La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad progresiva que no tiene cura. Se considera una de las enfermedades motoneuronales que padecen dos de cada 100.000 personas en el planeta, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se produce cuando las neuronas de los pacientes afectados por la enfermedad se desgastan o mueren y ya no pueden enviar mensajes a los músculos. Esto provoca a corto y medio plazo el debilitamiento de los músculos, contracciones involuntarias e incapacidad para mover los brazos, las piernas y el cuerpo. Suele comenzar con espasmos musculares y debilidad en un brazo o una pierna, dificultad para tragar o para hablar, pero a medida que avanza afecta la capacidad de moverse e incluso de respirar. La causa más común de muerte para las personas con ELA es la insuficiencia respiratoria, según la Clínica Mayo. La debilidad en los músculos que intervienen en la deglución también causa mayor riesgo de que entren alimentos, líquidos o saliva en los pulmones, lo que puede causar neumonía La muerte suele producirse entre tres y cinco años después del diagnóstico. Sin embargo, algunos pacientes sobreviven más de ese tiempo. Cerca de un 10% de los casos de personas con ELA responden a una causa genética o hereditaria. En el resto, se desconoce la causa, de acuerdo con esta institución médica. La ELA es una de las principales enfermedades neurodegenerativas, junto con el Parkinson y el Alzheimer. La edad es el factor predictivo más importante para su aparición, siendo más prevalente en pacientes de entre 55 y 75 años, según el Ministerio de Sanidad de Brasil. El físico británico Stephen Hawking, quien falleció en 2018, fue uno de los enfermos de ELA más conocidos. Vivió 54 años con la enfermedad, un fenómeno para el que la mayoría de científicos no tiene una explicación adecuada. A la ELA se la conoce también como la enfermedad de Lou Gehrig, el nombre del exjugador de béisbol de los Yankees de Nueva York que la padeció y murió a los 38 años, en 1941. Signos de la enfermedad Los síntomas suelen empezar a manifestarse a partir de los 50 años, pero también pueden aparecer en personas más jóvenes. Esta enfermedad no suele afectar los sentidos, que incluyen la capacidad del gusto, olfato, vista, tacto y oído. Entre los síntomas, las personas con ELA presentan: Pérdida gradual de fuerza muscular y coordinación; Incapacidad para realizar tareas rutinarias como subir escaleras, caminar y levantar objetos; Dificultades para respirar y tragar; Atragantarse con facilidad; Babeo; Tartamudeo (disnea); Cabeza caída; Calambres musculares; Fasciculaciones musculares; Problemas de dicción, como un patrón de habla lento o anormal (arrastrar las palabras); Cambios en la voz, ronquera; Pérdida de peso El riesgo de padecer ELA se ha asociado a factores ambientale s, según la Clínica Mayo. Las pruebas demuestran que fumar es un factor de riesgo, así como la exposición al plomo u otras sustancias en el lugar de trabajo o el hogar.
Fin de año por fin llega, días más largos, celebraciones en familia, compras de último minuto y noches más cortas. El ritmo acelerado propio de las últimas semanas del año hace que la piel funcione bajo mayor demanda. No es casual que muchas personas sientan que “diciembre se les nota en la cara”. Durante estas semanas, la piel está especialmente expuesta al exposoma, un conjunto de factores externos que la afectan de forma acumulativa: estrés, menos horas de sueño, radiación UV, pantallas y cambios de clima, combinación que debilita nuestra barrera cutánea, haciéndola vulnerable a los daños y acelerando el envejecimiento prematuro. “Los exposomas actúan de manera acumulativa sobre la piel. En periodos de alta demanda, como fin de año, estos elementos se intensifican y aceleran procesos como la degradación del colágeno y el debilitamiento de la barrera cutánea. Por eso la piel luce más cansada, opaca y con signos de envejecimiento más marcados”, explica la dermatóloga Dra. Catalina Buchroithner. El colágeno: la primera víctima del fin de año Una de las estructuras más afectadas durante estos periodos es el colágeno, este funciona como un soporte interno que mantiene la piel firme y elástica. Pero su producción natural comienza a disminuir a partir de los 25 años, y los hábitos de diciembre pueden acentuar aún más esta pérdida. “La falta de descanso afecta la capacidad de reparación celular nocturna, que es justamente cuando la piel produce más colágeno. Si a eso añadimos radiación UV, sobreexposición de pantallas, cambio de clima y estrés, vemos un escenario ideal para que aparezcan arrugas finas, flacidez temprana o un aspecto más cansado ”, indica la especialista. Cómo revertir los signos de fatiga y reactivar la piel Aunque el fin de año pueda parecer un periodo difícil para mantener la piel en equilibrio, la dermatóloga asegura que es posible revertir estos efectos con una rutina adecuada y activos específicos. “Lo más importante es estimular la producción natural de colágeno con ingredientes que tengan evidencia científica, como los péptidos, la vitamina C y extractos que actúan directamente sobre las fibras de sostén de la piel. Eso es clave para recuperar firmeza, tonicidad y luminosidad”, explica la Dra. Buchroithner. La especialista agrega que, en consultas dermatológicas, durante diciembre aumenta la cantidad de pacientes que buscan soluciones rápidas pero efectivas para signos de cansancio acumulado. “En estos casos recomiendo fórmulas que trabajen sobre múltiples tipos de colágeno y que tengan estudios que avalen su eficacia. Uno de los productos que más indicó es Serum Collagen 16 de Vichy , porque gracias a su fórmula avanzada con tecnología Co-Bonding, potencia los 16 diferentes tipos de colágenos de la piel y corrige 16 signos de la edad, ayudando a mejorar firmeza, textura y elasticidad en pocas semanas ” , señala. Hábitos clave para enfrentar el fin de año Tras un fin de año intenso, muchas personas buscan soluciones rápidas para recuperar luminosidad y firmeza. Y según la Dra. Catalina Buchroithner, hay pequeños ajustes que pueden marcar una gran diferencia. “ La piel tiene una capacidad increíble de regenerarse cuando le damos las condiciones adecuadas ”, afirma. Por eso, la especialista comparte algunos tips que pueden ayudarnos a cuidar y reactivar la piel en este fin de año lleno de estrés : Recuperar horas de sueño : favorecer rutinas nocturnas consistentes. Evitar la exposición solar acumulada : aplicar protector solar cada 3 horas. Reducir alimentos proinflamatorios como alcohol, azúcares y ultraprocesados. Elegir activos que estimulen colágeno, especialmente péptidos y vitamina C. Usar productos con respaldo dermatológico para reparar firmeza y luminosidad, como la línea Collagen 16 de Vichy, para reparar firmeza y luminosidad. El cierre del año no tiene por qué reflejarse en tu piel. Con pequeñas rutinas de descanso y el apoyo de fórmulas con respaldo dermatológico, es posible llegar a enero con una piel más firme, radiante y llena de vitalidad.
Un equipo de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (FAVET) de la Universidad de Chile descubrió que los perros domésticos sanos pueden portar bacterias resistentes a los antibióticos usados en medicina humana, y que estas bacterias pueden circular entre los animales y las personas con las que conviven. El estudio -publicado en la revista Animals- se titula “The Risk Factors Associated with the Carriage to Critical Antimicrobial-Resistant Escherichia coli in Healthy Household Dogs: A One Health Perspective”, y fue desarrollado por Carlos Alejandro Zelaya, Gabriel Arriagada, Rosario Medina, Beatriz Escobar, Fernando Sánchez, Nicolás Galarce y Lisette Lapierre , académica de FAVET y autora corresponsal del trabajo, con financiamiento del proyecto Fondecyt N°1210692. “ Casi uno de cada cinco perros analizados portaba cepas de Escherichia coli resistentes a antibióticos de uso crítico en salud humana ”, explica la profesora Lapierre, académica del Departamento de Medicina Preventiva Animal de FAVET. “Estos microorganismos pueden transmitirse desde los animales a las personas, pero también a la inversa: compartimos la misma microbiota con nuestras mascotas, lo que significa que también nosotros podemos traspasarles bacterias resistentes a ellos”, agrega la investigadora. Riesgos invisibles en clínicas y criaderos La investigación analizó muestras fecales de 263 perros sanos de distintas comunas de la Región Metropolitana y estableció una serie de factores de riesgo y de protección. Entre los más relevantes, los perros hospitalizados en clínicas veterinarias presentaron cuatro veces más probabilidades de portar bacterias resistentes, mientras que los perros comprados en tiendas o criaderos tuvieron seis veces más riesgo que los adoptados. “En algunos criaderos se administran antibióticos preventivos a cachorros que ni siquiera están enfermos, solo para asegurar su venta. Pero eso puede seleccionar bacterias resistentes que luego pueden llegar al hogar y transmitirse a las personas”, advierte Lapierre. El hallazgo ya ha despertado interés en el Ministerio de Salud , que busca integrar evidencia científica en futuras regulaciones sobre el uso de antimicrobianos en animales de compañía y en las medidas de bioseguridad de clínicas y criaderos. Factores protectores: educación y contacto social El equipo también detectó factores protectores inesperados. Los perros que convivían con personas del área de la salud -como médicos, enfermeros o veterinarios- presentaron menor probabilidad de portar bacterias resistentes, probablemente por mejores hábitos de higiene y un uso más racional de los antibióticos. De forma contraintuitiva, los perros que tenían contacto ocasional con otros animales -por ejemplo, en parques o paseos- también mostraron menor resistencia bacteriana. “Creemos que la exposición a distintas bacterias puede diversificar la microbiota y reducir la presencia de cepas resistentes, aunque esto requiere más investigación”, comenta la académica. Una salud, un solo desafío La profesora Lapierre destaca que la resistencia a los antimicrobianos es uno de los mayores desafíos sanitarios del siglo XXI, y que su prevención debe abordarse bajo el enfoque Una Salud (One Health), que considera la salud humana, animal y ambiental como un sistema interdependiente. “ Si seguimos usando antibióticos sin diagnóstico ni control, llegará un momento en que no tendremos medicamentos eficaces ni para humanos ni para animales ”, advierte. “Por eso, más que alarmar, queremos educar: entender que nuestras mascotas son parte de la familia y que cuidarlas también implica usar los antibióticos con responsabilidad”. El estudio concluye que una tenencia responsable, junto con una regulación más estricta del uso de antimicrobianos en la práctica veterinaria, podría reducir significativamente la propagación de bacterias resistentes. “No se trata de tener miedo a los animales, sino de asumir que vivimos conectados -dice la profesora Lapierre-. La salud de ellos es también la nuestra ”.
Pese a que para algunos no es un problema en absoluto, para otros la aparición de las canas puede ser molesto y hasta estresante. Por mucho tiempo se ha creído que son señal del envejecimiento, sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad de Nueva York descubrió que su origen estaría en un proceso que atraviesan las células madres. En concreto, un nuevo estudio, publicado en la revista Nature y dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina Grossman de la NYU, en Estados Unidos, sugiere que las células madre, capaces de convertirse en muchos tipos celulares diferentes, tienen una capacidad única para moverse entre los compartimentos de crecimiento de los folículos pilosos, donde pueden quedarse atascadas a medida que el pelo envejece, perdiendo así su capacidad para madurar y mantener el color. El estudio se centró en las células madre de melanocitos, abreviadas McSC, presentes en las células de la piel humana y de ratón. Los investigadores descubrieron que el color del pelo depende de si las McSC, que no desempeñan ninguna función específica, pero siguen dividiéndose dentro de los folículos pilosos, reciben la señal para convertirse en células maduras que generan los pigmentos proteicos responsables de la coloración del pelo. La investigación indica que, con el envejecimiento y los sucesivos ciclos de crecimiento, caída y rebrote del pelo, cada vez más McSC quedan atrapadas en el compartimento de células madre llamado protuberancia del folículo piloso. Estas células permanecen allí sin pasar al estado de tránsito-amplificación – la trasformación entre su estado de célula madre más primitivo y la siguiente fase de su maduración –, y no consiguen migrar a su ubicación original dentro del compartimento, donde habrían recibido la señal para diferenciarse en células productoras de pigmento. Un tratamiento para retrasar las canas Si los resultados del estudio son aplicables a los humanos, los investigadores creen que esto podría proporcionar una vía prometedora para revertir o prevenir la aparición de canas. “Nuestro estudio amplía nuestros conocimientos básicos sobre cómo actúan las células madre de melanocitos para colorear el pelo”, afirma el investigador principal del estudio, el doctor Qi Sun, becario postdoctoral en NYU Langone Health. “Los nuevos mecanismos descubiertos plantean la posibilidad de que la misma posición fija de las células madre de melanocitos pueda existir en los seres humanos. Si es así, presenta una vía potencial para revertir o prevenir el encanecimiento del cabello humano, ayudando a las células atascadas a moverse de nuevo entre los compartimentos del folículo piloso en desarrollo “, agregó. Mediante el uso de técnicas de imagen intravital en 3D y scRNA-seq, el equipo pudo seguir los movimientos celulares casi en tiempo real a lo largo del proceso de envejecimiento del folículo piloso. El equipo de investigación se propone realizar más estudios sobre cómo restaurar la motilidad de las McSC, o devolverlas a su ubicación original dentro del compartimento germinal, donde pueden producir pigmento.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año cerca de 727 mil personas mueren por suicidio, situándolo como una de las principales causas de muerte en la juventud. En 2021 fue la tercera causa de fallecimiento en jóvenes de 15 a 29 años a nivel global y, en Chile, ocupa el segundo lugar en ese mismo rango etario. Aunque suele asociarse a países desarrollados, el 73% de los suicidios ocurren en naciones de ingresos bajos y medios. La Dra. María Fernanda Vidal, académica de la Universidad de Antofagasta y psiquiatra del Hospital Clínico Universitario, explica que “la conducta suicida es la expresión de un profundo malestar, donde la persona percibe que terminar con su vida es la única salida”. Entre los principales factores de riesgo menciona depresión, ansiedad, consumo problemático de drogas, ausencia de redes de apoyo, acoso escolar, problemas económicos o enfermedades crónicas. Respecto a las señales de alerta, subraya cambios de conducta, expresiones de desesperanza, intentos previos, aislamiento social o despedidas inusuales. “Toda manifestación de querer morir debe tomarse en serio, incluso cuando parece un llamado de atención”, enfatiza. Para la especialista, la prevención requiere un trabajo conjunto de familia, escuelas, universidades, trabajo y medios. En Chile existen herramientas como la línea telefónica 4141 y programas nacionales de intervención. No obstante, advierte la falta de especialistas en regiones, destacando el rol de la UA en la formación de psiquiatras y en la atención de pacientes en su hospital clínico. “La detección temprana y la acción oportuna salvan vidas. Prevenir el suicidio es tarea de toda la sociedad”, concluye la Dra. Vidal.
La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad progresiva que no tiene cura. Se considera una de las enfermedades motoneuronales que padecen dos de cada 100.000 personas en el planeta, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se produce cuando las neuronas de los pacientes afectados por la enfermedad se desgastan o mueren y ya no pueden enviar mensajes a los músculos. Esto provoca a corto y medio plazo el debilitamiento de los músculos, contracciones involuntarias e incapacidad para mover los brazos, las piernas y el cuerpo. Suele comenzar con espasmos musculares y debilidad en un brazo o una pierna, dificultad para tragar o para hablar, pero a medida que avanza afecta la capacidad de moverse e incluso de respirar. La causa más común de muerte para las personas con ELA es la insuficiencia respiratoria, según la Clínica Mayo. La debilidad en los músculos que intervienen en la deglución también causa mayor riesgo de que entren alimentos, líquidos o saliva en los pulmones, lo que puede causar neumonía La muerte suele producirse entre tres y cinco años después del diagnóstico. Sin embargo, algunos pacientes sobreviven más de ese tiempo. Cerca de un 10% de los casos de personas con ELA responden a una causa genética o hereditaria. En el resto, se desconoce la causa, de acuerdo con esta institución médica. La ELA es una de las principales enfermedades neurodegenerativas, junto con el Parkinson y el Alzheimer. La edad es el factor predictivo más importante para su aparición, siendo más prevalente en pacientes de entre 55 y 75 años, según el Ministerio de Sanidad de Brasil. El físico británico Stephen Hawking, quien falleció en 2018, fue uno de los enfermos de ELA más conocidos. Vivió 54 años con la enfermedad, un fenómeno para el que la mayoría de científicos no tiene una explicación adecuada. A la ELA se la conoce también como la enfermedad de Lou Gehrig, el nombre del exjugador de béisbol de los Yankees de Nueva York que la padeció y murió a los 38 años, en 1941. Signos de la enfermedad Los síntomas suelen empezar a manifestarse a partir de los 50 años, pero también pueden aparecer en personas más jóvenes. Esta enfermedad no suele afectar los sentidos, que incluyen la capacidad del gusto, olfato, vista, tacto y oído. Entre los síntomas, las personas con ELA presentan: Pérdida gradual de fuerza muscular y coordinación; Incapacidad para realizar tareas rutinarias como subir escaleras, caminar y levantar objetos; Dificultades para respirar y tragar; Atragantarse con facilidad; Babeo; Tartamudeo (disnea); Cabeza caída; Calambres musculares; Fasciculaciones musculares; Problemas de dicción, como un patrón de habla lento o anormal (arrastrar las palabras); Cambios en la voz, ronquera; Pérdida de peso El riesgo de padecer ELA se ha asociado a factores ambientale s, según la Clínica Mayo. Las pruebas demuestran que fumar es un factor de riesgo, así como la exposición al plomo u otras sustancias en el lugar de trabajo o el hogar.
Fin de año por fin llega, días más largos, celebraciones en familia, compras de último minuto y noches más cortas. El ritmo acelerado propio de las últimas semanas del año hace que la piel funcione bajo mayor demanda. No es casual que muchas personas sientan que “diciembre se les nota en la cara”. Durante estas semanas, la piel está especialmente expuesta al exposoma, un conjunto de factores externos que la afectan de forma acumulativa: estrés, menos horas de sueño, radiación UV, pantallas y cambios de clima, combinación que debilita nuestra barrera cutánea, haciéndola vulnerable a los daños y acelerando el envejecimiento prematuro. “Los exposomas actúan de manera acumulativa sobre la piel. En periodos de alta demanda, como fin de año, estos elementos se intensifican y aceleran procesos como la degradación del colágeno y el debilitamiento de la barrera cutánea. Por eso la piel luce más cansada, opaca y con signos de envejecimiento más marcados”, explica la dermatóloga Dra. Catalina Buchroithner. El colágeno: la primera víctima del fin de año Una de las estructuras más afectadas durante estos periodos es el colágeno, este funciona como un soporte interno que mantiene la piel firme y elástica. Pero su producción natural comienza a disminuir a partir de los 25 años, y los hábitos de diciembre pueden acentuar aún más esta pérdida. “La falta de descanso afecta la capacidad de reparación celular nocturna, que es justamente cuando la piel produce más colágeno. Si a eso añadimos radiación UV, sobreexposición de pantallas, cambio de clima y estrés, vemos un escenario ideal para que aparezcan arrugas finas, flacidez temprana o un aspecto más cansado ”, indica la especialista. Cómo revertir los signos de fatiga y reactivar la piel Aunque el fin de año pueda parecer un periodo difícil para mantener la piel en equilibrio, la dermatóloga asegura que es posible revertir estos efectos con una rutina adecuada y activos específicos. “Lo más importante es estimular la producción natural de colágeno con ingredientes que tengan evidencia científica, como los péptidos, la vitamina C y extractos que actúan directamente sobre las fibras de sostén de la piel. Eso es clave para recuperar firmeza, tonicidad y luminosidad”, explica la Dra. Buchroithner. La especialista agrega que, en consultas dermatológicas, durante diciembre aumenta la cantidad de pacientes que buscan soluciones rápidas pero efectivas para signos de cansancio acumulado. “En estos casos recomiendo fórmulas que trabajen sobre múltiples tipos de colágeno y que tengan estudios que avalen su eficacia. Uno de los productos que más indicó es Serum Collagen 16 de Vichy , porque gracias a su fórmula avanzada con tecnología Co-Bonding, potencia los 16 diferentes tipos de colágenos de la piel y corrige 16 signos de la edad, ayudando a mejorar firmeza, textura y elasticidad en pocas semanas ” , señala. Hábitos clave para enfrentar el fin de año Tras un fin de año intenso, muchas personas buscan soluciones rápidas para recuperar luminosidad y firmeza. Y según la Dra. Catalina Buchroithner, hay pequeños ajustes que pueden marcar una gran diferencia. “ La piel tiene una capacidad increíble de regenerarse cuando le damos las condiciones adecuadas ”, afirma. Por eso, la especialista comparte algunos tips que pueden ayudarnos a cuidar y reactivar la piel en este fin de año lleno de estrés : Recuperar horas de sueño : favorecer rutinas nocturnas consistentes. Evitar la exposición solar acumulada : aplicar protector solar cada 3 horas. Reducir alimentos proinflamatorios como alcohol, azúcares y ultraprocesados. Elegir activos que estimulen colágeno, especialmente péptidos y vitamina C. Usar productos con respaldo dermatológico para reparar firmeza y luminosidad, como la línea Collagen 16 de Vichy, para reparar firmeza y luminosidad. El cierre del año no tiene por qué reflejarse en tu piel. Con pequeñas rutinas de descanso y el apoyo de fórmulas con respaldo dermatológico, es posible llegar a enero con una piel más firme, radiante y llena de vitalidad.
Un equipo de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (FAVET) de la Universidad de Chile descubrió que los perros domésticos sanos pueden portar bacterias resistentes a los antibióticos usados en medicina humana, y que estas bacterias pueden circular entre los animales y las personas con las que conviven. El estudio -publicado en la revista Animals- se titula “The Risk Factors Associated with the Carriage to Critical Antimicrobial-Resistant Escherichia coli in Healthy Household Dogs: A One Health Perspective”, y fue desarrollado por Carlos Alejandro Zelaya, Gabriel Arriagada, Rosario Medina, Beatriz Escobar, Fernando Sánchez, Nicolás Galarce y Lisette Lapierre , académica de FAVET y autora corresponsal del trabajo, con financiamiento del proyecto Fondecyt N°1210692. “ Casi uno de cada cinco perros analizados portaba cepas de Escherichia coli resistentes a antibióticos de uso crítico en salud humana ”, explica la profesora Lapierre, académica del Departamento de Medicina Preventiva Animal de FAVET. “Estos microorganismos pueden transmitirse desde los animales a las personas, pero también a la inversa: compartimos la misma microbiota con nuestras mascotas, lo que significa que también nosotros podemos traspasarles bacterias resistentes a ellos”, agrega la investigadora. Riesgos invisibles en clínicas y criaderos La investigación analizó muestras fecales de 263 perros sanos de distintas comunas de la Región Metropolitana y estableció una serie de factores de riesgo y de protección. Entre los más relevantes, los perros hospitalizados en clínicas veterinarias presentaron cuatro veces más probabilidades de portar bacterias resistentes, mientras que los perros comprados en tiendas o criaderos tuvieron seis veces más riesgo que los adoptados. “En algunos criaderos se administran antibióticos preventivos a cachorros que ni siquiera están enfermos, solo para asegurar su venta. Pero eso puede seleccionar bacterias resistentes que luego pueden llegar al hogar y transmitirse a las personas”, advierte Lapierre. El hallazgo ya ha despertado interés en el Ministerio de Salud , que busca integrar evidencia científica en futuras regulaciones sobre el uso de antimicrobianos en animales de compañía y en las medidas de bioseguridad de clínicas y criaderos. Factores protectores: educación y contacto social El equipo también detectó factores protectores inesperados. Los perros que convivían con personas del área de la salud -como médicos, enfermeros o veterinarios- presentaron menor probabilidad de portar bacterias resistentes, probablemente por mejores hábitos de higiene y un uso más racional de los antibióticos. De forma contraintuitiva, los perros que tenían contacto ocasional con otros animales -por ejemplo, en parques o paseos- también mostraron menor resistencia bacteriana. “Creemos que la exposición a distintas bacterias puede diversificar la microbiota y reducir la presencia de cepas resistentes, aunque esto requiere más investigación”, comenta la académica. Una salud, un solo desafío La profesora Lapierre destaca que la resistencia a los antimicrobianos es uno de los mayores desafíos sanitarios del siglo XXI, y que su prevención debe abordarse bajo el enfoque Una Salud (One Health), que considera la salud humana, animal y ambiental como un sistema interdependiente. “ Si seguimos usando antibióticos sin diagnóstico ni control, llegará un momento en que no tendremos medicamentos eficaces ni para humanos ni para animales ”, advierte. “Por eso, más que alarmar, queremos educar: entender que nuestras mascotas son parte de la familia y que cuidarlas también implica usar los antibióticos con responsabilidad”. El estudio concluye que una tenencia responsable, junto con una regulación más estricta del uso de antimicrobianos en la práctica veterinaria, podría reducir significativamente la propagación de bacterias resistentes. “No se trata de tener miedo a los animales, sino de asumir que vivimos conectados -dice la profesora Lapierre-. La salud de ellos es también la nuestra ”.
Pese a que para algunos no es un problema en absoluto, para otros la aparición de las canas puede ser molesto y hasta estresante. Por mucho tiempo se ha creído que son señal del envejecimiento, sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad de Nueva York descubrió que su origen estaría en un proceso que atraviesan las células madres. En concreto, un nuevo estudio, publicado en la revista Nature y dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina Grossman de la NYU, en Estados Unidos, sugiere que las células madre, capaces de convertirse en muchos tipos celulares diferentes, tienen una capacidad única para moverse entre los compartimentos de crecimiento de los folículos pilosos, donde pueden quedarse atascadas a medida que el pelo envejece, perdiendo así su capacidad para madurar y mantener el color. El estudio se centró en las células madre de melanocitos, abreviadas McSC, presentes en las células de la piel humana y de ratón. Los investigadores descubrieron que el color del pelo depende de si las McSC, que no desempeñan ninguna función específica, pero siguen dividiéndose dentro de los folículos pilosos, reciben la señal para convertirse en células maduras que generan los pigmentos proteicos responsables de la coloración del pelo. La investigación indica que, con el envejecimiento y los sucesivos ciclos de crecimiento, caída y rebrote del pelo, cada vez más McSC quedan atrapadas en el compartimento de células madre llamado protuberancia del folículo piloso. Estas células permanecen allí sin pasar al estado de tránsito-amplificación – la trasformación entre su estado de célula madre más primitivo y la siguiente fase de su maduración –, y no consiguen migrar a su ubicación original dentro del compartimento, donde habrían recibido la señal para diferenciarse en células productoras de pigmento. Un tratamiento para retrasar las canas Si los resultados del estudio son aplicables a los humanos, los investigadores creen que esto podría proporcionar una vía prometedora para revertir o prevenir la aparición de canas. “Nuestro estudio amplía nuestros conocimientos básicos sobre cómo actúan las células madre de melanocitos para colorear el pelo”, afirma el investigador principal del estudio, el doctor Qi Sun, becario postdoctoral en NYU Langone Health. “Los nuevos mecanismos descubiertos plantean la posibilidad de que la misma posición fija de las células madre de melanocitos pueda existir en los seres humanos. Si es así, presenta una vía potencial para revertir o prevenir el encanecimiento del cabello humano, ayudando a las células atascadas a moverse de nuevo entre los compartimentos del folículo piloso en desarrollo “, agregó. Mediante el uso de técnicas de imagen intravital en 3D y scRNA-seq, el equipo pudo seguir los movimientos celulares casi en tiempo real a lo largo del proceso de envejecimiento del folículo piloso. El equipo de investigación se propone realizar más estudios sobre cómo restaurar la motilidad de las McSC, o devolverlas a su ubicación original dentro del compartimento germinal, donde pueden producir pigmento.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año cerca de 727 mil personas mueren por suicidio, situándolo como una de las principales causas de muerte en la juventud. En 2021 fue la tercera causa de fallecimiento en jóvenes de 15 a 29 años a nivel global y, en Chile, ocupa el segundo lugar en ese mismo rango etario. Aunque suele asociarse a países desarrollados, el 73% de los suicidios ocurren en naciones de ingresos bajos y medios. La Dra. María Fernanda Vidal, académica de la Universidad de Antofagasta y psiquiatra del Hospital Clínico Universitario, explica que “la conducta suicida es la expresión de un profundo malestar, donde la persona percibe que terminar con su vida es la única salida”. Entre los principales factores de riesgo menciona depresión, ansiedad, consumo problemático de drogas, ausencia de redes de apoyo, acoso escolar, problemas económicos o enfermedades crónicas. Respecto a las señales de alerta, subraya cambios de conducta, expresiones de desesperanza, intentos previos, aislamiento social o despedidas inusuales. “Toda manifestación de querer morir debe tomarse en serio, incluso cuando parece un llamado de atención”, enfatiza. Para la especialista, la prevención requiere un trabajo conjunto de familia, escuelas, universidades, trabajo y medios. En Chile existen herramientas como la línea telefónica 4141 y programas nacionales de intervención. No obstante, advierte la falta de especialistas en regiones, destacando el rol de la UA en la formación de psiquiatras y en la atención de pacientes en su hospital clínico. “La detección temprana y la acción oportuna salvan vidas. Prevenir el suicidio es tarea de toda la sociedad”, concluye la Dra. Vidal.