
Take On Me de A-ha: la canción que revolucionó la era de MTV
Descubre cómo la melodía de sintetizador de Take On Me impactó a comienzos de los años 80 y cruzó generaciones.
8 de abril de 2026
Cuando Take On Me comenzó a circular a comienzos de los años 80, sus creadores sabían que había algo especial en esa melodía de sintetizador. Sin embargo, el impacto no fue inmediato. La canción pasó por distintas versiones y ediciones antes de convertirse en un fenómeno global.
El tema fue relanzado más de una vez, con ajustes en su ritmo y producción, hasta que encontró el elemento que lo transformaría en un clásico: el videoclip.
El verdadero punto de inflexión llegó con la irrupción de MTV, que había iniciado transmisiones en 1981 apostando por una nueva forma de consumir música: la combinación de imagen y sonido.
Para la cadena, Take On Me representó una oportunidad estratégica. No se trataba solo de una canción, sino de un experimento audiovisual capaz de conectar con el público desde múltiples sentidos.
A diferencia de otros artistas como Nirvana, cuya fama ya estaba consolidada antes de su exposición televisiva, el caso de A-ha fue distinto: su éxito estuvo profundamente ligado al impacto visual de su propuesta.
El propio nombre del grupo sugería sorpresa. Ese “ajá” implícito se tradujo en una canción que buscaba destacar por encima de todo, incluso por sobre la identidad de sus propios creadores.
Con el paso del tiempo, el tema comenzó a analizarse desde distintas perspectivas. Su característico riff de sintetizador ha sido señalado como un estímulo capaz de generar respuestas emocionales intensas, asociadas incluso a la liberación de dopamina.
Pero detrás de ese resultado hubo persistencia. Antes del éxito definitivo, la canción fue grabada en varias ocasiones, incluso cuando el grupo aún era una formación local en Oslo.
Los compositores Pål Waaktaar-Savoy y Magne Furuholmen crearon la base del tema cuando integraban la banda Bridges.
El punto decisivo llegó en 1982 con la incorporación del vocalista Morten Harket, cuya voz en falsete terminaría siendo uno de los sellos distintivos del tema.
El propio Harket definiría la esencia del inicio de la canción: “la introducción de Take On Me tiene un sonido universal”
El gran salto ocurrió en 1985, cuando se lanzó el videoclip que transformó la canción en un fenómeno global. Bajo la dirección de Steve Barron, el clip combinó acción real con animación dibujada a mano.
La producción demandó más de cuatro meses de trabajo artesanal, con miles de ilustraciones realizadas cuadro a cuadro.
El resultado fue celebrado como una innovación técnica y estética: “un híbrido de acción real e historieta animada”
Tras el lanzamiento del videoclip, Take On Me alcanzó el número uno en 27 países y arrasó en los premios de MTV, donde obtuvo seis galardones, incluyendo:
Antes del videoclip icónico, existió una versión previa mucho más austera. En ella, la banda interpretaba el tema frente a un fondo azul, sin mayores elementos narrativos ni visuales.
Ese primer intento pasó prácticamente desapercibido y hoy es considerado una rareza dentro de la historia del grupo.
Décadas después, la canción sigue vigente. Plataformas como YouTube han multiplicado su alcance, acumulando miles de millones de reproducciones.
Aun así, el fenómeno también instaló un debate en la industria musical: el peso de ser catalogado como “one hit wonder”, una etiqueta que suele minimizar trayectorias más amplias.
El documental A-ha: The Movie profundiza en la historia del grupo y en cómo enfrentaron el impacto de un éxito tan temprano.
Además, el videoclip dejó una historia personal: la actriz Bunty Bailey, protagonista del video, mantuvo una relación con Morten Harket tras el rodaje.
Con motivo de los aniversarios del lanzamiento, A-ha ha continuado celebrando su legado. En 2019, Harket y Bailey se reencontraron en el icónico café del videoclip, evocando recuerdos de aquella producción que marcó época.
El contraste no pasó desapercibido: ella, ya lejos de la juventud del clip; él, prácticamente inalterable.
Más de cuatro décadas después, Take On Me no solo permanece como un éxito musical, sino como un punto de inflexión en la historia del pop y del videoclip.
Un ejemplo claro de cómo una canción puede reinventarse… hasta conquistar el mundo.
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Fuente: ClubRetroHits.cl

































