
Alarmante aumento de sífilis y gonorrea en Chile
Informe del Minsal revela que los grupos de 15 a 39 años son los más afectados a nivel nacional.
13 de julio de 2026
El panorama de la salud pública en Chile enfrenta un escenario complejo tras la publicación del último informe epidemiológico estructurado por el Ministerio de Salud (Minsal). El documento técnico expone un incremento sistemático y alarmante en las tasas de notificación de sífilis y gonorrea durante la última década, una tendencia que se ha agudizado con especial fuerza en los últimos cinco años. De acuerdo con los datos oficiales, ambas infecciones de transmisión sexual (ITS) se concentran mayoritariamente en la población masculina y en el segmento joven del país, particularmente entre los 19 y los 30 años de edad.
El análisis de las curvas estadísticas de sífilis revela que, entre los años 2016 y 2025, la tasa de notificación general se multiplicó por 2,4 veces. Tras un breve descenso condicionado por las restricciones de movilidad de la pandemia de covid-19 en 2020, los contagios retomaron una trayectoria ascendente y progresiva hasta consolidar una tasa de 55,2 casos por cada cien mil habitantes al cierre del último año analizado.
La distribución por género de la sífilis mantiene un sesgo hacia los varones, quienes representan dos de cada tres casos totales notificados. Sin embargo, las alertas epidemiológicas se encendieron al constatar que las mujeres anotaron un incremento del 16% en los doce meses del año pasado, empujando su tasa específica a 38,4 casos por cada cien mil habitantes.
La dispersión territorial de las ITS muestra asimetrías críticas a lo largo del país. Las tasas de prevalencia más elevadas de sífilis se sitúan en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Coquimbo, Valparaíso, Ñuble y Maule. En términos dinámicos, casi la totalidad de las divisiones político-administrativas elevaron sus índices entre 2021 y 2025, registrándose las únicas excepciones en Antofagasta y Los Lagos.
El comportamiento más extremo se evidenció en la Región de Aysén, la cual experimentó una explosión estadística al saltar de una tasa de 10,2 a una de 90,1 casos por cien mil habitantes, posicionándose como la segunda más alta a nivel nacional, solo superada por Tarapacá (90,3). En tanto, la Región Metropolitana escaló de un índice de 41,9 en 2021 a 54,3 en 2025.
Al segmentar por rangos de edad, el grupo de 20 a 39 años concentra el 58% de la carga total de sífilis, fijando su tasa en un histórico 111,3 en el último periodo anual, seguidos de cerca por el grupo de 30 a 39 años que llegó a 103,5 casos. Respecto a los vectores de contagio, el 94% de las infecciones se originó por vía sexual, identificándose que el 54% de dichos intercambios ocurrió entre personas de orientación heterosexual.
Por su parte, los diagnósticos de gonorrea anotaron una expansión del 16% en un plazo de diez años. El registro histórico muestra un pico en 2018 (16,2), una caída pronunciada en el año pandémico de 2020 (4,7) y un rebote sostenido hasta rozar una tasa de 13,3 casos por cien mil habitantes en 2025.
En esta patología, los hombres concentran de forma nítida el 79% de las incidencias, escalando de una tasa de 8,9 en 2021 a una de 20,1 en 2025; mientras que la tasa en mujeres subió de 1,7 a 6,5 en el mismo ciclo.
Geográficamente, Tarapacá lidera el avance de la gonorrea al pasar de una tasa de 10 en 2021 a una de 41,9 en 2025. En la zona centro, Coquimbo saltó de 4,1 a 20,8 en tres años, y la Metropolitana subió de 3,6 a 11,9. En el extremo austral, Aysén (15,6) y Magallanes (15,2) evidenciaron incrementos similares, mientras que los índices más bajos se confinaron en O’Higgins, Maule y Ñuble.
El espectro etario de la gonorrea es aún más joven: el 87% de los casos se sitúa entre los 15 y los 39 años. El segmento de mayor riesgo crítico es el de 20 a 29 años (tasa de 44,8), escoltado por el tramo adolescente de 15 a 19 años (tasa de 36,6). La vía sexual dio cuenta del 93% de las transmisiones, de las cuales el 64% se verificó en parejas heterosexuales.
Las causas del rebote: Pérdida del temor al VIH y estigmatización
Al momento de desglosar las variables que gatillaron este escenario, la Subsecretaría de Salud Pública del Minsal identificó un fenómeno multifactorial centrado en la baja percepción de riesgo que existe hoy en la población respecto a las ITS, lo que se traduce directamente en un uso inconsistente o nulo de preservativos y barreras mecánicas. A esto se suma el carácter asintomático de las fases iniciales de estas infecciones y el persistente estigma social, factores que retrasan el testeo oportuno y la adherencia a los tratamientos médicos.
Desde el punto de vista técnico, la subsecretaría médica detalló los esfuerzos estatales vigentes:
“A esto se suma que la sífilis tiene una alta capacidad de transmisión y que hoy estamos fortaleciendo la búsqueda activa y el diagnóstico, lo que permite detectar más casos que antes permanecían sin identificar”.
Por otro lado, el médico infectólogo y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antofagasta, Francisco Salvador, aportó una mirada de contexto regional al analizar las dinámicas del norte del país. El especialista vinculó las alzas a la presencia de flujos migratorios con portadores de estas patologías que ingresan sin controles, la introducción de cepas en circuitos de comercio sexual no regulados y las características socioeconómicas de las zonas mineras, donde existe alta movilidad de trabajadores sin fiscalización sanitaria activa.
Finalmente, Salvador apuntó a un cambio conductual derivado de los avances farmacológicos en otras áreas de la infectología:
“Se ha perdido el temor al contagio del VIH debido a la efectividad de los tratamientos actuales. Incluso hay acceso a medicamentos que se comercializan de manera informal, lo que lleva a que algunas personas se protejan frente al VIH, pero no frente a otras ITS, lo que constituye un factor relevante que no siempre se considera”.
Fuente: Publimetro



































