En muchos hogares hay celulares antiguos, cargadores incompatibles, cables enredados y otros dispositivos que ya no se utilizan. Aunque parezcan objetos sin valor, estos aparatos contienen materiales que pueden recuperarse y componentes que necesitan un manejo especial. Por eso, antes de dejarlos en la basura doméstica, conviene evaluar si pueden reutilizarse o llevarse a un punto de recepción de residuos electrónicos. 1. Revise si todavía pueden utilizarse Si el teléfono funciona correctamente, puede considerar conservarlo como equipo de respaldo, entregarlo a alguien que lo necesite o consultar si existe un programa de reutilización. Si está dañado, no intente desmontarlo por su cuenta. Los dispositivos con baterías deterioradas, hinchadas o perforadas requieren especial precaución. 2. Proteja sus datos personales Antes de entregar un celular que todavía funciona: Guarde las fotografías, los contactos y los archivos que quiera conservar. Cierre las sesiones de sus cuentas y desvincule el dispositivo cuando corresponda. Retire la tarjeta SIM y la tarjeta de memoria, si tiene. Restablezca el teléfono a su configuración de fábrica siguiendo las instrucciones del fabricante. Si el equipo no enciende, evalúe cómo proteger la información almacenada antes de entregarlo. 3. ¿Dónde reciclar celulares y cargadores en Chile? Una alternativa es buscar un punto limpio o punto verde que reciba aparatos eléctricos y electrónicos. No todos los puntos de reciclaje aceptan los mismos materiales, por lo que es recomendable confirmar previamente qué dispositivos reciben, sus horarios y las condiciones de entrega. Puede consultar el Geoportal de Puntos Limpios del Ministerio del Medio Ambiente y buscar por comuna o dirección. También puede preguntar en su municipalidad si existen campañas de recolección de residuos electrónicos o consultar a comercios y programas especializados que reciban estos aparatos. 4. ¿Por qué es importante reciclarlos? Los residuos electrónicos pueden contener metales, plásticos y componentes que se recuperan mediante procesos especializados. Una gestión adecuada permite aprovechar materiales y reducir la cantidad de residuos que termina en lugares inadecuados. En Chile, los aparatos eléctricos y electrónicos están contemplados en la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP). El Decreto Supremo N.º 22 de 2025 establece metas y obligaciones para su recolección y valorización, cuyas metas obligatorias comienzan a regir el 7 de mayo de 2028. Puede conocer más en el Ministerio del Medio Ambiente. Una invitación a los auditores Revise los cajones de su casa y reúna los celulares, cables y cargadores que ya no utiliza. Antes de trasladarlos, confirme que el lugar elegido los reciba.
Chile atraviesa una primavera que ha sorprendido por sus condiciones meteorológicas. Las intensas lluvias registradas durante octubre, los aluviones, las tormentas eléctricas y las granizadas han marcado las últimas semanas, en un escenario que contrasta con el calor extremo que podría llegar durante el próximo verano. De hecho, las proyecciones para la temporada estival anticipan temperaturas que podrían superar los 40 °C en algunos sectores del país, encendiendo las alertas ante la posibilidad de olas de calor y un aumento del riesgo de incendios forestales. Según informó BioBioChile, las condiciones están relacionadas, entre otros factores, con la intensificación del fenómeno de El Niño , que podría mantenerse activo hasta comienzos de 2027. Este fenómeno modifica los patrones de circulación atmosférica y puede favorecer condiciones meteorológicas diferentes a las habituales. Lluvias intensas y fenómenos cada vez más sorprendentes Las últimas jornadas han dejado imágenes poco habituales para octubre. En la Región Metropolitana, las precipitaciones del 8 de octubre provocaron un aluvión en el sector de San Carlos de Apoquindo, en Las Condes, mientras que el martes 13 una intensa tormenta eléctrica, acompañada de granizos, generó anegamientos y diversas emergencias. Estos episodios han alimentado la percepción de que el clima chileno está experimentando cambios importantes, con fenómenos que pueden pasar de lluvias intensas a jornadas de altas temperaturas. Sin embargo, eso no significa que Chile esté adquiriendo formalmente un clima tropical. Lo que sí preocupa es la intensidad y la variabilidad de determinados fenómenos meteorológicos. A este escenario se suma el calentamiento global, que puede intensificar ciertos eventos extremos al aumentar la energía y la humedad disponibles en la atmósfera. Prevención contra incendios La preocupación no se limita a las precipitaciones. El Gobierno ya comenzó a preparar al país para un verano que podría presentar condiciones especialmente complejas. De acuerdo con información publicada por la C orporación Nacional Forestal (CONAF), se anunció un programa de prevención y mitigación de incendios forestales que contempla la habilitación de 9.480 puestos de trabajo entre octubre y diciembre de 2026. La iniciativa considera intervenciones en aproximadamente 7.000 kilómetros mediante la construcción de cortafuegos y labores de limpieza, despeje y manejo de vegetación, especialmente en sectores cercanos a viviendas y zonas de interfaz urbano-rural. El objetivo es reducir la cantidad de material vegetal que puede alimentar un incendio y limitar su propagación en caso de que se produzca. Fuente: Biobio.cl
La posibilidad de reemplazar parte de los componentes de las bencinas por etanol instaló una nueva discusión justo cuando el precio de los combustibles vuelve a presionar el bolsillo. Según reportó la agencia Reuters, funcionarios del Ministerio de Energía habrían trabajado en una propuesta para avanzar hacia una gasolina E10, compuesta por un 90% de bencina y un 10% de etanol. Pero la cartera salió a desmentir esa versión. En un comunicado aseguró que no ha realizado ninguna propuesta formal, interna o externa sobre potenciales usos de etanol en combustibles y agregó que tampoco recibió consultas de medios antes de que se publicara la información. Actualmente se utiliza MTBE como aditivo y el etanol tendría un costo inferior. Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes, calcula que la diferencia entre ambos productos puede llegar a 20 o 30 pesos por litro. El problema es que el aditivo representa solo una pequeña fracción de la mezcla. Precio y ahorro bajo discusión Y si la diferencia final para el consumidor puede ser marginal, aparece otra interrogante: ¿Quién captura realmente ese ahorro? Marcelo Mena, exministro de Medio Ambiente, sostiene que el beneficio estaría principalmente en reducir los costos de producción de la gasolina y que todavía habría que determinar cuánto de esa disminución terminaría reflejándose en el precio que pagan las personas. Pero Mena también pone en duda otro de los argumentos asociados al etanol: su supuesto beneficio ambiental. Si bien permite sustituir una parte del combustible fósil y puede generar una reducción de gases de efecto invernadero, plantea que su aporte sería limitado y que no resolvería el problema de la contaminación local. Vehículos compatibles y emisiones Entonces, ¿es realmente una alternativa más limpia? El debate tampoco es completamente cerrado. El etanol tiene un mayor octanaje y puede reemplazar una fracción de la gasolina convencional, pero el automóvil continúa funcionando con un motor de combustión y, por lo tanto, sigue generando emisiones. Sammy Olivares, instructor técnico de Salfa, explica que no es correcto fijar simplemente una barrera, por ejemplo, en los vehículos fabricados antes del año 2000. Hay modelos antiguos compatibles y también vehículos posteriores que pueden tener excepciones. Por eso, asegura, habría que revisar marca, modelo, año, motor y homologación. Huella ambiental En los vehículos compatibles, una mezcla E10 podría procesarse sin problemas, aunque Olivares advierte que el consumo podría aumentar en torno a un 3%. En aquellos que no estén preparados, el riesgo estaría principalmente en componentes del sistema de combustible, como mangueras, fijaciones o materiales plásticos. Y el cambio tampoco dependería únicamente de los automóviles. Desde la Asociación Nacional Automotriz de Chile advierten que implementar etanol requeriría adecuaciones en estaciones de servicio, estanques y sistemas de distribución. Su secretario general, Diego Mendoza, además cuestiona que el beneficio ambiental sea automático. Señala que para calcular la huella del etanol también habría que considerar el cultivo de su materia prima, fertilizantes, procesos industriales y transporte. Fuente: Biobiochile.cl
La sequía no es el único problema climático que enfrenta el cacao . Una investigación de científicos de Harvard y la Universidad de Ghana encontró que las lluvias intensas durante etapas clave del desarrollo de la planta pueden reducir las cosechas, mientras que ciertos patrones climáticos podrían permitir anticipar algunos de estos riesgos con meses de anticipación. Los árboles de cacao son especialmente vulnerables durante la floración y el desarrollo de las vainas jóvenes. En Ghana, los investigadores determinaron que el exceso de lluvia durante la temporada húmeda, combinado con la sequía de la temporada seca, explica alrededor del 68% de la variación interanual en el rendimiento del cacao. Las precipitaciones intensas pueden dañar las flores y favorecer la propagación de enfermedades causadas por hongos. UN PROBLEMA QUE SE EXTIENDE Los científicos analizaron dos décadas de datos de producción de cacao por distrito en Ghana y los compararon con registros meteorológicos diarios. También estudiaron Ecuador e Indonesia, dos importantes productores mundiales, y encontraron un patrón similar: los años con lluvias más intensas durante las temporadas húmedas tendieron a registrar menores rendimientos. Los resultados apuntan a que el problema no está determinado únicamente por la temperatura o la cantidad promedio de agua disponible, sino por los episodios extremos de precipitación. “Esperamos que los hallazgos ayuden a reducir los daños futuros a las cosechas ”, dijo Peter Huybers, autor principal de la investigación y presidente del Departamento de Ciencias Planetarias y de la Tierra de Harvard. PRONÓSTIOS Los investigadores señalan que algunos episodios de lluvia extrema están relacionados con patrones climáticos de mayor escala, como El Niño y variaciones en la temperatura de la superficie del océano. Esto abre la posibilidad de desarrollar pronósticos que permitan a los agricultores prepararse con anticipación y ajustar medidas para controlar enfermedades. También se estudian estrategias como aumentar la cobertura vegetal para proteger las flores de las gotas de lluvia y conservar la hojarasca para reducir la propagación de infecciones desde el suelo hacia las vainas. Fuente: Publimetro
Nuestra huella sobre el planeta no se explica por una sola actividad. Está presente en el territorio que ocupamos, los recursos que extraemos, los alimentos que producimos y todo aquello que consumimos y desechamos. Cada una de estas etapas tiene consecuencias sobre los ecosistemas y los recursos naturales. Estas cifras ayudan a dimensionar cómo nuestra forma de vivir ha transformado el planeta. OCUPAMOS Transformamos el territorio Bosques, pastizales y otros hábitats naturales se han convertido en tierras para cultivar, criar animales, construir ciudades e instalar infraestructura. Hoy, una parte enorme de la superficie habitable está destinada a nuestras actividades. • 44% de la tierra habitable se utiliza para agricultura: unos 48 millones de km². • 80% de la tierra agrícola está relacionada con la ganadería, entre pastizales y cultivos para alimentar al ganado. • Hace unos 1.000 años, la agricultura ocupaba menos del 4% de la tierra habitable; hoy ocupa casi la mitad. EXTRAEMOS Cada vez sacamos más recursos del planeta Construir, producir, movernos y consumir requiere una extracción creciente de materiales. Su procesamiento también genera presiones sobre el clima, la biodiversidad y los ecosistemas. • 106,6 mil millones de toneladas de materiales se extrajeron en 2024, frente a 30 mil millones en 1970: más del triple en cinco décadas. • La demanda mundial de materiales pasó de 8,4 a 13,2 toneladas por persona al año entre 1970 y 2024. • Los materiales no metálicos —como arena, grava y arcilla— representan casi la mitad de la extracción mundial. PRODUCIMOS Alimentar al mundo también transforma el planeta Producir los alimentos que consumimos requiere enormes cantidades de tierra y agua y genera una parte importante de las emisiones de gases de efecto invernadero. La agricultura también es uno de los principales factores de transformación de los ecosistemas. • 50% de la tierra habitable del planeta se utiliza para agricultura. • 70% de las extracciones mundiales de agua dulce se destinan a la agricultura. • 26% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero están vinculadas al sistema alimentario. CONSUMIMOS Cada producto tiene una huella detrás Lo que llega a nuestras manos es solo el último paso de una cadena que incluye extracción de materias primas, transformación, transporte, energía y agua. Además, nuestro consumo puede generar impactos en otros lugares del planeta. • Construcción y movilidad son los principales impulsores de la demanda mundial de materiales, seguidos por alimentos y energía. • Estos cuatro sectores representan alrededor del 90% de la demanda mundial de materiales. DESECHAMOS Lo que consumimos también se convierte en residuos La cadena de consumo no termina cuando un producto deja de ser útil o un alimento llega a la basura. Cada año generamos enormes cantidades de residuos, muchos de los cuales contienen materiales que podrían volver al ciclo productivo. • Más de mil millones de toneladas de alimentos fueron desperdiciadas en 2022, casi una quinta parte de los alimentos disponibles para los consumidores. • 62 millones de toneladas de residuos electrónicos se generaron en 2022; apenas 22,3% fue documentado como recolectado y reciclado formalmente. • Unos 353 millones de toneladas de residuos plásticos se generan al año; una parte importante termina en vertederos o se gestiona de forma inadecuada. TRANSFORMAMOS Nuestra huella también cambia los ecosistemas La ocupación del territorio, la extracción de recursos, la producción y el consumo alteran los sistemas naturales. El resultado se refleja en la biodiversidad, la distribución de la vida, el agua, los suelos y el clima. • 94% de la biomasa de mamíferos no humanos corresponde al ganado. • Tres cuartas partes de la superficie terrestre y cerca de dos terceras partes de los océanos han sido significativamente alteradas por actividades humanas. • Alrededor de 1 millón de especies están amenazadas de extinción, según la evaluación global de IPBES. ¿PODEMOS REDUCIR LA HUELLA? Sí. Algunas tendencias muestran que el impacto humano no tiene por qué crecer al mismo ritmo que la población y la producción. Mejorar la eficiencia, reducir el desperdicio y utilizar los recursos de forma más responsable puede cambiar esa trayectoria. Fuente: Publimetro
En muchos hogares hay celulares antiguos, cargadores incompatibles, cables enredados y otros dispositivos que ya no se utilizan. Aunque parezcan objetos sin valor, estos aparatos contienen materiales que pueden recuperarse y componentes que necesitan un manejo especial. Por eso, antes de dejarlos en la basura doméstica, conviene evaluar si pueden reutilizarse o llevarse a un punto de recepción de residuos electrónicos. 1. Revise si todavía pueden utilizarse Si el teléfono funciona correctamente, puede considerar conservarlo como equipo de respaldo, entregarlo a alguien que lo necesite o consultar si existe un programa de reutilización. Si está dañado, no intente desmontarlo por su cuenta. Los dispositivos con baterías deterioradas, hinchadas o perforadas requieren especial precaución. 2. Proteja sus datos personales Antes de entregar un celular que todavía funciona: Guarde las fotografías, los contactos y los archivos que quiera conservar. Cierre las sesiones de sus cuentas y desvincule el dispositivo cuando corresponda. Retire la tarjeta SIM y la tarjeta de memoria, si tiene. Restablezca el teléfono a su configuración de fábrica siguiendo las instrucciones del fabricante. Si el equipo no enciende, evalúe cómo proteger la información almacenada antes de entregarlo. 3. ¿Dónde reciclar celulares y cargadores en Chile? Una alternativa es buscar un punto limpio o punto verde que reciba aparatos eléctricos y electrónicos. No todos los puntos de reciclaje aceptan los mismos materiales, por lo que es recomendable confirmar previamente qué dispositivos reciben, sus horarios y las condiciones de entrega. Puede consultar el Geoportal de Puntos Limpios del Ministerio del Medio Ambiente y buscar por comuna o dirección. También puede preguntar en su municipalidad si existen campañas de recolección de residuos electrónicos o consultar a comercios y programas especializados que reciban estos aparatos. 4. ¿Por qué es importante reciclarlos? Los residuos electrónicos pueden contener metales, plásticos y componentes que se recuperan mediante procesos especializados. Una gestión adecuada permite aprovechar materiales y reducir la cantidad de residuos que termina en lugares inadecuados. En Chile, los aparatos eléctricos y electrónicos están contemplados en la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP). El Decreto Supremo N.º 22 de 2025 establece metas y obligaciones para su recolección y valorización, cuyas metas obligatorias comienzan a regir el 7 de mayo de 2028. Puede conocer más en el Ministerio del Medio Ambiente. Una invitación a los auditores Revise los cajones de su casa y reúna los celulares, cables y cargadores que ya no utiliza. Antes de trasladarlos, confirme que el lugar elegido los reciba.
Chile atraviesa una primavera que ha sorprendido por sus condiciones meteorológicas. Las intensas lluvias registradas durante octubre, los aluviones, las tormentas eléctricas y las granizadas han marcado las últimas semanas, en un escenario que contrasta con el calor extremo que podría llegar durante el próximo verano. De hecho, las proyecciones para la temporada estival anticipan temperaturas que podrían superar los 40 °C en algunos sectores del país, encendiendo las alertas ante la posibilidad de olas de calor y un aumento del riesgo de incendios forestales. Según informó BioBioChile, las condiciones están relacionadas, entre otros factores, con la intensificación del fenómeno de El Niño , que podría mantenerse activo hasta comienzos de 2027. Este fenómeno modifica los patrones de circulación atmosférica y puede favorecer condiciones meteorológicas diferentes a las habituales. Lluvias intensas y fenómenos cada vez más sorprendentes Las últimas jornadas han dejado imágenes poco habituales para octubre. En la Región Metropolitana, las precipitaciones del 8 de octubre provocaron un aluvión en el sector de San Carlos de Apoquindo, en Las Condes, mientras que el martes 13 una intensa tormenta eléctrica, acompañada de granizos, generó anegamientos y diversas emergencias. Estos episodios han alimentado la percepción de que el clima chileno está experimentando cambios importantes, con fenómenos que pueden pasar de lluvias intensas a jornadas de altas temperaturas. Sin embargo, eso no significa que Chile esté adquiriendo formalmente un clima tropical. Lo que sí preocupa es la intensidad y la variabilidad de determinados fenómenos meteorológicos. A este escenario se suma el calentamiento global, que puede intensificar ciertos eventos extremos al aumentar la energía y la humedad disponibles en la atmósfera. Prevención contra incendios La preocupación no se limita a las precipitaciones. El Gobierno ya comenzó a preparar al país para un verano que podría presentar condiciones especialmente complejas. De acuerdo con información publicada por la C orporación Nacional Forestal (CONAF), se anunció un programa de prevención y mitigación de incendios forestales que contempla la habilitación de 9.480 puestos de trabajo entre octubre y diciembre de 2026. La iniciativa considera intervenciones en aproximadamente 7.000 kilómetros mediante la construcción de cortafuegos y labores de limpieza, despeje y manejo de vegetación, especialmente en sectores cercanos a viviendas y zonas de interfaz urbano-rural. El objetivo es reducir la cantidad de material vegetal que puede alimentar un incendio y limitar su propagación en caso de que se produzca. Fuente: Biobio.cl
La posibilidad de reemplazar parte de los componentes de las bencinas por etanol instaló una nueva discusión justo cuando el precio de los combustibles vuelve a presionar el bolsillo. Según reportó la agencia Reuters, funcionarios del Ministerio de Energía habrían trabajado en una propuesta para avanzar hacia una gasolina E10, compuesta por un 90% de bencina y un 10% de etanol. Pero la cartera salió a desmentir esa versión. En un comunicado aseguró que no ha realizado ninguna propuesta formal, interna o externa sobre potenciales usos de etanol en combustibles y agregó que tampoco recibió consultas de medios antes de que se publicara la información. Actualmente se utiliza MTBE como aditivo y el etanol tendría un costo inferior. Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes, calcula que la diferencia entre ambos productos puede llegar a 20 o 30 pesos por litro. El problema es que el aditivo representa solo una pequeña fracción de la mezcla. Precio y ahorro bajo discusión Y si la diferencia final para el consumidor puede ser marginal, aparece otra interrogante: ¿Quién captura realmente ese ahorro? Marcelo Mena, exministro de Medio Ambiente, sostiene que el beneficio estaría principalmente en reducir los costos de producción de la gasolina y que todavía habría que determinar cuánto de esa disminución terminaría reflejándose en el precio que pagan las personas. Pero Mena también pone en duda otro de los argumentos asociados al etanol: su supuesto beneficio ambiental. Si bien permite sustituir una parte del combustible fósil y puede generar una reducción de gases de efecto invernadero, plantea que su aporte sería limitado y que no resolvería el problema de la contaminación local. Vehículos compatibles y emisiones Entonces, ¿es realmente una alternativa más limpia? El debate tampoco es completamente cerrado. El etanol tiene un mayor octanaje y puede reemplazar una fracción de la gasolina convencional, pero el automóvil continúa funcionando con un motor de combustión y, por lo tanto, sigue generando emisiones. Sammy Olivares, instructor técnico de Salfa, explica que no es correcto fijar simplemente una barrera, por ejemplo, en los vehículos fabricados antes del año 2000. Hay modelos antiguos compatibles y también vehículos posteriores que pueden tener excepciones. Por eso, asegura, habría que revisar marca, modelo, año, motor y homologación. Huella ambiental En los vehículos compatibles, una mezcla E10 podría procesarse sin problemas, aunque Olivares advierte que el consumo podría aumentar en torno a un 3%. En aquellos que no estén preparados, el riesgo estaría principalmente en componentes del sistema de combustible, como mangueras, fijaciones o materiales plásticos. Y el cambio tampoco dependería únicamente de los automóviles. Desde la Asociación Nacional Automotriz de Chile advierten que implementar etanol requeriría adecuaciones en estaciones de servicio, estanques y sistemas de distribución. Su secretario general, Diego Mendoza, además cuestiona que el beneficio ambiental sea automático. Señala que para calcular la huella del etanol también habría que considerar el cultivo de su materia prima, fertilizantes, procesos industriales y transporte. Fuente: Biobiochile.cl
La sequía no es el único problema climático que enfrenta el cacao . Una investigación de científicos de Harvard y la Universidad de Ghana encontró que las lluvias intensas durante etapas clave del desarrollo de la planta pueden reducir las cosechas, mientras que ciertos patrones climáticos podrían permitir anticipar algunos de estos riesgos con meses de anticipación. Los árboles de cacao son especialmente vulnerables durante la floración y el desarrollo de las vainas jóvenes. En Ghana, los investigadores determinaron que el exceso de lluvia durante la temporada húmeda, combinado con la sequía de la temporada seca, explica alrededor del 68% de la variación interanual en el rendimiento del cacao. Las precipitaciones intensas pueden dañar las flores y favorecer la propagación de enfermedades causadas por hongos. UN PROBLEMA QUE SE EXTIENDE Los científicos analizaron dos décadas de datos de producción de cacao por distrito en Ghana y los compararon con registros meteorológicos diarios. También estudiaron Ecuador e Indonesia, dos importantes productores mundiales, y encontraron un patrón similar: los años con lluvias más intensas durante las temporadas húmedas tendieron a registrar menores rendimientos. Los resultados apuntan a que el problema no está determinado únicamente por la temperatura o la cantidad promedio de agua disponible, sino por los episodios extremos de precipitación. “Esperamos que los hallazgos ayuden a reducir los daños futuros a las cosechas ”, dijo Peter Huybers, autor principal de la investigación y presidente del Departamento de Ciencias Planetarias y de la Tierra de Harvard. PRONÓSTIOS Los investigadores señalan que algunos episodios de lluvia extrema están relacionados con patrones climáticos de mayor escala, como El Niño y variaciones en la temperatura de la superficie del océano. Esto abre la posibilidad de desarrollar pronósticos que permitan a los agricultores prepararse con anticipación y ajustar medidas para controlar enfermedades. También se estudian estrategias como aumentar la cobertura vegetal para proteger las flores de las gotas de lluvia y conservar la hojarasca para reducir la propagación de infecciones desde el suelo hacia las vainas. Fuente: Publimetro
Nuestra huella sobre el planeta no se explica por una sola actividad. Está presente en el territorio que ocupamos, los recursos que extraemos, los alimentos que producimos y todo aquello que consumimos y desechamos. Cada una de estas etapas tiene consecuencias sobre los ecosistemas y los recursos naturales. Estas cifras ayudan a dimensionar cómo nuestra forma de vivir ha transformado el planeta. OCUPAMOS Transformamos el territorio Bosques, pastizales y otros hábitats naturales se han convertido en tierras para cultivar, criar animales, construir ciudades e instalar infraestructura. Hoy, una parte enorme de la superficie habitable está destinada a nuestras actividades. • 44% de la tierra habitable se utiliza para agricultura: unos 48 millones de km². • 80% de la tierra agrícola está relacionada con la ganadería, entre pastizales y cultivos para alimentar al ganado. • Hace unos 1.000 años, la agricultura ocupaba menos del 4% de la tierra habitable; hoy ocupa casi la mitad. EXTRAEMOS Cada vez sacamos más recursos del planeta Construir, producir, movernos y consumir requiere una extracción creciente de materiales. Su procesamiento también genera presiones sobre el clima, la biodiversidad y los ecosistemas. • 106,6 mil millones de toneladas de materiales se extrajeron en 2024, frente a 30 mil millones en 1970: más del triple en cinco décadas. • La demanda mundial de materiales pasó de 8,4 a 13,2 toneladas por persona al año entre 1970 y 2024. • Los materiales no metálicos —como arena, grava y arcilla— representan casi la mitad de la extracción mundial. PRODUCIMOS Alimentar al mundo también transforma el planeta Producir los alimentos que consumimos requiere enormes cantidades de tierra y agua y genera una parte importante de las emisiones de gases de efecto invernadero. La agricultura también es uno de los principales factores de transformación de los ecosistemas. • 50% de la tierra habitable del planeta se utiliza para agricultura. • 70% de las extracciones mundiales de agua dulce se destinan a la agricultura. • 26% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero están vinculadas al sistema alimentario. CONSUMIMOS Cada producto tiene una huella detrás Lo que llega a nuestras manos es solo el último paso de una cadena que incluye extracción de materias primas, transformación, transporte, energía y agua. Además, nuestro consumo puede generar impactos en otros lugares del planeta. • Construcción y movilidad son los principales impulsores de la demanda mundial de materiales, seguidos por alimentos y energía. • Estos cuatro sectores representan alrededor del 90% de la demanda mundial de materiales. DESECHAMOS Lo que consumimos también se convierte en residuos La cadena de consumo no termina cuando un producto deja de ser útil o un alimento llega a la basura. Cada año generamos enormes cantidades de residuos, muchos de los cuales contienen materiales que podrían volver al ciclo productivo. • Más de mil millones de toneladas de alimentos fueron desperdiciadas en 2022, casi una quinta parte de los alimentos disponibles para los consumidores. • 62 millones de toneladas de residuos electrónicos se generaron en 2022; apenas 22,3% fue documentado como recolectado y reciclado formalmente. • Unos 353 millones de toneladas de residuos plásticos se generan al año; una parte importante termina en vertederos o se gestiona de forma inadecuada. TRANSFORMAMOS Nuestra huella también cambia los ecosistemas La ocupación del territorio, la extracción de recursos, la producción y el consumo alteran los sistemas naturales. El resultado se refleja en la biodiversidad, la distribución de la vida, el agua, los suelos y el clima. • 94% de la biomasa de mamíferos no humanos corresponde al ganado. • Tres cuartas partes de la superficie terrestre y cerca de dos terceras partes de los océanos han sido significativamente alteradas por actividades humanas. • Alrededor de 1 millón de especies están amenazadas de extinción, según la evaluación global de IPBES. ¿PODEMOS REDUCIR LA HUELLA? Sí. Algunas tendencias muestran que el impacto humano no tiene por qué crecer al mismo ritmo que la población y la producción. Mejorar la eficiencia, reducir el desperdicio y utilizar los recursos de forma más responsable puede cambiar esa trayectoria. Fuente: Publimetro