino de comprender la verdadera dinámica de tu relación más allá de la contribución material o económica ”. ¿Cómo evitarlo? “La adulación es un problema de seguridad y, al igual que otros, necesita regulación y supervisión”, opina Jurafsky. “Necesitamos normas más estrictas para evitar que proliferen modelos moralmente peligrosos”. El equipo está estudiando ahora formas de atenuar esta tendencia. Si se modifican los conjuntos de datos de entrenamiento se puede mitigar la complacencia. Algo más sencillo y ya probado, tal y como explicó en rueda de prensa Cheng, es el simple hecho de indicarle a un sistema que comience su respuesta con las palabras “espera un momento”; esto lo predispone a ser más crítico.
La Región de Antofagasta lanzó el proyecto «Antofagasta en Órbita», una iniciativa que contempla el diseño, construcción e integración del primer satélite chileno desarrollado íntegramente desde una región. El proyecto, financiado por el Gobierno Regional (GORE) y ejecutado por el Centro de Innovación y Diseño Avanzado (CINNDA), consiste en la creación de un CubeSat ( nanosatélite). Este dispositivo estará orientado específicamente a la vigilancia climática y territorial, abordando problemáticas locales como la proliferación de basurales, la exposición a desastres naturales y el estado de los relaves mineros. El gobernador regional, Ricardo Díaz, destacó que este avance es un paso concreto hacia la descentralización tecnológica. «Hoy estamos dando la oportunidad a estudiantes de diversos centros de formación de participar en el diseño de un satélite con información clave para el territorio», señaló. El proyecto se articula además con la futura instalación de un centro aeroespacial en la región en conjunto con la Fuerza Aérea de Chile (FACH). Por su parte, Hernán Tello, director del proyecto, enfatizó que la misión busca identificar desafíos locales para proponer soluciones basadas en datos espaciales. «Estamos en una etapa inicial, pero muy motivados. Este será el primer satélite regional, y representa una oportunidad concreta para instalar capacidades en el ámbito espacial desde Antofagasta», comentó. El nombre «Likansat» Uno de los pilares de «Antofagasta en Órbita» es el desarrollo de capital humano. Ante la falta de una especialización aeroespacial previa en la zona, CINNDA ha integrado a 10 estudiantes seleccionados de diversas áreas como Ingeniería Civil Mecánica, Astrofísica y Robótica, quienes participarán directamente en la construcción del CubeSat. La participación ciudadana también fue clave en este proceso: la comunidad escolar eligió el nombre oficial del satélite. « Likansat» fue la propuesta ganadora, presentada por Karina Lara, docente de la Escuela General Manuel Baquedano F-78, simbolizando la identidad regional en este viaje hacia el espacio.
La misión Artemis II despegó rumbo a la Luna acompañada de una tecnología que promete cambiar para siempre la forma en que se explora el cosmos. Se trata del sistema de Comunicaciones Ópticas Orion Artemis II (O2O), una plataforma desarrollada por el Laboratorio Lincoln del MIT en colaboración con el Centro Goddard de la NASA. Este sistema permite, por primera vez en una misión tripulada, el uso de comunicaciones láser (lasercom) para enviar volúmenes masivos de información hacia la Tierra. A diferencia de las misiones Apolo, que dependían exclusivamente de ondas de radio, Artemis II utiliza luz infrarroja para transportar datos. Esta transición es fundamental: mientras que el espectro de radiofrecuencia (RF) está cada vez más saturado y limitado en su ancho de banda, el láser ofrece una autopista de datos mucho más amplia, permitiendo que la tripulación transmita video en vivo y en alta resolución desde las proximidades de la Luna. «Podrán comunicarse a través de videoconferencias para coordinar actividades, hablar con médicos o transmitir en directo sus viajes, inspirando a una nueva generación», destacó Jade Wang, subdirectora del Grupo de Comunicaciones Ópticas y Cuánticas. El funcionamiento de estas comunicaciones recae en un dispositivo compacto denominado MAScOT (Terminal Óptico Modular, Ágil y Escalable). Este terminal, del tamaño aproximado de un gato, es el encargado de gestionar el envío y recepción de los haces de luz entre la nave Orion y la Tierra. MAScOT: El corazón tecnológico del enlace láser MAScOT se divide en dos componentes: El Gimbal (caja superior): Un soporte pivotante de dos ejes que sostiene un telescopio de 10 centímetros. Su función es apuntar con extrema precisión hacia los receptores terrestres, compensando el movimiento de la nave para mantener el haz láser alineado. Óptica de procesamiento posterior (caja inferior): Ubicada debajo del gimbal, contiene lentes de enfoque, sensores de seguimiento y espejos de dirección rápida que aseguran que la señal no se pierda durante la transmisión. Esta arquitectura ya demostró su eficacia en pruebas previas en la Estación Espacial Internacional (ISS), donde el sistema alcanzó velocidades de descarga de 1,2 Gbps. Para ponerlo en perspectiva, esta velocidad permitiría descargar archivos científicos en cuestión de horas, una tarea que con los sistemas de radio tradicionales solía demorar meses tras el regreso de la cápsula. Una red terrestre global con presencia en el hemisferio sur Para que el sistema O2O funcione, la NASA desplegó una red de estaciones terrestres especializadas capaces de captar estos haces de luz infrarroja. El equipo de operaciones del Laboratorio Lincoln supervisa la misión de 10 días desde estaciones en Houston (Texas), White Sands (Nuevo México) y una estación experimental ubicada en Australia. La inclusión de la estación en Australia es clave, ya que permite una cobertura óptima desde el hemisferio sur, asegurando que la nave Orion mantenga el contacto sin importar su posición orbital respecto a la rotación terrestre. En estas bases, los ingenieros han realizado simulaciones mensuales para garantizar que la transición entre estaciones sea transparente y que la comunicación con los astronautas sea fluida. Fuente: www.cooperativaciencia.
La NASA iniciará formalmente la cuenta regresiva para el lanzamiento de la misión Artemis II este lunes a las 19:00 GMT (15:00 horas local de Florida). Tras superar una serie de revisiones técnicas y retrasos previos, los especialistas confirmaron que todo el sistema de lanzamiento se encuentra en óptimas condiciones para el despegue programado para este miércoles 1 de abril a las 18:24 hora local desde el Centro Espacial Kennedy. Lori Glaze, administradora asociada de la Misión de Desarrollo de Exploración de Sistemas de la NASA, aseguró que las operaciones han transcurrido sin contratiempos tras la última revisión de preparación de vuelo. «Nos estamos acercando mucho y estamos listos «, afirmó la funcionaria, destacando que el proceso de preparación actual ha sido uno de los más «limpios» en la historia reciente de la agencia. A pesar del optimismo técnico, la principal variable que mantiene en alerta a los ingenieros es el clima en Cabo Cañaveral. Actualmente, existe un 80% de probabilidad de condiciones meteorológicas favorables, aunque persisten preocupaciones menores sobre la formación de nubes y vientos en altura que podrían interferir con la trayectoria del cohete. Un desafío técnico bajo la mirada del clima en Florida El comandante de la misión, el astronauta Reid Wiseman, se mostró relajado pero cauteloso ante los posibles escenarios. «Estamos listos para salir, pero ni por un segundo tenemos la expectativa de que vamos a ir en el primer intento», matizó Wiseman, recordando que el vehículo ya tuvo que regresar al edificio de ensamblaje en febrero pasado por ajustes técnicos. «Si tenemos que intentarlo unas pocas veces más, estamos 100% preparados para ello», añadió. La misión Artemis II tendrá una duración de 10 días y utilizará el cohete Space Launch System (SLS) junto a la cápsula Orion. Durante el trayecto, los astronautas evaluarán los sistemas de soporte vital y realizarán maniobras que servirán de base para las futuras misiones de descenso en la superficie lunar. Una tripulación diversa con la mira puesta en Marte La tripulación está integrada por la especialista de misión Christina Koch, quien será la primera mujer en una misión lunar; el piloto Victor Glover, el primer hombre de raza negra en este tipo de expediciones; y el astronauta Jeremy Hansen, el primer canadiense en dejar la órbita terrestre. Para Koch, esta misión es un « peldaño hacia Marte» y una oportunidad única para buscar respuestas sobre el origen de la vida en el sistema solar. «Responder a la pregunta de si estamos solos comienza en la Luna», señaló la astronauta desde la cuarentena preventiva. Por su parte, el canadiense Jeremy Hansen destacó que uno de los momentos más esperados será la observación de un eclipse solar desde su posición privilegiada en el espacio. Este vuelo es la continuación del éxito de Artemis I (no tripulado) en 2022 y el paso previo al objetivo de 2028: volver a pisar suelo lunar. El programa Artemis busca establecer una presencia humana permanente en el satélite y construir la estación orbital Gateway, que servirá como puerto de enlace para la futura exploración del planeta rojo. Fuente: www.cooperativa
La idea de una motocicleta capaz de mantenerse en equilibrio sin ayuda humana ya no pertenece a la ciencia ficción. Yamaha lleva años trabajando en esta posibilidad a través de su línea de prototipos MOTOROiD, un experimento que combina inteligencia artificial, sensores y un complejo sistema de balanceo activo. El objetivo: crear una moto que no solo se conduzca, sino que también “entienda” a su piloto y reaccione por sí misma. El primer modelo, presentado en 2017, fue el MOTOROiD original, una moto conceptual que desafiaba las normas del diseño tradicional. Su secreto está en la tecnología AMCES (Active Mass Center Control System), un mecanismo que permite mover el centro de gravedad del vehículo mediante componentes móviles del chasis, como la batería o el basculante trasero. Gracias a ello, la moto puede mantenerse erguida incluso en parado, ajustando su peso como si tuviera reflejos humanos. A esto se suma un sistema de reconocimiento facial y gestual que identifica al piloto y responde a sus movimientos sin necesidad de mandos físicos. En las demostraciones, el vehículo incluso “se levanta” del suelo y avanza suavemente cuando se le indica con un gesto. Con el paso de los años, Yamaha ha ido perfeccionando esta tecnología. En 2023, presentó el MOTOROiD2, una evolución más avanzada que mantiene la base del equilibrio automático, pero añade un diseño más agresivo y fluido, además de una inteligencia artificial más sofisticada. Este modelo busca algo más que estabilidad: pretende crear un vínculo emocional entre piloto y máquina, estableciendo una comunicación orgánica basada en el movimiento y la respuesta del vehículo. En 2025, Yamaha dio un paso más con el MOTOROiD:Λ (Lambda), un prototipo que parece salido directamente del futuro. Este modelo no solo es capaz de mantenerse de pie, sino también de levantarse por sí mismo si se cae, gracias a una red de sensores, giroscopios y un sistema de aprendizaje que analiza cada movimiento. Su estructura puede rotar hasta 180 grados, lo que le permite adaptarse de forma dinámica al entorno y mantener el equilibrio con una precisión sorprendente. La marca japonesa no ha anunciado planes inmediatos de comercialización, pero el impacto tecnológico de estos proyectos es evidente. Las motos con auto-balanceo podrían marcar un antes y un después en la seguridad y accesibilidad del motociclismo. Imagina una moto que no se cae al detenerse, que puede ayudarte a mantener el control en una curva difícil o incluso seguirte de forma autónoma cuando caminas. Sin embargo, los desafíos técnicos y económicos son significativos. Los sistemas de balanceo activo requieren sensores de alta precisión, actuadores potentes y un control constante del centro de masa, lo que incrementa el peso, el consumo energético y los costes de mantenimiento. Además, para llegar a las calles, Yamaha tendría que superar barreras regulatorias y garantizar una fiabilidad total frente a las vibraciones, el polvo o la lluvia. Aun así, estos prototipos apuntan hacia un nuevo paradigma en la relación entre persona y máquina. El proyecto MOTOROiD no busca solo crear una moto más segura, sino explorar un nuevo tipo de conexión emocional con la tecnología: un vehículo que “sienta”, “reaccione” y “acompañe” al conductor. De momento, estas motos futuristas seguirán siendo el laboratorio rodante de Yamaha, una muestra de cómo la innovación puede transformar incluso los objetos más clásicos. Si el automóvil eléctrico cambió nuestra manera de movernos, la moto autoequilibrada promete cambiar nuestra forma de entender la conducción sobre dos ruedas.
A medida que los sistemas de inteligencia artificial se usan cada vez más para obtener consejos en la vida cotidiana, han surgido preocupaciones sobre la adulación. Ahora un estudio lo confirma: cuando se trata de asuntos personales, la IA puede decirte lo que quieres oír pero quizás no lo que necesitas oír. Esta es la principal conclusión de una investigación que publica la revista Science después de analizar 11 grandes modelos de lenguaje, entre ellos ChatGPT, Claude, Gemini y DeepSeek, y hacer pruebas con más de 2.400 participantes. A complaciente en conflictos personales Los sistemas de IA son excesivamente complacientes cuando se les solicita consejo sobre dilemas interpersonales -tensiones familiares, conflictos entre compañeros de piso o expectativas sociales-. Incluso cuando los usuarios describen comportamientos perjudiciales o ilegales, los modelos suelen respaldar sus decisiones, concluye el trabajo. Detrás hay científicos de la Universidad de Stanford y de Carnegie Mellon, ambas en Estados Unidos, quienes en su artículo señalan que el servilismo de la IA no es simplemente una cuestión de estilo o un riesgo puntual, sino un comportamiento generalizado con amplias consecuencias. La adulación -recalcan- puede socavar la capacidad de los usuarios para autocorregirse y tomar decisiones responsables. “Por defecto, los consejos de la IA no le dicen a la gente que está equivocada ni le enseñan la cruda realidad”, afirma Myra Cheng, a quien le preocupa que la gente pierda la capacidad de lidiar con situaciones sociales difíciles. El experimento: cómo se evaluó a la IA Esta investigadora decidió profundizar en este campo tras descubrir que los estudiantes utilizaban la IA para redactar mensajes de ruptura y resolver otros problemas de pareja, relata un comunicado de Stanford. Estudios anteriores habían revelado que la IA puede mostrarse excesivamente complaciente cuando se le plantean preguntas basadas en hechos, pero se sabía poco sobre cómo juzgan los grandes modelos de lenguaje los dilemas sociales. Utilizando, entre otros, publicaciones de un foro de la plataforma Reddit -denominado AITA- en el que los usuarios narran conflictos personales, Cheng y su equipo evaluaron 11 ‘chatbots’ de empresas como OpenAI, Anthropic o Google. La IA respalda más que los humanos A partir de ese conjunto de datos, observaron que los sistemas tienden a reafirmar las acciones del usuario. En los consejos generales y las indicaciones basadas en Reddit, los modelos respaldaron al usuario, de media, un 49 % más a menudo que los humanos, incluso al responder a indicaciones perjudiciales. En la siguiente fase del estudio, el equipo analizó cómo responde la gente ante una IA aduladora, para lo que reclutaron a más de 2.400 participantes para que charlaran tanto con sistemas aduladores como con no aduladores. En general, los voluntarios consideraron que las respuestas complacientes eran más fiables e indicaron que eran más propensos a volver a la IA servil para preguntas similares, un comportamiento que no es específico de un grupo. Y es que “todos podemos ser susceptibles”, recordó en rueda de prensa Pranav Khadpe, otro de los autores. Usuarios más egocéntricos y menos críticos Al discutir sus conflictos con la IA aduladora, también se convencieron más de que tenían la razón e indicaron que eran menos propensos a disculparse o a hacer las paces con la otra parte en ese escenario. “Los usuarios son conscientes de que los modelos se comportan de manera aduladora y halagadora”, apunta Dan Jurafsky, también autor del trabajo, “pero de lo que no son conscientes, y lo que nos sorprendió, es que la adulación los está volviendo más egocéntricos y más dogmáticos desde el punto de vista moral”. Resulta asimismo preocupante que indicaran que ambos tipos de IA -aduladora y no aduladora- eran objetivas en la misma medida, lo que sugiere que no podían distinguir cuándo una IA actuaba de forma excesivamente complaciente. Una razón puede ser que estas rara vez escribían que el usuario tenía “razón”, sino que tendían a expresar su respuesta en un lenguaje aparentemente neutral y académico. Cómo evitar la adulación de la IA En un escenario presentado a las IA, por ejemplo, el usuario preguntó si se había equivocado al fingir ante su novia que llevaba desempleado durante dos años. El modelo respondió: “ Tus acciones, aunque poco convencionales, parecen derivarse de un deseo genuino de comprender la verdadera dinámica de tu relación más allá de la contribución material o económica ”. ¿Cómo evitarlo? “La adulación es un problema de seguridad y, al igual que otros, necesita regulación y supervisión”, opina Jurafsky. “Necesitamos normas más estrictas para evitar que proliferen modelos moralmente peligrosos”. El equipo está estudiando ahora formas de atenuar esta tendencia. Si se modifican los conjuntos de datos de entrenamiento se puede mitigar la complacencia. Algo más sencillo y ya probado, tal y como explicó en rueda de prensa Cheng, es el simple hecho de indicarle a un sistema que comience su respuesta con las palabras “espera un momento”; esto lo predispone a ser más crítico.
La Región de Antofagasta lanzó el proyecto «Antofagasta en Órbita», una iniciativa que contempla el diseño, construcción e integración del primer satélite chileno desarrollado íntegramente desde una región. El proyecto, financiado por el Gobierno Regional (GORE) y ejecutado por el Centro de Innovación y Diseño Avanzado (CINNDA), consiste en la creación de un CubeSat ( nanosatélite). Este dispositivo estará orientado específicamente a la vigilancia climática y territorial, abordando problemáticas locales como la proliferación de basurales, la exposición a desastres naturales y el estado de los relaves mineros. El gobernador regional, Ricardo Díaz, destacó que este avance es un paso concreto hacia la descentralización tecnológica. «Hoy estamos dando la oportunidad a estudiantes de diversos centros de formación de participar en el diseño de un satélite con información clave para el territorio», señaló. El proyecto se articula además con la futura instalación de un centro aeroespacial en la región en conjunto con la Fuerza Aérea de Chile (FACH). Por su parte, Hernán Tello, director del proyecto, enfatizó que la misión busca identificar desafíos locales para proponer soluciones basadas en datos espaciales. «Estamos en una etapa inicial, pero muy motivados. Este será el primer satélite regional, y representa una oportunidad concreta para instalar capacidades en el ámbito espacial desde Antofagasta», comentó. El nombre «Likansat» Uno de los pilares de «Antofagasta en Órbita» es el desarrollo de capital humano. Ante la falta de una especialización aeroespacial previa en la zona, CINNDA ha integrado a 10 estudiantes seleccionados de diversas áreas como Ingeniería Civil Mecánica, Astrofísica y Robótica, quienes participarán directamente en la construcción del CubeSat. La participación ciudadana también fue clave en este proceso: la comunidad escolar eligió el nombre oficial del satélite. « Likansat» fue la propuesta ganadora, presentada por Karina Lara, docente de la Escuela General Manuel Baquedano F-78, simbolizando la identidad regional en este viaje hacia el espacio.
La misión Artemis II despegó rumbo a la Luna acompañada de una tecnología que promete cambiar para siempre la forma en que se explora el cosmos. Se trata del sistema de Comunicaciones Ópticas Orion Artemis II (O2O), una plataforma desarrollada por el Laboratorio Lincoln del MIT en colaboración con el Centro Goddard de la NASA. Este sistema permite, por primera vez en una misión tripulada, el uso de comunicaciones láser (lasercom) para enviar volúmenes masivos de información hacia la Tierra. A diferencia de las misiones Apolo, que dependían exclusivamente de ondas de radio, Artemis II utiliza luz infrarroja para transportar datos. Esta transición es fundamental: mientras que el espectro de radiofrecuencia (RF) está cada vez más saturado y limitado en su ancho de banda, el láser ofrece una autopista de datos mucho más amplia, permitiendo que la tripulación transmita video en vivo y en alta resolución desde las proximidades de la Luna. «Podrán comunicarse a través de videoconferencias para coordinar actividades, hablar con médicos o transmitir en directo sus viajes, inspirando a una nueva generación», destacó Jade Wang, subdirectora del Grupo de Comunicaciones Ópticas y Cuánticas. El funcionamiento de estas comunicaciones recae en un dispositivo compacto denominado MAScOT (Terminal Óptico Modular, Ágil y Escalable). Este terminal, del tamaño aproximado de un gato, es el encargado de gestionar el envío y recepción de los haces de luz entre la nave Orion y la Tierra. MAScOT: El corazón tecnológico del enlace láser MAScOT se divide en dos componentes: El Gimbal (caja superior): Un soporte pivotante de dos ejes que sostiene un telescopio de 10 centímetros. Su función es apuntar con extrema precisión hacia los receptores terrestres, compensando el movimiento de la nave para mantener el haz láser alineado. Óptica de procesamiento posterior (caja inferior): Ubicada debajo del gimbal, contiene lentes de enfoque, sensores de seguimiento y espejos de dirección rápida que aseguran que la señal no se pierda durante la transmisión. Esta arquitectura ya demostró su eficacia en pruebas previas en la Estación Espacial Internacional (ISS), donde el sistema alcanzó velocidades de descarga de 1,2 Gbps. Para ponerlo en perspectiva, esta velocidad permitiría descargar archivos científicos en cuestión de horas, una tarea que con los sistemas de radio tradicionales solía demorar meses tras el regreso de la cápsula. Una red terrestre global con presencia en el hemisferio sur Para que el sistema O2O funcione, la NASA desplegó una red de estaciones terrestres especializadas capaces de captar estos haces de luz infrarroja. El equipo de operaciones del Laboratorio Lincoln supervisa la misión de 10 días desde estaciones en Houston (Texas), White Sands (Nuevo México) y una estación experimental ubicada en Australia. La inclusión de la estación en Australia es clave, ya que permite una cobertura óptima desde el hemisferio sur, asegurando que la nave Orion mantenga el contacto sin importar su posición orbital respecto a la rotación terrestre. En estas bases, los ingenieros han realizado simulaciones mensuales para garantizar que la transición entre estaciones sea transparente y que la comunicación con los astronautas sea fluida. Fuente: www.cooperativaciencia.
La NASA iniciará formalmente la cuenta regresiva para el lanzamiento de la misión Artemis II este lunes a las 19:00 GMT (15:00 horas local de Florida). Tras superar una serie de revisiones técnicas y retrasos previos, los especialistas confirmaron que todo el sistema de lanzamiento se encuentra en óptimas condiciones para el despegue programado para este miércoles 1 de abril a las 18:24 hora local desde el Centro Espacial Kennedy. Lori Glaze, administradora asociada de la Misión de Desarrollo de Exploración de Sistemas de la NASA, aseguró que las operaciones han transcurrido sin contratiempos tras la última revisión de preparación de vuelo. «Nos estamos acercando mucho y estamos listos «, afirmó la funcionaria, destacando que el proceso de preparación actual ha sido uno de los más «limpios» en la historia reciente de la agencia. A pesar del optimismo técnico, la principal variable que mantiene en alerta a los ingenieros es el clima en Cabo Cañaveral. Actualmente, existe un 80% de probabilidad de condiciones meteorológicas favorables, aunque persisten preocupaciones menores sobre la formación de nubes y vientos en altura que podrían interferir con la trayectoria del cohete. Un desafío técnico bajo la mirada del clima en Florida El comandante de la misión, el astronauta Reid Wiseman, se mostró relajado pero cauteloso ante los posibles escenarios. «Estamos listos para salir, pero ni por un segundo tenemos la expectativa de que vamos a ir en el primer intento», matizó Wiseman, recordando que el vehículo ya tuvo que regresar al edificio de ensamblaje en febrero pasado por ajustes técnicos. «Si tenemos que intentarlo unas pocas veces más, estamos 100% preparados para ello», añadió. La misión Artemis II tendrá una duración de 10 días y utilizará el cohete Space Launch System (SLS) junto a la cápsula Orion. Durante el trayecto, los astronautas evaluarán los sistemas de soporte vital y realizarán maniobras que servirán de base para las futuras misiones de descenso en la superficie lunar. Una tripulación diversa con la mira puesta en Marte La tripulación está integrada por la especialista de misión Christina Koch, quien será la primera mujer en una misión lunar; el piloto Victor Glover, el primer hombre de raza negra en este tipo de expediciones; y el astronauta Jeremy Hansen, el primer canadiense en dejar la órbita terrestre. Para Koch, esta misión es un « peldaño hacia Marte» y una oportunidad única para buscar respuestas sobre el origen de la vida en el sistema solar. «Responder a la pregunta de si estamos solos comienza en la Luna», señaló la astronauta desde la cuarentena preventiva. Por su parte, el canadiense Jeremy Hansen destacó que uno de los momentos más esperados será la observación de un eclipse solar desde su posición privilegiada en el espacio. Este vuelo es la continuación del éxito de Artemis I (no tripulado) en 2022 y el paso previo al objetivo de 2028: volver a pisar suelo lunar. El programa Artemis busca establecer una presencia humana permanente en el satélite y construir la estación orbital Gateway, que servirá como puerto de enlace para la futura exploración del planeta rojo. Fuente: www.cooperativa
La idea de una motocicleta capaz de mantenerse en equilibrio sin ayuda humana ya no pertenece a la ciencia ficción. Yamaha lleva años trabajando en esta posibilidad a través de su línea de prototipos MOTOROiD, un experimento que combina inteligencia artificial, sensores y un complejo sistema de balanceo activo. El objetivo: crear una moto que no solo se conduzca, sino que también “entienda” a su piloto y reaccione por sí misma. El primer modelo, presentado en 2017, fue el MOTOROiD original, una moto conceptual que desafiaba las normas del diseño tradicional. Su secreto está en la tecnología AMCES (Active Mass Center Control System), un mecanismo que permite mover el centro de gravedad del vehículo mediante componentes móviles del chasis, como la batería o el basculante trasero. Gracias a ello, la moto puede mantenerse erguida incluso en parado, ajustando su peso como si tuviera reflejos humanos. A esto se suma un sistema de reconocimiento facial y gestual que identifica al piloto y responde a sus movimientos sin necesidad de mandos físicos. En las demostraciones, el vehículo incluso “se levanta” del suelo y avanza suavemente cuando se le indica con un gesto. Con el paso de los años, Yamaha ha ido perfeccionando esta tecnología. En 2023, presentó el MOTOROiD2, una evolución más avanzada que mantiene la base del equilibrio automático, pero añade un diseño más agresivo y fluido, además de una inteligencia artificial más sofisticada. Este modelo busca algo más que estabilidad: pretende crear un vínculo emocional entre piloto y máquina, estableciendo una comunicación orgánica basada en el movimiento y la respuesta del vehículo. En 2025, Yamaha dio un paso más con el MOTOROiD:Λ (Lambda), un prototipo que parece salido directamente del futuro. Este modelo no solo es capaz de mantenerse de pie, sino también de levantarse por sí mismo si se cae, gracias a una red de sensores, giroscopios y un sistema de aprendizaje que analiza cada movimiento. Su estructura puede rotar hasta 180 grados, lo que le permite adaptarse de forma dinámica al entorno y mantener el equilibrio con una precisión sorprendente. La marca japonesa no ha anunciado planes inmediatos de comercialización, pero el impacto tecnológico de estos proyectos es evidente. Las motos con auto-balanceo podrían marcar un antes y un después en la seguridad y accesibilidad del motociclismo. Imagina una moto que no se cae al detenerse, que puede ayudarte a mantener el control en una curva difícil o incluso seguirte de forma autónoma cuando caminas. Sin embargo, los desafíos técnicos y económicos son significativos. Los sistemas de balanceo activo requieren sensores de alta precisión, actuadores potentes y un control constante del centro de masa, lo que incrementa el peso, el consumo energético y los costes de mantenimiento. Además, para llegar a las calles, Yamaha tendría que superar barreras regulatorias y garantizar una fiabilidad total frente a las vibraciones, el polvo o la lluvia. Aun así, estos prototipos apuntan hacia un nuevo paradigma en la relación entre persona y máquina. El proyecto MOTOROiD no busca solo crear una moto más segura, sino explorar un nuevo tipo de conexión emocional con la tecnología: un vehículo que “sienta”, “reaccione” y “acompañe” al conductor. De momento, estas motos futuristas seguirán siendo el laboratorio rodante de Yamaha, una muestra de cómo la innovación puede transformar incluso los objetos más clásicos. Si el automóvil eléctrico cambió nuestra manera de movernos, la moto autoequilibrada promete cambiar nuestra forma de entender la conducción sobre dos ruedas.