Los ochenta, o más bien su reinterpretación nostálgica y mercantilizable, están por todas partes. En la televisión (Stranger Things, Glow), los cines (It, Ready Player One), las librerías (The Time of My Life, Yo fui a EGB), los videojuegos (Crossing Souls, Octopath Traveler), la música (el uso de sintetizadores, la vuelta de los vinilos), las tiendas de ropa (las camisetas de grupos o marcas icónicas de esa época), las aplicaciones móviles (los filtros fotográficos que imitan la estética de las Polaroid y la textura de las cintas VHS) y, si vamos un poco más allá, hasta en la Casa Blanca. ¿No parece la era Trump un reboot hollywoodiense de la era Reagan? El fenómeno que se popularizó a raíz de la repercusión de la película Super 8 (J. J. Abrams, 2011) se extiende sin aparente fecha de caducidad. Esta idealización colectiva de tiempos pretéritos no es un fenómeno reciente. La Belle Époque (1871-1914) o los “felices años veinte” del siglo pasado fueron añorados en décadas posteriores. Los nacionalismos glorificaron el pasado de sus naciones. El arte y la cultura grecorromanos fueron recuperados durante el Renacimiento, el Clasicismo o el Neoclasicismo. Sin embargo, ¿ por qué ha tenido tanto éxito la recuperación de los ochenta? ¿Por qué no los setenta o los noventa? Hay distintas explicaciones al éxito actual de la estética y los productos culturales de los ochenta. Se han dado varias explicaciones. Una de ellas habla de que los niños de los años ochenta son los que ahora ocupan las esferas de poder y han sabido transformar en mercancía rentable la estética y los productos culturales de su infancia. Otra, que esos mismos niños son ahora consumidores de mediana edad proclives a dejarse arropar por la nostalgia como respuesta a un presente insatisfactorio. Una tercera explicación habla de una forma de resistencia fetichista, un intento de reivindicar, a través de los objetos de consumo, una época percibida como más sencilla, estable y auténtica. En este punto entraría la falsa nostalgia : jóvenes que nacieron a partir de los noventa y que se sienten fascinados por la estética y los objetos de un mundo que perciben como “pretecnológico”; una época reciente y, por tanto, muy reconocible, pero en la que no existían ni Internet ni los teléfonos móviles. Pero la explicación que más nos interesa es la histórica. Cuando evocamos los años ochenta, pensamos fundamentalmente en la forma de vida estadounidense. Una posible respuesta a por qué los años ochenta resultan tan atractivos es porque, entendidos como producto cultural, “se hicieron” precisamente para eso: para gustar. Cuando evocamos esa década, pensamos fundamentalmente en Estados Unidos. En la forma de vida y la ideología que transmitían sus películas, series, videoclips, anuncios... Un mundo compuesto principalmente por familias de clase media de origen anglosajón, prósperas, felices y optimistas. Hay que tener presente que cuando, en 1981, Ronald Reagan llegó al poder, puso en marcha el mayor programa de rearme desde la Segunda Guerra Mundial . Uno de sus proyectos estrella fue la Iniciativa de Defensa Estratégica, que incluía la construcción de un escudo antimisiles. El proyecto fue tan ambicioso que fue bautizado por la prensa con el nombre de un icono de la ciencia ficción de los ochenta: Star Wars. El presidente republicano impulsó también la bautizada como “doctrina Reagan”, una estrategia de política exterior destinada a combatir la influencia soviética en los países de Latinoamérica, África y Asia. En esta guerra ideológica, los productos culturales tuvieron un papel importante. Un organismo de la CIA desarrolló programas de propaganda cultural en la Guerra Fría. Como desveló Frances Stonor Saunders en La CIA y la guerra fría cultural (Debate, 2013), los servicios secretos estadounidenses invirtieron grandes recursos en desarrollar programas de propaganda cultural en la Guerra Fría. Entre 1950 y 1969, un organismo llamado Congreso por la Libertad de la Cultura actuó como tapadera de la Agencia Central de Inteligencia. Sus cometidos fueron promover actividades culturales que estuvieran en sintonía con los valores de las democracias capitalistas. Tras una década de “apaciguamiento”, el enfrentamiento con la Unión Soviética se recrudeció en los ochenta. El gobierno estadounidense retomó el discurso de la amenenaza soviética para justificar el incremento del gasto militar y alentar la propaganda anticomunista. Los “felices” ochenta ¿Cómo afectó este cambio de rumbo político a los productos culturales? Salvo en el caso de las películas que contenían un claro mensaje patriótico (Top Gun, Rambo, Elegidos para la gloria), a las que el Departamento de Defensa prestó apoyo logístico, material e, indirectamente, ideológico (el apoyo estaba condicionado a la defensa de los intereses nacionales), el gobierno estadounidense no intervino de manera directa en los productos de la industria del entretenimiento. Sin embargo, ese conservadurismo impregnó los discursos audiovisuales y narrativos de las ficciones que se produjeron en Estados Unidos. El concepto de blockbuster se consolidó en esta década. El cine de evasión de Hollywood, dirigido principalmente a los adolescentes, monopolizó prácticamente el mercado y se exportó con enorme éxito. Esto se debió también a los avances tecnológicos. Gracias a la implantación de la televisión en buena parte del mundo, la aparición de los reproductores de vídeo y la popularización de los videojuegos, los productos audiovisuales manufacturados por las compañías estadounidenses entraron en los hogares de medio mundo. Un niño o niña de los ochenta de un país capitalista podía vivir un simulacro del American way of life : desayunar cereales, ir al colegio con pantalones vaqueros escuchando pop americano en el walkman, comer una hamburguesa con queso en un restaurante de comida rápida... Tensión en el mundo real El consumo de estos productos creó un imaginario global que luego se transformaría en memoria sentimental. Entre 1983 y 1984, cuando está ambientada la serie Stranger Things, dos epidemias muy diferentes, el sida y el crack, hacían estragos en la sociedad estadounidense. La guerra entre Irán e Irak se hallaba en pleno apogeo. Reagan comenzó a hacer pruebas nucleares. No era un mundo pacífico y feliz. Sin embargo, el que nos llegaba desde Estados Unidos y hemos incorporado a nuestra memoria afectiva sí lo era. Y, a juzgar por el gran éxito de su evocación nostálgica, lo echamos mucho de menos.
Cuando las temperaturas suben, el cuerpo pide preparaciones livianas, hidratantes y fáciles de compartir. Las recetas frías aparecen entonces como aliadas naturales del verano, combinando frutas de estación, lácteos fermentados y preparaciones caseras que transforman cualquier momento en una pausa refrescante. El verano invita a vivir con menos apuro, a disfrutar de tardes largas, reuniones espontáneas y comidas que no requieran largas horas frente a la cocina. En ese contexto, las recetas frías se convierten en protagonistas: son prácticas, versátiles y permiten aprovechar ingredientes frescos sin perder sabor ni creatividad. Helados caseros, paletas de fruta, smoothies cremosos o postres fríos forman parte de una tendencia que privilegia lo simple y lo natural, ideal para compartir en familia o con amigos durante los días de calor. El rol de la conservación en la cocina de verano Para que estas preparaciones funcionen, la correcta c onservación de los alimentos es clave. Frutas, verduras y lácteos necesitan mantenerse frescos para asegurar sabor, textura y seguridad alimentaria. Las frutas y verduras de temporada son protagonistas indiscutidas del verano. Además de su sabor, aportan agua, vitaminas y minerales que ayudan a mantener el organismo liviano y bien hidratado. La sandía y el melón, con más de un 90% de contenido de agua, son ideales para consumir entre horas, como postre o incluso en preparaciones como sopas frías y ensaladas dulces. El pepino, fresco y crujiente, funciona perfecto en ensaladas, gazpachos o en agua saborizada con limón y menta. El tomate, por su parte, destaca por su versatilidad y su aporte de antioxidantes, siendo una base ideal para ensaladas, jugos o salsas frías. Lácteos fermentados y preparaciones ligeras El yogur y el kéfir también se posicionan como grandes aliados del verano. Su textura fresca, su fácil digestión y su aporte de probióticos los convierten en ingredientes ideales para smoothies, bowls fríos o postres rápidos, contribuyendo además al equilibrio de la microbiota intestinal. Combinados con frutas, semillas o un toque de miel, permiten crear preparaciones nutritivas y refrescantes en pocos minutos. Ideas simples para un verano helado Entre las opciones más populares para esta temporada destacan: Paletas de fruta natural, coloridas y fáciles de preparar. Smoothies fríos, ideales para comenzar el día o como pausa revitalizante. Helados caseros, perfectos para experimentar en familia. Postres fríos, pensados para cerrar almuerzos veraniegos con ligereza. Más que recetas complejas, se trata de dejarse llevar por combinaciones simples, aprovechando lo que ofrece la temporada y manteniendo siempre a mano ingredientes bien conservados.
Aires de Chile, el programa de televisión líder en promoción del turismo y la cultura chilena, anuncia el estreno de su nueva temporada de verano, consolidándose como una vitrina audiovisual dedicada a mostrar la riqueza y diversidad de Chile. Con un formato renovado de 30 minutos por capítulo, Aires de Chile, bajo la producción y conducción de Ramón Madrid y de Karina Fuentes, recorre distintas ciudades turísticas de Chile, destacando sus principales atractivos, historia, gastronomía, tradiciones y paisajes, conectando a la audiencia con la esencia de cada territorio. Esta nueva temporada está inspirada en potenciar a Chile como destino turístico, mostrando tanto localidades consolidadas como destinos emergentes, a través de un relato cercano y dinámico que integra entrevistas, cápsulas culturales, notas turísticas e incorpora lo mejor de la música chilena, potenciando el talento de artistas emergentes y consagrados. Un capítulo, una ciudad: Cada capítulo está dedicado a una ciudad o localidad turística, y se enfoca en un tema específico que te hará conocer la esencia de cada lugar. Algunos de los episodios incluyen: -Navidad en Navidad, un capítulo que explora la historia y las tradiciones del pueblo de Navidad en época de fiestas. - El Quisco, un balneario costero conocido por su gastronomía. - La historia y la cultura de Algarrobo, un pueblo de pescadores con un rico patrimonio cultural. - El Tabo, comuna turística que sorprende con sus hermosas playas y en lo cultural, destaca con las artesanías en telar del membrillo. Además el santuario de la naturaleza Laguna Peral, un lugar imperdible para este verano. - Un episodio que explora la relación entre la música y la ciudad de Viña del Mar y Valparaíso, dos ciudades que han sido cunas de importantes movimientos musicales en Chile Turismo, cultura y música en un solo espacio: Aires de Chile continúa consolidándose como un espacio que une turismo, cultura y música, promoviendo el patrimonio local y dando visibilidad a las comunidades, emprendedores y protagonistas de cada ciudad visitada. La nueva temporada de verano busca seguir fortaleciendo la imagen de Chile, tanto a nivel nacional como internacional, como un país diverso, auténtico y lleno de experiencias por descubrir. Reconocimiento Internacional: Esta temporada de Aires de Chile destaca por su premiación desde Canadá del premio INDAI, una organización no gubernamental integrada por artistas, gestores culturales. El premio INDAI se entrega cada año a personas ligadas al mundo del arte a nivel internacional. Detalles de la transmisión: - TVN señal internacional - Red Arcatel 30 canales Tv en el cable - UCV TV - TV + (ya salió el capítulo 1) - PLUSS TV - GDanse TV Canadá No te pierdas la oportunidad de descubrir Chile con Aires de Chile.
Una mujer japonesa de 32 años, identificada en diversos medios como Kano, celebró una boda simbólica con un personaje generado por inteligencia artificial, al que denominó Lune Klaus, y que fue configurado por ella misma utilizando ChatGPT. La ceremonia se realizó en la ciudad japonesa de Okayama y estuvo organizada por una empresa local especializada en eventos donde personas “se casan” con personajes virtuales o ficticios. Aunque el enlace fue celebrado como una boda tradicional —con vestido blanco y un intercambio de votos— el “esposo” de Kano no existe físicamente: Lune Klaus es una identidad digital creada y personalizada a través de ChatGPT. Un galán a la medida de la mujer japonesa. Durante el evento, Kano usó gafas de realidad aumentada para poder ver al personaje virtual proyectado junto a ella mientras intercambiaban símbolos tradicionales de matrimonio, como el anillo. A pesar de lo emotivo de la ceremonia, este tipo de unión no tiene validez legal en Japón y se considera sólo simbólica. De una ruptura, a una relación virtual con ChatGPT Según reporta Infobae, la mujer comenzó a interactuar con el sistema de inteligencia artificial tras terminar un compromiso de tres años con su pareja humana. Inicialmente buscaba consuelo emocional en los diálogos con la IA, pero con el tiempo formó una fuerte conexión afectiva con el bot, que fue ajustando a su medida para responder con empatía y atención, lo que eventualmente la llevó a desarrollar sentimientos más profundos hacia esa persona digital. Se trata de un caso parecido a la película Her, donde, como define Netflix, un escritor solitario encuentra el amor de la manera más inesperada: en el interior del sistema operativo que compró para ayudarle a organizar su vida. En el film actúan Joaquin Phoenix, y como voz de la IA, Scarlett Johansson.
La marraqueta sigue siendo valorada tanto en Chile como a nivel mundo. El tradicional pan chileno fue ubicado entre los mejores panes del planeta. De acuerdo a TasteAtlas, en el marco del Día Internacional del Pan de este 16 de octubre, la marraqueta quedó seleccionada entre los mejores 20 planes a nivel mundial, específicamente en el puesto 17. Asimismo, considerando sólo América, la tradicional preparación chilena quedó en tercer lugar. Cabe señalar que el sitio culinario definió a la marraqueta comoel pan más popular en Chile y Bolivia, un alimento básico que se suele consumir tres veces al día. La corteza es tan apreciada que algunos incluso la desmigan antes de consumirla. Se cree que la marraqueta se remonta a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando un gran número de europeos emigraron a Chile y Bolivia, añadió. El ranking de los 20 mejores panes del mundo Butter Garlic Naan (India) Amritsari Kulcha (India) Roti Canai (Malasia) Pan de Bono (Colombia) Parotta (India) Pao Alentejano (Portugal) Naan (India) Piadina Romagnola (Italia) Pao de Quiejo (Brasil) Bolo do Caco (Portugal) Focaccia Barese (Italia) Mahjouba (Argelia) Carsamba Pidesi (Turquía) Baguette (Francia) Focaccia (Italia) Paratha (India) Marraqueta (Chile) M'semen (Marruexos Pain de Campagne (Francia) Bolani (Afganistán)
Los ochenta, o más bien su reinterpretación nostálgica y mercantilizable, están por todas partes. En la televisión (Stranger Things, Glow), los cines (It, Ready Player One), las librerías (The Time of My Life, Yo fui a EGB), los videojuegos (Crossing Souls, Octopath Traveler), la música (el uso de sintetizadores, la vuelta de los vinilos), las tiendas de ropa (las camisetas de grupos o marcas icónicas de esa época), las aplicaciones móviles (los filtros fotográficos que imitan la estética de las Polaroid y la textura de las cintas VHS) y, si vamos un poco más allá, hasta en la Casa Blanca. ¿No parece la era Trump un reboot hollywoodiense de la era Reagan? El fenómeno que se popularizó a raíz de la repercusión de la película Super 8 (J. J. Abrams, 2011) se extiende sin aparente fecha de caducidad. Esta idealización colectiva de tiempos pretéritos no es un fenómeno reciente. La Belle Époque (1871-1914) o los “felices años veinte” del siglo pasado fueron añorados en décadas posteriores. Los nacionalismos glorificaron el pasado de sus naciones. El arte y la cultura grecorromanos fueron recuperados durante el Renacimiento, el Clasicismo o el Neoclasicismo. Sin embargo, ¿ por qué ha tenido tanto éxito la recuperación de los ochenta? ¿Por qué no los setenta o los noventa? Hay distintas explicaciones al éxito actual de la estética y los productos culturales de los ochenta. Se han dado varias explicaciones. Una de ellas habla de que los niños de los años ochenta son los que ahora ocupan las esferas de poder y han sabido transformar en mercancía rentable la estética y los productos culturales de su infancia. Otra, que esos mismos niños son ahora consumidores de mediana edad proclives a dejarse arropar por la nostalgia como respuesta a un presente insatisfactorio. Una tercera explicación habla de una forma de resistencia fetichista, un intento de reivindicar, a través de los objetos de consumo, una época percibida como más sencilla, estable y auténtica. En este punto entraría la falsa nostalgia : jóvenes que nacieron a partir de los noventa y que se sienten fascinados por la estética y los objetos de un mundo que perciben como “pretecnológico”; una época reciente y, por tanto, muy reconocible, pero en la que no existían ni Internet ni los teléfonos móviles. Pero la explicación que más nos interesa es la histórica. Cuando evocamos los años ochenta, pensamos fundamentalmente en la forma de vida estadounidense. Una posible respuesta a por qué los años ochenta resultan tan atractivos es porque, entendidos como producto cultural, “se hicieron” precisamente para eso: para gustar. Cuando evocamos esa década, pensamos fundamentalmente en Estados Unidos. En la forma de vida y la ideología que transmitían sus películas, series, videoclips, anuncios... Un mundo compuesto principalmente por familias de clase media de origen anglosajón, prósperas, felices y optimistas. Hay que tener presente que cuando, en 1981, Ronald Reagan llegó al poder, puso en marcha el mayor programa de rearme desde la Segunda Guerra Mundial . Uno de sus proyectos estrella fue la Iniciativa de Defensa Estratégica, que incluía la construcción de un escudo antimisiles. El proyecto fue tan ambicioso que fue bautizado por la prensa con el nombre de un icono de la ciencia ficción de los ochenta: Star Wars. El presidente republicano impulsó también la bautizada como “doctrina Reagan”, una estrategia de política exterior destinada a combatir la influencia soviética en los países de Latinoamérica, África y Asia. En esta guerra ideológica, los productos culturales tuvieron un papel importante. Un organismo de la CIA desarrolló programas de propaganda cultural en la Guerra Fría. Como desveló Frances Stonor Saunders en La CIA y la guerra fría cultural (Debate, 2013), los servicios secretos estadounidenses invirtieron grandes recursos en desarrollar programas de propaganda cultural en la Guerra Fría. Entre 1950 y 1969, un organismo llamado Congreso por la Libertad de la Cultura actuó como tapadera de la Agencia Central de Inteligencia. Sus cometidos fueron promover actividades culturales que estuvieran en sintonía con los valores de las democracias capitalistas. Tras una década de “apaciguamiento”, el enfrentamiento con la Unión Soviética se recrudeció en los ochenta. El gobierno estadounidense retomó el discurso de la amenenaza soviética para justificar el incremento del gasto militar y alentar la propaganda anticomunista. Los “felices” ochenta ¿Cómo afectó este cambio de rumbo político a los productos culturales? Salvo en el caso de las películas que contenían un claro mensaje patriótico (Top Gun, Rambo, Elegidos para la gloria), a las que el Departamento de Defensa prestó apoyo logístico, material e, indirectamente, ideológico (el apoyo estaba condicionado a la defensa de los intereses nacionales), el gobierno estadounidense no intervino de manera directa en los productos de la industria del entretenimiento. Sin embargo, ese conservadurismo impregnó los discursos audiovisuales y narrativos de las ficciones que se produjeron en Estados Unidos. El concepto de blockbuster se consolidó en esta década. El cine de evasión de Hollywood, dirigido principalmente a los adolescentes, monopolizó prácticamente el mercado y se exportó con enorme éxito. Esto se debió también a los avances tecnológicos. Gracias a la implantación de la televisión en buena parte del mundo, la aparición de los reproductores de vídeo y la popularización de los videojuegos, los productos audiovisuales manufacturados por las compañías estadounidenses entraron en los hogares de medio mundo. Un niño o niña de los ochenta de un país capitalista podía vivir un simulacro del American way of life : desayunar cereales, ir al colegio con pantalones vaqueros escuchando pop americano en el walkman, comer una hamburguesa con queso en un restaurante de comida rápida... Tensión en el mundo real El consumo de estos productos creó un imaginario global que luego se transformaría en memoria sentimental. Entre 1983 y 1984, cuando está ambientada la serie Stranger Things, dos epidemias muy diferentes, el sida y el crack, hacían estragos en la sociedad estadounidense. La guerra entre Irán e Irak se hallaba en pleno apogeo. Reagan comenzó a hacer pruebas nucleares. No era un mundo pacífico y feliz. Sin embargo, el que nos llegaba desde Estados Unidos y hemos incorporado a nuestra memoria afectiva sí lo era. Y, a juzgar por el gran éxito de su evocación nostálgica, lo echamos mucho de menos.
Cuando las temperaturas suben, el cuerpo pide preparaciones livianas, hidratantes y fáciles de compartir. Las recetas frías aparecen entonces como aliadas naturales del verano, combinando frutas de estación, lácteos fermentados y preparaciones caseras que transforman cualquier momento en una pausa refrescante. El verano invita a vivir con menos apuro, a disfrutar de tardes largas, reuniones espontáneas y comidas que no requieran largas horas frente a la cocina. En ese contexto, las recetas frías se convierten en protagonistas: son prácticas, versátiles y permiten aprovechar ingredientes frescos sin perder sabor ni creatividad. Helados caseros, paletas de fruta, smoothies cremosos o postres fríos forman parte de una tendencia que privilegia lo simple y lo natural, ideal para compartir en familia o con amigos durante los días de calor. El rol de la conservación en la cocina de verano Para que estas preparaciones funcionen, la correcta c onservación de los alimentos es clave. Frutas, verduras y lácteos necesitan mantenerse frescos para asegurar sabor, textura y seguridad alimentaria. Las frutas y verduras de temporada son protagonistas indiscutidas del verano. Además de su sabor, aportan agua, vitaminas y minerales que ayudan a mantener el organismo liviano y bien hidratado. La sandía y el melón, con más de un 90% de contenido de agua, son ideales para consumir entre horas, como postre o incluso en preparaciones como sopas frías y ensaladas dulces. El pepino, fresco y crujiente, funciona perfecto en ensaladas, gazpachos o en agua saborizada con limón y menta. El tomate, por su parte, destaca por su versatilidad y su aporte de antioxidantes, siendo una base ideal para ensaladas, jugos o salsas frías. Lácteos fermentados y preparaciones ligeras El yogur y el kéfir también se posicionan como grandes aliados del verano. Su textura fresca, su fácil digestión y su aporte de probióticos los convierten en ingredientes ideales para smoothies, bowls fríos o postres rápidos, contribuyendo además al equilibrio de la microbiota intestinal. Combinados con frutas, semillas o un toque de miel, permiten crear preparaciones nutritivas y refrescantes en pocos minutos. Ideas simples para un verano helado Entre las opciones más populares para esta temporada destacan: Paletas de fruta natural, coloridas y fáciles de preparar. Smoothies fríos, ideales para comenzar el día o como pausa revitalizante. Helados caseros, perfectos para experimentar en familia. Postres fríos, pensados para cerrar almuerzos veraniegos con ligereza. Más que recetas complejas, se trata de dejarse llevar por combinaciones simples, aprovechando lo que ofrece la temporada y manteniendo siempre a mano ingredientes bien conservados.
Aires de Chile, el programa de televisión líder en promoción del turismo y la cultura chilena, anuncia el estreno de su nueva temporada de verano, consolidándose como una vitrina audiovisual dedicada a mostrar la riqueza y diversidad de Chile. Con un formato renovado de 30 minutos por capítulo, Aires de Chile, bajo la producción y conducción de Ramón Madrid y de Karina Fuentes, recorre distintas ciudades turísticas de Chile, destacando sus principales atractivos, historia, gastronomía, tradiciones y paisajes, conectando a la audiencia con la esencia de cada territorio. Esta nueva temporada está inspirada en potenciar a Chile como destino turístico, mostrando tanto localidades consolidadas como destinos emergentes, a través de un relato cercano y dinámico que integra entrevistas, cápsulas culturales, notas turísticas e incorpora lo mejor de la música chilena, potenciando el talento de artistas emergentes y consagrados. Un capítulo, una ciudad: Cada capítulo está dedicado a una ciudad o localidad turística, y se enfoca en un tema específico que te hará conocer la esencia de cada lugar. Algunos de los episodios incluyen: -Navidad en Navidad, un capítulo que explora la historia y las tradiciones del pueblo de Navidad en época de fiestas. - El Quisco, un balneario costero conocido por su gastronomía. - La historia y la cultura de Algarrobo, un pueblo de pescadores con un rico patrimonio cultural. - El Tabo, comuna turística que sorprende con sus hermosas playas y en lo cultural, destaca con las artesanías en telar del membrillo. Además el santuario de la naturaleza Laguna Peral, un lugar imperdible para este verano. - Un episodio que explora la relación entre la música y la ciudad de Viña del Mar y Valparaíso, dos ciudades que han sido cunas de importantes movimientos musicales en Chile Turismo, cultura y música en un solo espacio: Aires de Chile continúa consolidándose como un espacio que une turismo, cultura y música, promoviendo el patrimonio local y dando visibilidad a las comunidades, emprendedores y protagonistas de cada ciudad visitada. La nueva temporada de verano busca seguir fortaleciendo la imagen de Chile, tanto a nivel nacional como internacional, como un país diverso, auténtico y lleno de experiencias por descubrir. Reconocimiento Internacional: Esta temporada de Aires de Chile destaca por su premiación desde Canadá del premio INDAI, una organización no gubernamental integrada por artistas, gestores culturales. El premio INDAI se entrega cada año a personas ligadas al mundo del arte a nivel internacional. Detalles de la transmisión: - TVN señal internacional - Red Arcatel 30 canales Tv en el cable - UCV TV - TV + (ya salió el capítulo 1) - PLUSS TV - GDanse TV Canadá No te pierdas la oportunidad de descubrir Chile con Aires de Chile.
Una mujer japonesa de 32 años, identificada en diversos medios como Kano, celebró una boda simbólica con un personaje generado por inteligencia artificial, al que denominó Lune Klaus, y que fue configurado por ella misma utilizando ChatGPT. La ceremonia se realizó en la ciudad japonesa de Okayama y estuvo organizada por una empresa local especializada en eventos donde personas “se casan” con personajes virtuales o ficticios. Aunque el enlace fue celebrado como una boda tradicional —con vestido blanco y un intercambio de votos— el “esposo” de Kano no existe físicamente: Lune Klaus es una identidad digital creada y personalizada a través de ChatGPT. Un galán a la medida de la mujer japonesa. Durante el evento, Kano usó gafas de realidad aumentada para poder ver al personaje virtual proyectado junto a ella mientras intercambiaban símbolos tradicionales de matrimonio, como el anillo. A pesar de lo emotivo de la ceremonia, este tipo de unión no tiene validez legal en Japón y se considera sólo simbólica. De una ruptura, a una relación virtual con ChatGPT Según reporta Infobae, la mujer comenzó a interactuar con el sistema de inteligencia artificial tras terminar un compromiso de tres años con su pareja humana. Inicialmente buscaba consuelo emocional en los diálogos con la IA, pero con el tiempo formó una fuerte conexión afectiva con el bot, que fue ajustando a su medida para responder con empatía y atención, lo que eventualmente la llevó a desarrollar sentimientos más profundos hacia esa persona digital. Se trata de un caso parecido a la película Her, donde, como define Netflix, un escritor solitario encuentra el amor de la manera más inesperada: en el interior del sistema operativo que compró para ayudarle a organizar su vida. En el film actúan Joaquin Phoenix, y como voz de la IA, Scarlett Johansson.
La marraqueta sigue siendo valorada tanto en Chile como a nivel mundo. El tradicional pan chileno fue ubicado entre los mejores panes del planeta. De acuerdo a TasteAtlas, en el marco del Día Internacional del Pan de este 16 de octubre, la marraqueta quedó seleccionada entre los mejores 20 planes a nivel mundial, específicamente en el puesto 17. Asimismo, considerando sólo América, la tradicional preparación chilena quedó en tercer lugar. Cabe señalar que el sitio culinario definió a la marraqueta comoel pan más popular en Chile y Bolivia, un alimento básico que se suele consumir tres veces al día. La corteza es tan apreciada que algunos incluso la desmigan antes de consumirla. Se cree que la marraqueta se remonta a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando un gran número de europeos emigraron a Chile y Bolivia, añadió. El ranking de los 20 mejores panes del mundo Butter Garlic Naan (India) Amritsari Kulcha (India) Roti Canai (Malasia) Pan de Bono (Colombia) Parotta (India) Pao Alentejano (Portugal) Naan (India) Piadina Romagnola (Italia) Pao de Quiejo (Brasil) Bolo do Caco (Portugal) Focaccia Barese (Italia) Mahjouba (Argelia) Carsamba Pidesi (Turquía) Baguette (Francia) Focaccia (Italia) Paratha (India) Marraqueta (Chile) M'semen (Marruexos Pain de Campagne (Francia) Bolani (Afganistán)