La posibilidad de reemplazar parte de los componentes de las bencinas por etanol instaló una nueva discusión justo cuando el precio de los combustibles vuelve a presionar el bolsillo. Según reportó la agencia Reuters, funcionarios del Ministerio de Energía habrían trabajado en una propuesta para avanzar hacia una gasolina E10, compuesta por un 90% de bencina y un 10% de etanol. Pero la cartera salió a desmentir esa versión. En un comunicado aseguró que no ha realizado ninguna propuesta formal, interna o externa sobre potenciales usos de etanol en combustibles y agregó que tampoco recibió consultas de medios antes de que se publicara la información. Actualmente se utiliza MTBE como aditivo y el etanol tendría un costo inferior. Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes, calcula que la diferencia entre ambos productos puede llegar a 20 o 30 pesos por litro. El problema es que el aditivo representa solo una pequeña fracción de la mezcla. Precio y ahorro bajo discusión Y si la diferencia final para el consumidor puede ser marginal, aparece otra interrogante: ¿Quién captura realmente ese ahorro? Marcelo Mena, exministro de Medio Ambiente, sostiene que el beneficio estaría principalmente en reducir los costos de producción de la gasolina y que todavía habría que determinar cuánto de esa disminución terminaría reflejándose en el precio que pagan las personas. Pero Mena también pone en duda otro de los argumentos asociados al etanol: su supuesto beneficio ambiental. Si bien permite sustituir una parte del combustible fósil y puede generar una reducción de gases de efecto invernadero, plantea que su aporte sería limitado y que no resolvería el problema de la contaminación local. Vehículos compatibles y emisiones Entonces, ¿es realmente una alternativa más limpia? El debate tampoco es completamente cerrado. El etanol tiene un mayor octanaje y puede reemplazar una fracción de la gasolina convencional, pero el automóvil continúa funcionando con un motor de combustión y, por lo tanto, sigue generando emisiones. Sammy Olivares, instructor técnico de Salfa, explica que no es correcto fijar simplemente una barrera, por ejemplo, en los vehículos fabricados antes del año 2000. Hay modelos antiguos compatibles y también vehículos posteriores que pueden tener excepciones. Por eso, asegura, habría que revisar marca, modelo, año, motor y homologación. Huella ambiental En los vehículos compatibles, una mezcla E10 podría procesarse sin problemas, aunque Olivares advierte que el consumo podría aumentar en torno a un 3%. En aquellos que no estén preparados, el riesgo estaría principalmente en componentes del sistema de combustible, como mangueras, fijaciones o materiales plásticos. Y el cambio tampoco dependería únicamente de los automóviles. Desde la Asociación Nacional Automotriz de Chile advierten que implementar etanol requeriría adecuaciones en estaciones de servicio, estanques y sistemas de distribución. Su secretario general, Diego Mendoza, además cuestiona que el beneficio ambiental sea automático. Señala que para calcular la huella del etanol también habría que considerar el cultivo de su materia prima, fertilizantes, procesos industriales y transporte. Fuente: Biobiochile.cl
La sequía no es el único problema climático que enfrenta el cacao . Una investigación de científicos de Harvard y la Universidad de Ghana encontró que las lluvias intensas durante etapas clave del desarrollo de la planta pueden reducir las cosechas, mientras que ciertos patrones climáticos podrían permitir anticipar algunos de estos riesgos con meses de anticipación. Los árboles de cacao son especialmente vulnerables durante la floración y el desarrollo de las vainas jóvenes. En Ghana, los investigadores determinaron que el exceso de lluvia durante la temporada húmeda, combinado con la sequía de la temporada seca, explica alrededor del 68% de la variación interanual en el rendimiento del cacao. Las precipitaciones intensas pueden dañar las flores y favorecer la propagación de enfermedades causadas por hongos. UN PROBLEMA QUE SE EXTIENDE Los científicos analizaron dos décadas de datos de producción de cacao por distrito en Ghana y los compararon con registros meteorológicos diarios. También estudiaron Ecuador e Indonesia, dos importantes productores mundiales, y encontraron un patrón similar: los años con lluvias más intensas durante las temporadas húmedas tendieron a registrar menores rendimientos. Los resultados apuntan a que el problema no está determinado únicamente por la temperatura o la cantidad promedio de agua disponible, sino por los episodios extremos de precipitación. “Esperamos que los hallazgos ayuden a reducir los daños futuros a las cosechas ”, dijo Peter Huybers, autor principal de la investigación y presidente del Departamento de Ciencias Planetarias y de la Tierra de Harvard. PRONÓSTIOS Los investigadores señalan que algunos episodios de lluvia extrema están relacionados con patrones climáticos de mayor escala, como El Niño y variaciones en la temperatura de la superficie del océano. Esto abre la posibilidad de desarrollar pronósticos que permitan a los agricultores prepararse con anticipación y ajustar medidas para controlar enfermedades. También se estudian estrategias como aumentar la cobertura vegetal para proteger las flores de las gotas de lluvia y conservar la hojarasca para reducir la propagación de infecciones desde el suelo hacia las vainas. Fuente: Publimetro
Nuestra huella sobre el planeta no se explica por una sola actividad. Está presente en el territorio que ocupamos, los recursos que extraemos, los alimentos que producimos y todo aquello que consumimos y desechamos. Cada una de estas etapas tiene consecuencias sobre los ecosistemas y los recursos naturales. Estas cifras ayudan a dimensionar cómo nuestra forma de vivir ha transformado el planeta. OCUPAMOS Transformamos el territorio Bosques, pastizales y otros hábitats naturales se han convertido en tierras para cultivar, criar animales, construir ciudades e instalar infraestructura. Hoy, una parte enorme de la superficie habitable está destinada a nuestras actividades. • 44% de la tierra habitable se utiliza para agricultura: unos 48 millones de km². • 80% de la tierra agrícola está relacionada con la ganadería, entre pastizales y cultivos para alimentar al ganado. • Hace unos 1.000 años, la agricultura ocupaba menos del 4% de la tierra habitable; hoy ocupa casi la mitad. EXTRAEMOS Cada vez sacamos más recursos del planeta Construir, producir, movernos y consumir requiere una extracción creciente de materiales. Su procesamiento también genera presiones sobre el clima, la biodiversidad y los ecosistemas. • 106,6 mil millones de toneladas de materiales se extrajeron en 2024, frente a 30 mil millones en 1970: más del triple en cinco décadas. • La demanda mundial de materiales pasó de 8,4 a 13,2 toneladas por persona al año entre 1970 y 2024. • Los materiales no metálicos —como arena, grava y arcilla— representan casi la mitad de la extracción mundial. PRODUCIMOS Alimentar al mundo también transforma el planeta Producir los alimentos que consumimos requiere enormes cantidades de tierra y agua y genera una parte importante de las emisiones de gases de efecto invernadero. La agricultura también es uno de los principales factores de transformación de los ecosistemas. • 50% de la tierra habitable del planeta se utiliza para agricultura. • 70% de las extracciones mundiales de agua dulce se destinan a la agricultura. • 26% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero están vinculadas al sistema alimentario. CONSUMIMOS Cada producto tiene una huella detrás Lo que llega a nuestras manos es solo el último paso de una cadena que incluye extracción de materias primas, transformación, transporte, energía y agua. Además, nuestro consumo puede generar impactos en otros lugares del planeta. • Construcción y movilidad son los principales impulsores de la demanda mundial de materiales, seguidos por alimentos y energía. • Estos cuatro sectores representan alrededor del 90% de la demanda mundial de materiales. DESECHAMOS Lo que consumimos también se convierte en residuos La cadena de consumo no termina cuando un producto deja de ser útil o un alimento llega a la basura. Cada año generamos enormes cantidades de residuos, muchos de los cuales contienen materiales que podrían volver al ciclo productivo. • Más de mil millones de toneladas de alimentos fueron desperdiciadas en 2022, casi una quinta parte de los alimentos disponibles para los consumidores. • 62 millones de toneladas de residuos electrónicos se generaron en 2022; apenas 22,3% fue documentado como recolectado y reciclado formalmente. • Unos 353 millones de toneladas de residuos plásticos se generan al año; una parte importante termina en vertederos o se gestiona de forma inadecuada. TRANSFORMAMOS Nuestra huella también cambia los ecosistemas La ocupación del territorio, la extracción de recursos, la producción y el consumo alteran los sistemas naturales. El resultado se refleja en la biodiversidad, la distribución de la vida, el agua, los suelos y el clima. • 94% de la biomasa de mamíferos no humanos corresponde al ganado. • Tres cuartas partes de la superficie terrestre y cerca de dos terceras partes de los océanos han sido significativamente alteradas por actividades humanas. • Alrededor de 1 millón de especies están amenazadas de extinción, según la evaluación global de IPBES. ¿PODEMOS REDUCIR LA HUELLA? Sí. Algunas tendencias muestran que el impacto humano no tiene por qué crecer al mismo ritmo que la población y la producción. Mejorar la eficiencia, reducir el desperdicio y utilizar los recursos de forma más responsable puede cambiar esa trayectoria. Fuente: Publimetro
La iniciativa -inspirada en la Recycle Week del Reino Unido- y que en Chile tiene como slogan “Un Poquito es Caleta”, busca reunir a empresas, municipios y motivar y educar a los ciudadanos para generar cambios de hábito en la gestión de residuos y la basura. En promedio, cada persona en Chile genera 1,2 kg de residuos al día. Gran parte de estos residuos pueden reciclarse, pero no se hace, ya sea por falta de información o de hábito. Lo malo, es que toda esa basura termina en vertederos, colapsando su capacidad y generando la necesidad de habilitar nuevos. Es por eso que dentro de esta semana se realizarán una serie de actividades que buscan fomentar el reciclar e incorporar esta actividad dentro de la vida cotidiana de las personas. “Pese a que aún existen residuos que no se pueden recuperar, el principal problema no es la capacidad técnica para reciclar, sino que m uchos residuos no llegan correctamente al sistema debido a la falta de segregación, contaminación y poca gestión desde el origen. Como resultado, gran parte de lo que podría valorizarse termina en rellenos sanitarios”, explica Gianfranco Ghirardelli, fundador de La Caja Verde, empresa especializada en gestión de residuos. Los mitos que aún frenan el reciclaje Pese a los avances, todavía existen creencias erróneas que desincentivan la participación, por lo mismo, Ghirardelli desmitificó algunas creencias erradas. Todo lo que está en un contenedor se recicla : “Una de las ideas más comunes es pensar que todo lo que se deposita en un contenedor de reciclaje efectivamente se recicla. En la práctica, si los residuos no son recuperables, están contaminados o mal segregados, pueden terminar igualmente en rellenos sanitarios”, explica. Reciclar no genera impacto : Persiste la idea de que reciclar en casa no aporta demasiado, cuando en realidad contribuye a reducir la extracción de materias primas, disminuye la cantidad de residuos y evita emisiones contaminantes. Reciclar es complejo : Otro mito extendido es pensar que reciclar es difícil, cuando en realidad se puede comenzar con acciones básicas desde el hogar, separando un solo tipo de residuo -como latas o envases de tetrapack- y llevándolo al lugar correcto. Reciclar es responsabilidad solo de las empresas : Hoy la Ley REP obliga a las empresas a financiar la gestión de los residuos que ponen en los hogares de los consumidores. El desafío es aumentar el compromiso de las personas para mejorar las tasas de reciclaje y lograr que más residuos lleguen correctamente al sistema. ¿Se pueden reciclar las cajas de pizza? : Si bien están hechas de cartón, muchas veces no pueden reciclarse si están contaminadas con grasa o restos de comida. En esos casos, la recomendación es separar las partes limpias -que sí pueden reciclarse- y desechar las zonas sucias como residuo común. Cómo empezar a reciclar: cinco acciones simples Para quienes buscan iniciarse en el reciclaje, Ghirardelli recomienda partir por acciones concretas y fáciles de implementar. El primer paso es separar correctamente los residuos y “evitar mezclar residuos reciclables con basura es clave. Plásticos, cartón, vidrio y metales deben separarse adecuadamente para que puedan ser valorizados. Muchas veces el problema no es que el residuo no pueda reciclarse, sino que nunca llega correctamente al sistema”, explica. Otro aspecto clave es limpiar y secar los envases, eliminando restos de comida o líquidos que puedan contaminar otros materiales. En la práctica, basta con enjuagar cuando sea necesario y asegurarse de que estén en condiciones adecuadas para su reciclaje. También se recomienda reducir el volumen de los residuos, aplastando botellas, latas y cajas, lo que facilita su almacenamiento, transporte y posterior tratamiento. Además, es importante entender que no todos los materiales se reciclan de la misma forma ni en el mismo nivel. Mientras algunos, como el cartón, tienen altas tasas de valorización, otros materiales presentan mayores dificultades, lo que hace aún más relevante su correcta separación desde el origen. Finalmente, los expertos coinciden en que el reciclaje debe transformarse en un hábito cotidiano. “Reciclar permite reducir la presión sobre los vertederos, que en nuestro país están colapsando, y avanzar hacia un modelo más sostenible”, agrega el fundador de La Caja Verde. Fuente: www.theclinic.cl
Expertos meteorólogos han emitido una advertencia sobre la posible llegada del fenómeno climático El Niño durante el año 2026, con la posibilidad de que se manifieste en su forma más intensa, conocida como “Niño Godzilla”, según lo indicado por la meteoróloga Michelle Adam de Canal 13. El Niño implica un incremento en la temperatura superficial del Océano Pacífico, específicamente cerca de la costa suramericana, superando los dos a tres grados por encima de lo habitual. Este fenómeno conlleva a lluvias intensas en ciertas áreas de Sudamérica, sequías en Asia y Australia, y cambios significativos en las temperaturas globales. Este fenómeno forma parte del ciclo conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), cuya contraparte fría es La Niña. Durante un episodio de El Niño, los vientos alisios que soplan de este a oeste sobre el Pacífico se debilitan. Esto ocasiona que las aguas cálidas se desplacen hacia el centro y este del océano, alterando los patrones de lluvia y viento a nivel mundial. El aumento adicional de la temperatura libera energía hacia la atmósfera, generando un incremento temporal en la temperatura media global entre 0,1 °C y 0,2 °C, según datos proporcionados por la NOAA. El último evento de El Niño tuvo lugar entre 2023 y 2024, contribuyendo a que 2024 se convirtiera en el año más caluroso registrado hasta entonces. Especialistas del Servicio de Cambio Climático Copernicus advierten que si El Niño se consolida, 2026 podría alcanzar cifras récord. Algunos científicos señalan que los efectos más significativos podrían manifestarse en 2027, ya que la atmósfera tarda varios meses en reaccionar completamente a los cambios en el Pacífico. Incluso sin un evento extremadamente intenso, la tendencia al calentamiento global podría situar a 2026 entre los años más cálidos registrados. La NOAA ha sustituido el tradicional Índice Oceánico del Niño (ONI) por el Índice Oceánico Relativo del Niño (RONI). Este nuevo método compara la temperatura del Pacífico centro-oriental con otras regiones tropicales, ofreciendo un seguimiento más preciso en un contexto donde los océanos experimentan un calentamiento acelerado. Fuente: Publimetro
La posibilidad de reemplazar parte de los componentes de las bencinas por etanol instaló una nueva discusión justo cuando el precio de los combustibles vuelve a presionar el bolsillo. Según reportó la agencia Reuters, funcionarios del Ministerio de Energía habrían trabajado en una propuesta para avanzar hacia una gasolina E10, compuesta por un 90% de bencina y un 10% de etanol. Pero la cartera salió a desmentir esa versión. En un comunicado aseguró que no ha realizado ninguna propuesta formal, interna o externa sobre potenciales usos de etanol en combustibles y agregó que tampoco recibió consultas de medios antes de que se publicara la información. Actualmente se utiliza MTBE como aditivo y el etanol tendría un costo inferior. Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes, calcula que la diferencia entre ambos productos puede llegar a 20 o 30 pesos por litro. El problema es que el aditivo representa solo una pequeña fracción de la mezcla. Precio y ahorro bajo discusión Y si la diferencia final para el consumidor puede ser marginal, aparece otra interrogante: ¿Quién captura realmente ese ahorro? Marcelo Mena, exministro de Medio Ambiente, sostiene que el beneficio estaría principalmente en reducir los costos de producción de la gasolina y que todavía habría que determinar cuánto de esa disminución terminaría reflejándose en el precio que pagan las personas. Pero Mena también pone en duda otro de los argumentos asociados al etanol: su supuesto beneficio ambiental. Si bien permite sustituir una parte del combustible fósil y puede generar una reducción de gases de efecto invernadero, plantea que su aporte sería limitado y que no resolvería el problema de la contaminación local. Vehículos compatibles y emisiones Entonces, ¿es realmente una alternativa más limpia? El debate tampoco es completamente cerrado. El etanol tiene un mayor octanaje y puede reemplazar una fracción de la gasolina convencional, pero el automóvil continúa funcionando con un motor de combustión y, por lo tanto, sigue generando emisiones. Sammy Olivares, instructor técnico de Salfa, explica que no es correcto fijar simplemente una barrera, por ejemplo, en los vehículos fabricados antes del año 2000. Hay modelos antiguos compatibles y también vehículos posteriores que pueden tener excepciones. Por eso, asegura, habría que revisar marca, modelo, año, motor y homologación. Huella ambiental En los vehículos compatibles, una mezcla E10 podría procesarse sin problemas, aunque Olivares advierte que el consumo podría aumentar en torno a un 3%. En aquellos que no estén preparados, el riesgo estaría principalmente en componentes del sistema de combustible, como mangueras, fijaciones o materiales plásticos. Y el cambio tampoco dependería únicamente de los automóviles. Desde la Asociación Nacional Automotriz de Chile advierten que implementar etanol requeriría adecuaciones en estaciones de servicio, estanques y sistemas de distribución. Su secretario general, Diego Mendoza, además cuestiona que el beneficio ambiental sea automático. Señala que para calcular la huella del etanol también habría que considerar el cultivo de su materia prima, fertilizantes, procesos industriales y transporte. Fuente: Biobiochile.cl
La sequía no es el único problema climático que enfrenta el cacao . Una investigación de científicos de Harvard y la Universidad de Ghana encontró que las lluvias intensas durante etapas clave del desarrollo de la planta pueden reducir las cosechas, mientras que ciertos patrones climáticos podrían permitir anticipar algunos de estos riesgos con meses de anticipación. Los árboles de cacao son especialmente vulnerables durante la floración y el desarrollo de las vainas jóvenes. En Ghana, los investigadores determinaron que el exceso de lluvia durante la temporada húmeda, combinado con la sequía de la temporada seca, explica alrededor del 68% de la variación interanual en el rendimiento del cacao. Las precipitaciones intensas pueden dañar las flores y favorecer la propagación de enfermedades causadas por hongos. UN PROBLEMA QUE SE EXTIENDE Los científicos analizaron dos décadas de datos de producción de cacao por distrito en Ghana y los compararon con registros meteorológicos diarios. También estudiaron Ecuador e Indonesia, dos importantes productores mundiales, y encontraron un patrón similar: los años con lluvias más intensas durante las temporadas húmedas tendieron a registrar menores rendimientos. Los resultados apuntan a que el problema no está determinado únicamente por la temperatura o la cantidad promedio de agua disponible, sino por los episodios extremos de precipitación. “Esperamos que los hallazgos ayuden a reducir los daños futuros a las cosechas ”, dijo Peter Huybers, autor principal de la investigación y presidente del Departamento de Ciencias Planetarias y de la Tierra de Harvard. PRONÓSTIOS Los investigadores señalan que algunos episodios de lluvia extrema están relacionados con patrones climáticos de mayor escala, como El Niño y variaciones en la temperatura de la superficie del océano. Esto abre la posibilidad de desarrollar pronósticos que permitan a los agricultores prepararse con anticipación y ajustar medidas para controlar enfermedades. También se estudian estrategias como aumentar la cobertura vegetal para proteger las flores de las gotas de lluvia y conservar la hojarasca para reducir la propagación de infecciones desde el suelo hacia las vainas. Fuente: Publimetro
Nuestra huella sobre el planeta no se explica por una sola actividad. Está presente en el territorio que ocupamos, los recursos que extraemos, los alimentos que producimos y todo aquello que consumimos y desechamos. Cada una de estas etapas tiene consecuencias sobre los ecosistemas y los recursos naturales. Estas cifras ayudan a dimensionar cómo nuestra forma de vivir ha transformado el planeta. OCUPAMOS Transformamos el territorio Bosques, pastizales y otros hábitats naturales se han convertido en tierras para cultivar, criar animales, construir ciudades e instalar infraestructura. Hoy, una parte enorme de la superficie habitable está destinada a nuestras actividades. • 44% de la tierra habitable se utiliza para agricultura: unos 48 millones de km². • 80% de la tierra agrícola está relacionada con la ganadería, entre pastizales y cultivos para alimentar al ganado. • Hace unos 1.000 años, la agricultura ocupaba menos del 4% de la tierra habitable; hoy ocupa casi la mitad. EXTRAEMOS Cada vez sacamos más recursos del planeta Construir, producir, movernos y consumir requiere una extracción creciente de materiales. Su procesamiento también genera presiones sobre el clima, la biodiversidad y los ecosistemas. • 106,6 mil millones de toneladas de materiales se extrajeron en 2024, frente a 30 mil millones en 1970: más del triple en cinco décadas. • La demanda mundial de materiales pasó de 8,4 a 13,2 toneladas por persona al año entre 1970 y 2024. • Los materiales no metálicos —como arena, grava y arcilla— representan casi la mitad de la extracción mundial. PRODUCIMOS Alimentar al mundo también transforma el planeta Producir los alimentos que consumimos requiere enormes cantidades de tierra y agua y genera una parte importante de las emisiones de gases de efecto invernadero. La agricultura también es uno de los principales factores de transformación de los ecosistemas. • 50% de la tierra habitable del planeta se utiliza para agricultura. • 70% de las extracciones mundiales de agua dulce se destinan a la agricultura. • 26% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero están vinculadas al sistema alimentario. CONSUMIMOS Cada producto tiene una huella detrás Lo que llega a nuestras manos es solo el último paso de una cadena que incluye extracción de materias primas, transformación, transporte, energía y agua. Además, nuestro consumo puede generar impactos en otros lugares del planeta. • Construcción y movilidad son los principales impulsores de la demanda mundial de materiales, seguidos por alimentos y energía. • Estos cuatro sectores representan alrededor del 90% de la demanda mundial de materiales. DESECHAMOS Lo que consumimos también se convierte en residuos La cadena de consumo no termina cuando un producto deja de ser útil o un alimento llega a la basura. Cada año generamos enormes cantidades de residuos, muchos de los cuales contienen materiales que podrían volver al ciclo productivo. • Más de mil millones de toneladas de alimentos fueron desperdiciadas en 2022, casi una quinta parte de los alimentos disponibles para los consumidores. • 62 millones de toneladas de residuos electrónicos se generaron en 2022; apenas 22,3% fue documentado como recolectado y reciclado formalmente. • Unos 353 millones de toneladas de residuos plásticos se generan al año; una parte importante termina en vertederos o se gestiona de forma inadecuada. TRANSFORMAMOS Nuestra huella también cambia los ecosistemas La ocupación del territorio, la extracción de recursos, la producción y el consumo alteran los sistemas naturales. El resultado se refleja en la biodiversidad, la distribución de la vida, el agua, los suelos y el clima. • 94% de la biomasa de mamíferos no humanos corresponde al ganado. • Tres cuartas partes de la superficie terrestre y cerca de dos terceras partes de los océanos han sido significativamente alteradas por actividades humanas. • Alrededor de 1 millón de especies están amenazadas de extinción, según la evaluación global de IPBES. ¿PODEMOS REDUCIR LA HUELLA? Sí. Algunas tendencias muestran que el impacto humano no tiene por qué crecer al mismo ritmo que la población y la producción. Mejorar la eficiencia, reducir el desperdicio y utilizar los recursos de forma más responsable puede cambiar esa trayectoria. Fuente: Publimetro
La iniciativa -inspirada en la Recycle Week del Reino Unido- y que en Chile tiene como slogan “Un Poquito es Caleta”, busca reunir a empresas, municipios y motivar y educar a los ciudadanos para generar cambios de hábito en la gestión de residuos y la basura. En promedio, cada persona en Chile genera 1,2 kg de residuos al día. Gran parte de estos residuos pueden reciclarse, pero no se hace, ya sea por falta de información o de hábito. Lo malo, es que toda esa basura termina en vertederos, colapsando su capacidad y generando la necesidad de habilitar nuevos. Es por eso que dentro de esta semana se realizarán una serie de actividades que buscan fomentar el reciclar e incorporar esta actividad dentro de la vida cotidiana de las personas. “Pese a que aún existen residuos que no se pueden recuperar, el principal problema no es la capacidad técnica para reciclar, sino que m uchos residuos no llegan correctamente al sistema debido a la falta de segregación, contaminación y poca gestión desde el origen. Como resultado, gran parte de lo que podría valorizarse termina en rellenos sanitarios”, explica Gianfranco Ghirardelli, fundador de La Caja Verde, empresa especializada en gestión de residuos. Los mitos que aún frenan el reciclaje Pese a los avances, todavía existen creencias erróneas que desincentivan la participación, por lo mismo, Ghirardelli desmitificó algunas creencias erradas. Todo lo que está en un contenedor se recicla : “Una de las ideas más comunes es pensar que todo lo que se deposita en un contenedor de reciclaje efectivamente se recicla. En la práctica, si los residuos no son recuperables, están contaminados o mal segregados, pueden terminar igualmente en rellenos sanitarios”, explica. Reciclar no genera impacto : Persiste la idea de que reciclar en casa no aporta demasiado, cuando en realidad contribuye a reducir la extracción de materias primas, disminuye la cantidad de residuos y evita emisiones contaminantes. Reciclar es complejo : Otro mito extendido es pensar que reciclar es difícil, cuando en realidad se puede comenzar con acciones básicas desde el hogar, separando un solo tipo de residuo -como latas o envases de tetrapack- y llevándolo al lugar correcto. Reciclar es responsabilidad solo de las empresas : Hoy la Ley REP obliga a las empresas a financiar la gestión de los residuos que ponen en los hogares de los consumidores. El desafío es aumentar el compromiso de las personas para mejorar las tasas de reciclaje y lograr que más residuos lleguen correctamente al sistema. ¿Se pueden reciclar las cajas de pizza? : Si bien están hechas de cartón, muchas veces no pueden reciclarse si están contaminadas con grasa o restos de comida. En esos casos, la recomendación es separar las partes limpias -que sí pueden reciclarse- y desechar las zonas sucias como residuo común. Cómo empezar a reciclar: cinco acciones simples Para quienes buscan iniciarse en el reciclaje, Ghirardelli recomienda partir por acciones concretas y fáciles de implementar. El primer paso es separar correctamente los residuos y “evitar mezclar residuos reciclables con basura es clave. Plásticos, cartón, vidrio y metales deben separarse adecuadamente para que puedan ser valorizados. Muchas veces el problema no es que el residuo no pueda reciclarse, sino que nunca llega correctamente al sistema”, explica. Otro aspecto clave es limpiar y secar los envases, eliminando restos de comida o líquidos que puedan contaminar otros materiales. En la práctica, basta con enjuagar cuando sea necesario y asegurarse de que estén en condiciones adecuadas para su reciclaje. También se recomienda reducir el volumen de los residuos, aplastando botellas, latas y cajas, lo que facilita su almacenamiento, transporte y posterior tratamiento. Además, es importante entender que no todos los materiales se reciclan de la misma forma ni en el mismo nivel. Mientras algunos, como el cartón, tienen altas tasas de valorización, otros materiales presentan mayores dificultades, lo que hace aún más relevante su correcta separación desde el origen. Finalmente, los expertos coinciden en que el reciclaje debe transformarse en un hábito cotidiano. “Reciclar permite reducir la presión sobre los vertederos, que en nuestro país están colapsando, y avanzar hacia un modelo más sostenible”, agrega el fundador de La Caja Verde. Fuente: www.theclinic.cl
Expertos meteorólogos han emitido una advertencia sobre la posible llegada del fenómeno climático El Niño durante el año 2026, con la posibilidad de que se manifieste en su forma más intensa, conocida como “Niño Godzilla”, según lo indicado por la meteoróloga Michelle Adam de Canal 13. El Niño implica un incremento en la temperatura superficial del Océano Pacífico, específicamente cerca de la costa suramericana, superando los dos a tres grados por encima de lo habitual. Este fenómeno conlleva a lluvias intensas en ciertas áreas de Sudamérica, sequías en Asia y Australia, y cambios significativos en las temperaturas globales. Este fenómeno forma parte del ciclo conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), cuya contraparte fría es La Niña. Durante un episodio de El Niño, los vientos alisios que soplan de este a oeste sobre el Pacífico se debilitan. Esto ocasiona que las aguas cálidas se desplacen hacia el centro y este del océano, alterando los patrones de lluvia y viento a nivel mundial. El aumento adicional de la temperatura libera energía hacia la atmósfera, generando un incremento temporal en la temperatura media global entre 0,1 °C y 0,2 °C, según datos proporcionados por la NOAA. El último evento de El Niño tuvo lugar entre 2023 y 2024, contribuyendo a que 2024 se convirtiera en el año más caluroso registrado hasta entonces. Especialistas del Servicio de Cambio Climático Copernicus advierten que si El Niño se consolida, 2026 podría alcanzar cifras récord. Algunos científicos señalan que los efectos más significativos podrían manifestarse en 2027, ya que la atmósfera tarda varios meses en reaccionar completamente a los cambios en el Pacífico. Incluso sin un evento extremadamente intenso, la tendencia al calentamiento global podría situar a 2026 entre los años más cálidos registrados. La NOAA ha sustituido el tradicional Índice Oceánico del Niño (ONI) por el Índice Oceánico Relativo del Niño (RONI). Este nuevo método compara la temperatura del Pacífico centro-oriental con otras regiones tropicales, ofreciendo un seguimiento más preciso en un contexto donde los océanos experimentan un calentamiento acelerado. Fuente: Publimetro