Nadie esperaba que un partido de béisbol acabara suspendido por culpa de unos discos de vinilo. Mucho menos que miles de personas invadieran el terreno de juego, arrancaran el césped, prendieran pequeñas hogueras y obligaran a intervenir a la policía antidisturbios. Sin embargo, eso fue exactamente lo que ocurrió la noche del 12 de julio de 1979 en el Comiskey Park de Chicago. La llamada Disco Demolition Night pasó a la historia como uno de los episodios más disparatados que ha vivido la cultura popular estadounidense; también como el símbolo de una guerra musical que escondía bastantes más cosas de las que parecía. Sobre el papel, la idea era casi una broma. Los Chicago White Sox, uno de los equipos de las Grandes Ligas de béisbol, atravesaban una mala racha de asistencia de público. Para animar la doble jornada que iban a disputar frente a los Detroit Tigers, el club aceptó la propuesta de Steve Dahl, un popular locutor de radio que había construido buena parte de su personaje público alrededor de su declarado odio hacia la música disco. La promoción era sencilla: cualquier aficionado que acudiera al estadio llevando un disco de música disco pagaría solo 98 centavos por la entrada. Entre el primer y el segundo partido, todos esos vinilos serían amontonados en el centro del campo y destruidos mediante una explosión controlada. Nadie calculó las consecuencias. A finales de los años setenta, la música disco vivía una situación paradójica. Comercialmente seguía siendo un fenómeno gigantesco. Artistas como Bee Gees, Donna Summer, Chic, Gloria Gaynor o Village People dominaban las listas internacionales y l lenaban las pistas de baile de medio mundo. Saturday Night Fever había transformado el género en un fenómeno global y las discográficas parecían convencidas de que cualquier canción podía convertirse en un éxito si llevaba un bombo insistente y una línea de bajo bailable. Precisamente ese éxito empezó a generar un rechazo cada vez más intenso. Una parte importante del público rock consideraba que la música disco representaba todo aquello contra lo que había nacido el rock: producción excesivamente comercial, artificialidad, predominio del baile sobre las guitarras y una industria más preocupada por fabricar éxitos que por la autenticidad artística. Steve Dahl encarnaba perfectamente ese malestar. Curiosamente, buena parte de su cruzada tenía también un componente personal. Poco antes había perdido su trabajo como locutor cuando la emisora donde trabajaba cambió su programación de rock por música disco. Desde entonces convirtió la crítica al género en una especie de espectáculo radiofónico cargado de humor, exageración y provocación. La convocatoria superó cualquier previsión. Más de 50.000 personas llenaron el estadio y varios miles más permanecieron fuera porque ya no cabía nadie. Muchos ni siquiera tenían interés por el béisbol. Habían acudido exclusivamente para participar en la demolición. El ambiente fue calentándose durante toda la tarde. Cuando terminó el primer partido, Steve Dahl apareció vestido con uniforme militar, recorrió el césped en un vehículo también militar y comenzó un discurso que mezclaba sátira, entusiasmo y una evidente voluntad de convertir el acto en un gran espectáculo colectivo. Después llegó el momento esperado. Los discos fueron depositados dentro de una enorme caja situada sobre el terreno de juego. La explosión funcionó técnicamente. Los vinilos saltaron por los aires entre humo, llamas y fragmentos de plástico negro. Durante unos segundos pareció que todo terminaría ahí. Fue exactamente al revés. Miles de espectadores invadieron inmediatamente el campo. Algunos comenzaron a arrancar trozos de césped como recuerdo. Otros prendieron pequeñas hogueras, lanzaron objetos, destrozaron las redes protectoras y utilizaron las bases como improvisados trofeos. El caos se extendió en cuestión de minutos. La policía tardó bastante tiempo en recuperar el control del estadio. Los White Sox se vieron obligados a cancelar el segundo partido de la jornada y la Liga Americana terminó dando la victoria por incomparecencia a los Detroit Tigers. Lo que había nacido como una ingeniosa campaña de promoción deportiva acababa convertido en uno de los mayores desastres organizativos de la historia del béisbol estadounidense. Con el paso de los años, la lectura del episodio también cambió. Durante mucho tiempo se presentó simplemente como la gran derrota simbólica de la música disco frente al rock. Esa interpretación resulta hoy demasiado simplista. Es cierto que en 1979 el género empezaba a mostrar signos de agotamiento comercial. La saturación de lanzamientos había terminado por desgastar una fórmula que la propia industria explotó hasta el límite. Sin embargo, numerosos historiadores de la música consideran que el rechazo hacia la música disco escondía además otros componentes menos visibles. Conviene recordar que muchos de sus principales protagonistas eran artistas negros, latinos, mujeres y músicos vinculados a la cultura gay. Buena parte de las discotecas donde nació el género habían sido espacios de libertad para comunidades tradicionalmente marginadas. Algunos investigadores sostienen que el movimiento Disco Sucks no solo expresaba un rechazo estético, sino que también canalizaba prejuicios sociales, raciales y homófobos presentes en determinados sectores de la sociedad estadounidense. Eso no significa que todos los asistentes compartieran esas motivaciones. Muchos acudieron simplemente atraídos por el espectáculo o porque preferían escuchar guitarras antes que música de baile. Pero reducir la Disco Demolition Night a una simple guerra entre estilos musicales sería ignorar buena parte del contexto cultural de finales de los setenta. La ironía de toda esta historia es que la música disco nunca desapareció realmente. Cambió de nombre, evolucionó y terminó dando origen al dance-pop, al house, al techno y a buena parte de la música electrónica contemporánea. Muchos de los artistas que entonces renegaban de ella acabarían incorporando ritmos bailables a sus propios discos. Incluso el rock terminó conviviendo con influencias procedentes de un género que había intentado expulsar simbólicamente de un estadio de béisbol. Aquella explosión en el Comiskey Park no consiguió destruir la música disco. Lo que hizo fue inmortalizar uno de los momentos más extravagantes de la historia de la cultura popular, una noche en la que un montón de discos ardiendo terminó reflejando las tensiones de una sociedad mucho más dividida de lo que parecía. A veces un vinilo sirve para escuchar canciones; aquella noche, miles de personas decidieron convertirlo en un proyectil contra una época que ya estaba cambiando.
La noticia, publicada en el diario Los Andes, de Mendoza, dice que los Enanitos Verdes anunció una nueva etapa: los hijos de sus dos integrantes fundadores, Marciano Cantero y Felipe Staiti , continuarán un legado que atravesó décadas y generaciones. A través de las redes sociales oficiales de la banda, el mensaje dice que los Enanitos Verdes están de regreso y que la nueva formación estará integrada por Natalio Staiti, Juan Pablo Staiti y Javier Cantero, hijos de Felipe y Marciano, respectivamente, junto al baterista Jota Morelli ( ex Spinetta, entre otros) y el bajista Guillermo Vadalá (Fito Páez), dos músicos de tremenda trayectoria que formaron parte de la última etapa del grupo. Con músicos de Fito y Spinetta “Hay lazos que no se rompen con el tiempo, se transforman. La música es la herencia más hermosa que se puede dejar”, arranca el comunicado. “Durante décadas, Enanitos Verdes fueron la voz, el bajo, la guitarra y el corazón de Marciano y Felipe. Hoy, sus hijos Natalio, Juan Pablo y Javier, junto a Jota Morelli y Guille Vadalá, nos unimos para continuar el legado”. Según la misma fuente, la iniciativa llegó después de años particularmente difíciles para una de las bandas más importantes surgidas del rock mendocino. Tras la muerte de Marciano Cantero, en septiembre de 2022, el grupo decidió continuar su camino con Felipe Staiti al frente, acompañado por Morelli y Vadalá, entre otros músicos. Los Enanitos volvieron a tocar, hicieron algunas giras y mantuvieron bien en alto la bandera de buena parte del ADN del rock latinoamericano. Pero la muerte de Staiti, en abril de este año, pareció sepultar cualquier tipo de intención. El anuncio propone una respuesta que no busca reemplazar a Marciano ni a Felipe, sino prolongar su historia desde otro lugar. Pura sangre Quienes crecimos con Enanitos Verdes aprendimos que la música no es solo lo que tocamos, sino el refugio donde nos volvemos a encontrar, agrega el posteo.Queremos honrar su sangre y su obra de la única manera que sabemos: ¡haciendo música!. La noticia cierra así: “Con la convicción intacta y el respeto de siempre, asumimos el compromiso de retomar este proyecto y llevarlo nuevamente a la ruta. Gracias por estar del otro lado en cada etapa; los invitamos a seguir acompañándonos en este nuevo camino”. En 1984, Los Enanitos fueron invitados al Festival de La Falda y elegidos como grupo revelación. Grabaron su primer disco homónimo. Sin embargo, Contra reloj, el segundo álbum de estudio, producido por Andrés Calamaro en 1986, los catapultaría a una fama que trascendió las fronteras del rock nacional. Sin fechas a la vista, Enanitos e hijos por ahora es una sorpresa que seguramente muchos seguidores esperaban escuchar. Fuente: clarin.com
En un día triste para la industria musical, el martes 25 de agosto nos despedimos de una de las voces más icónicas y queridas. Dolly Parton ha fallecido a los 80 años, dejando un legado que perdurará por generaciones. La noticia fue inicialmente compartida por su sobrino, Bryan Seaver, y posteriormente confirmada por su círculo familiar más cercano, generando una ola de conmoción a nivel mundial. Tras conocerse la lamentable noticia, las redes sociales y los medios de comunicación se han llenado de emotivos homenajes en honor a la estrella que conquistó a todos con su talento y sentido del humor inigualable. El talento de Dolly Parton nos regaló canciones que han marcado la historia universal de la música. Entre sus grandes éxitos se encuentran: Jolene (1973): Una súplica honesta y desgarradora que conquistó las listas de popularidad en todo el mundo. I Will Always Love You (1974): Una balada icónica y profundamente emotiva escrita por ella misma. 9 to 5 (1980): El himno definitivo de la clase trabajadora que la llevó al número uno y le abrió las puertas en Hollywood. Coat of Many Colors (1971): Una hermosa historia autobiográfica sobre su infancia, considerada por ella como su composición favorita. Dolly Parton fue una fuerza imparable en la cultura popular, ganándose el título de la indiscutible reina del country. Además, demostró ser una artista multifacética: Actriz carismática: Su presencia magnética en la pantalla grande iluminó diversas producciones inolvidables. Filántropa incansable: Su labor solidaria, destacando su fundación para promover la alfabetización infantil, transformó la vida de miles de niños. Hoy el mundo del entretenimiento llora su pérdida, pero el legado de Dolly Parton como artista, su espíritu cálido y su generosidad perdurarán en la historia. Fuente: ClubRetroHits.cl
Phil Collins (Londres, 75 años) pensó que su vida iba a acabar. Fue en abril de 2024, cuando el cantante británico estaba en su punto más crítico y pasó meses ingresado en un hospital suizo tras haber ingerido peligrosas cantidades de alcohol. Su manager, convencido de que su salud no mejoraría, convocó para despedirse a los cinco hijos del artista, nacidos de sus tres diferentes esposas. “Había que tomar algunas decisiones, como ‘¿Deberíamos mantener a Phil con soporte vital?”, ha recordado sobre ese episodio en The Times. “Mis riñones estaban fallando, mis órganos se estaban paralizando. La gente venía a despedirse. Pero no recuerdo que vinieran, no tenía ni idea de lo que estaba pasando. Todos estaban preocupados de no volver a verme. Todo podría haber salido terriblemente mal”, cuenta en la entrevista publicada el pasado sábado. “Cuando bebía, el tiempo se me escapaba de las manos”, recuerda el cantautor, que ha pasado por varias clínicas de rehabilitación y algunas en contra de su voluntad. “Tomaba vino al despertarme. Eso era lo que quería para desayunar, una copa de vino. Pero no bebía por la noche, ¿sabes? Así que, para ser honesto, no era consciente de tener un problema, relata sobre su punto más crítico. En diciembre de 2023, fue ingresado en cuidados intensivos y pasó siete meses en el hospital. “Tuve muchísima suerte de salir ileso de aquello. No hay ni necesidad de decirlo, pero no he vuelto a beber desde entonces”, asegura. Su alcoholismo dejó secuelas permanentes: su páncreas, riñones y su relación con sus hijos apenas funcionan. Su adicción lo llevó a sufrir varios accidentes, escapó de rehabilitación y tuvo que ser evacuado en avión desde una isla caribeña durante unas vacaciones familiares para desintoxicarse en un hospital de Nueva York. También lo llevó a retirarse de la música por problemas de salud y lo convirtió en un esposo y padre ausente. El músico tiene cinco hijos de sus tres matrimonios: tuvo a Simon y Joely con su primera esposa, Andrea Bertorelli; a la actriz Lily Collins con Jill Tavelman; y Nicholas y Matthew son fruto de su tercer matrimonio con Orianne Cevey. Después de su última hospitalización casi mortal, su familia dejó el pasado atrás para brindarle apoyo y pasaron la Navidad de 2024 juntos. “[Lily Collins] estaba sentada a mi lado llorando y me decía: ‘Nunca pensé que viviría estos momentos’. Lo pasamos de maravilla. No puedo expresar con palabras lo fantástico que fue”, recuerda Collins. La actriz de Emily en Par í s ha contado en el pasado su complicada relación con su padre, pero no fue hasta que ella publicó en 2017 una carta en sus memorias que el cantante supo el daño que le había causado. “Te perdono por no haber estado cuando te he necesitado y por no ser el padre que esperaba. Te perdono por los errores que has cometido y, aunque parezca que es muy tarde, aún no lo es”, escribía en su libro Unfiltered: No Shame, No Regrets, Just Me. “Me quedé bastante sorprendido y un poco triste. Pero ahora me ha explicado por qué y se retracta de todo. Desearía no haberlo hecho nunca. Ahora tengo una relación maravillosa con Lily. Así que, casi siempre, todo tiene un final feliz”, relata Collins en la entrevista con el periódico británico, consciente del daño que ha causado “a lo largo de los años”. “Me aterra pensar lo que habrá sido tener que lidiar con eso”, dice sobre sus hijos, con quienes ahora mantiene una relación más saludable. En esta etapa de su vida también se ha reconciliado con su segunda esposa y madre de Lily Collins. Jil Tavelman, con quien estuvo casado hasta que la actriz cumplió cinco años, lo está ayudando con una subasta benéfica de cientos de objetos personales y de su archivo musical, que tendrá lugar en Los Ángeles el 19 de noviembre. Su ruptura fue muy mediática y se filtró en los periódicos que la estrella del rock la había dejado por quien se convertiría en su tercera mujer (ahora también exesposa), a través de un fax que envió a su casa de Sussex: “Estoy tan enfermo y cansado de tu actitud, Jill. No volveré el jueves. No espero que te parezca bien nada de lo que ha pasado, por supuesto que no. Eres tú quien se debe sentir ofendida de que deba elegir estar con otra persona. Tú eres la que tiene el maldito problema. Estoy enamorado de Orianne y deseo estar con ella. Amo a mi hija y volaré para verla cuando tenga un día libre durante la semana. Esto al menos nos mantiene a todos lo más felices posible, dada la situación”. La subasta de la casa Julien’s también está contribuyendo a sanar una disputa de una década con Paul McCartney, a quien calificó de soberbio en varias entrevistas, tras un encuentro en el que, según Collins, lo trató con condescendencia. Tras recibir un mensaje de Collins, el exbeatle donará artículos para la subasta que recaudará dinero para King’s Trust, la organización benéfica del rey Carlos III.
La banda de rock irlandesa U2 lanzó a comienzo de julio 'Streets of Dreams', un tema que cuenta con un estribillo en parte en español -La calle, la calle del sueño, cantan Bono y sus compañeros- y que es el primer avance del que será su primer álbum en nueve años, que se publicará a finales de año. El tema está acompañado por un vídeo que el grupo filmó el pasado mes de mayo en Ciudad de México coincidiendo con su presencia en la final de la Street Child World Cup 2026, celebrada en el Parque Ecológico Lago de Texcoco, informó Universal Music en un comunicado. La grabación del vídeo, realizada en las inmediaciones de la Plaza de Santo Domingo, reunió a cientos de seguidores a pesar del mal tiempo, resalta la nota, que recuerda que hubo una fuerte tormenta con lluvia y truenos, lo que provocó incluso la avería de uno de los generadores del rodaje. Una familia de la zona abrió las puertas de su casa a Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. para que pudieran continuar filmando desde el balcón de su apartamento. El grupo tocó el tema sobre el techo de un autobús escolar intervenido con un graffiti por el artista mexicano Chavis Mármol. En la parte frontal del automóvil se leía la frase 'La calle de los sueños', la traducción al español del título de la canción. Un tema con un fuerte componente social, con frases como La calle, calle del sueño/ Justice an obsession on the street of dreams (La Justicia, una obsesión en la calle de los sueños). Producida por Jacknife Lee, 'Street of Dreams' recupera el sonido inconfundible de U2, un grupo que en septiembre cumplirá cincuenta años desde que se formó en Dublín cuando Larry colgó en el tablón de anuncios del colegio Mount Temple Comprehensive una nota escrita a mano que decía: Batería busca músicos para formar una banda. 'Street of Dreams' ya está disponible en descarga digital y en todas las plataformas de streaming. A mediados de febrero pasado, la banda publicó el EP 'Days of Ash' (Días de ceniza), lanzado por sorpresa con seis temas sobre la actual situación política en el mundo, después de nueve años sin sacar música nueva. En aquel momento, la banda definió este nuevo trabajo como una colección de canciones y un poema que son una respuesta a la actualidad, inspirados en las numerosas personas extraordinarias y valientes que luchan en el frente por la libertad. Su último álbum de estudio fue 'Songs of Experience', lanzado el 1 de diciembre de 2017 e incluía canciones como 'You're the Best Thing About Me' o 'Summer of Love'.
Nadie esperaba que un partido de béisbol acabara suspendido por culpa de unos discos de vinilo. Mucho menos que miles de personas invadieran el terreno de juego, arrancaran el césped, prendieran pequeñas hogueras y obligaran a intervenir a la policía antidisturbios. Sin embargo, eso fue exactamente lo que ocurrió la noche del 12 de julio de 1979 en el Comiskey Park de Chicago. La llamada Disco Demolition Night pasó a la historia como uno de los episodios más disparatados que ha vivido la cultura popular estadounidense; también como el símbolo de una guerra musical que escondía bastantes más cosas de las que parecía. Sobre el papel, la idea era casi una broma. Los Chicago White Sox, uno de los equipos de las Grandes Ligas de béisbol, atravesaban una mala racha de asistencia de público. Para animar la doble jornada que iban a disputar frente a los Detroit Tigers, el club aceptó la propuesta de Steve Dahl, un popular locutor de radio que había construido buena parte de su personaje público alrededor de su declarado odio hacia la música disco. La promoción era sencilla: cualquier aficionado que acudiera al estadio llevando un disco de música disco pagaría solo 98 centavos por la entrada. Entre el primer y el segundo partido, todos esos vinilos serían amontonados en el centro del campo y destruidos mediante una explosión controlada. Nadie calculó las consecuencias. A finales de los años setenta, la música disco vivía una situación paradójica. Comercialmente seguía siendo un fenómeno gigantesco. Artistas como Bee Gees, Donna Summer, Chic, Gloria Gaynor o Village People dominaban las listas internacionales y l lenaban las pistas de baile de medio mundo. Saturday Night Fever había transformado el género en un fenómeno global y las discográficas parecían convencidas de que cualquier canción podía convertirse en un éxito si llevaba un bombo insistente y una línea de bajo bailable. Precisamente ese éxito empezó a generar un rechazo cada vez más intenso. Una parte importante del público rock consideraba que la música disco representaba todo aquello contra lo que había nacido el rock: producción excesivamente comercial, artificialidad, predominio del baile sobre las guitarras y una industria más preocupada por fabricar éxitos que por la autenticidad artística. Steve Dahl encarnaba perfectamente ese malestar. Curiosamente, buena parte de su cruzada tenía también un componente personal. Poco antes había perdido su trabajo como locutor cuando la emisora donde trabajaba cambió su programación de rock por música disco. Desde entonces convirtió la crítica al género en una especie de espectáculo radiofónico cargado de humor, exageración y provocación. La convocatoria superó cualquier previsión. Más de 50.000 personas llenaron el estadio y varios miles más permanecieron fuera porque ya no cabía nadie. Muchos ni siquiera tenían interés por el béisbol. Habían acudido exclusivamente para participar en la demolición. El ambiente fue calentándose durante toda la tarde. Cuando terminó el primer partido, Steve Dahl apareció vestido con uniforme militar, recorrió el césped en un vehículo también militar y comenzó un discurso que mezclaba sátira, entusiasmo y una evidente voluntad de convertir el acto en un gran espectáculo colectivo. Después llegó el momento esperado. Los discos fueron depositados dentro de una enorme caja situada sobre el terreno de juego. La explosión funcionó técnicamente. Los vinilos saltaron por los aires entre humo, llamas y fragmentos de plástico negro. Durante unos segundos pareció que todo terminaría ahí. Fue exactamente al revés. Miles de espectadores invadieron inmediatamente el campo. Algunos comenzaron a arrancar trozos de césped como recuerdo. Otros prendieron pequeñas hogueras, lanzaron objetos, destrozaron las redes protectoras y utilizaron las bases como improvisados trofeos. El caos se extendió en cuestión de minutos. La policía tardó bastante tiempo en recuperar el control del estadio. Los White Sox se vieron obligados a cancelar el segundo partido de la jornada y la Liga Americana terminó dando la victoria por incomparecencia a los Detroit Tigers. Lo que había nacido como una ingeniosa campaña de promoción deportiva acababa convertido en uno de los mayores desastres organizativos de la historia del béisbol estadounidense. Con el paso de los años, la lectura del episodio también cambió. Durante mucho tiempo se presentó simplemente como la gran derrota simbólica de la música disco frente al rock. Esa interpretación resulta hoy demasiado simplista. Es cierto que en 1979 el género empezaba a mostrar signos de agotamiento comercial. La saturación de lanzamientos había terminado por desgastar una fórmula que la propia industria explotó hasta el límite. Sin embargo, numerosos historiadores de la música consideran que el rechazo hacia la música disco escondía además otros componentes menos visibles. Conviene recordar que muchos de sus principales protagonistas eran artistas negros, latinos, mujeres y músicos vinculados a la cultura gay. Buena parte de las discotecas donde nació el género habían sido espacios de libertad para comunidades tradicionalmente marginadas. Algunos investigadores sostienen que el movimiento Disco Sucks no solo expresaba un rechazo estético, sino que también canalizaba prejuicios sociales, raciales y homófobos presentes en determinados sectores de la sociedad estadounidense. Eso no significa que todos los asistentes compartieran esas motivaciones. Muchos acudieron simplemente atraídos por el espectáculo o porque preferían escuchar guitarras antes que música de baile. Pero reducir la Disco Demolition Night a una simple guerra entre estilos musicales sería ignorar buena parte del contexto cultural de finales de los setenta. La ironía de toda esta historia es que la música disco nunca desapareció realmente. Cambió de nombre, evolucionó y terminó dando origen al dance-pop, al house, al techno y a buena parte de la música electrónica contemporánea. Muchos de los artistas que entonces renegaban de ella acabarían incorporando ritmos bailables a sus propios discos. Incluso el rock terminó conviviendo con influencias procedentes de un género que había intentado expulsar simbólicamente de un estadio de béisbol. Aquella explosión en el Comiskey Park no consiguió destruir la música disco. Lo que hizo fue inmortalizar uno de los momentos más extravagantes de la historia de la cultura popular, una noche en la que un montón de discos ardiendo terminó reflejando las tensiones de una sociedad mucho más dividida de lo que parecía. A veces un vinilo sirve para escuchar canciones; aquella noche, miles de personas decidieron convertirlo en un proyectil contra una época que ya estaba cambiando.
La noticia, publicada en el diario Los Andes, de Mendoza, dice que los Enanitos Verdes anunció una nueva etapa: los hijos de sus dos integrantes fundadores, Marciano Cantero y Felipe Staiti , continuarán un legado que atravesó décadas y generaciones. A través de las redes sociales oficiales de la banda, el mensaje dice que los Enanitos Verdes están de regreso y que la nueva formación estará integrada por Natalio Staiti, Juan Pablo Staiti y Javier Cantero, hijos de Felipe y Marciano, respectivamente, junto al baterista Jota Morelli ( ex Spinetta, entre otros) y el bajista Guillermo Vadalá (Fito Páez), dos músicos de tremenda trayectoria que formaron parte de la última etapa del grupo. Con músicos de Fito y Spinetta “Hay lazos que no se rompen con el tiempo, se transforman. La música es la herencia más hermosa que se puede dejar”, arranca el comunicado. “Durante décadas, Enanitos Verdes fueron la voz, el bajo, la guitarra y el corazón de Marciano y Felipe. Hoy, sus hijos Natalio, Juan Pablo y Javier, junto a Jota Morelli y Guille Vadalá, nos unimos para continuar el legado”. Según la misma fuente, la iniciativa llegó después de años particularmente difíciles para una de las bandas más importantes surgidas del rock mendocino. Tras la muerte de Marciano Cantero, en septiembre de 2022, el grupo decidió continuar su camino con Felipe Staiti al frente, acompañado por Morelli y Vadalá, entre otros músicos. Los Enanitos volvieron a tocar, hicieron algunas giras y mantuvieron bien en alto la bandera de buena parte del ADN del rock latinoamericano. Pero la muerte de Staiti, en abril de este año, pareció sepultar cualquier tipo de intención. El anuncio propone una respuesta que no busca reemplazar a Marciano ni a Felipe, sino prolongar su historia desde otro lugar. Pura sangre Quienes crecimos con Enanitos Verdes aprendimos que la música no es solo lo que tocamos, sino el refugio donde nos volvemos a encontrar, agrega el posteo.Queremos honrar su sangre y su obra de la única manera que sabemos: ¡haciendo música!. La noticia cierra así: “Con la convicción intacta y el respeto de siempre, asumimos el compromiso de retomar este proyecto y llevarlo nuevamente a la ruta. Gracias por estar del otro lado en cada etapa; los invitamos a seguir acompañándonos en este nuevo camino”. En 1984, Los Enanitos fueron invitados al Festival de La Falda y elegidos como grupo revelación. Grabaron su primer disco homónimo. Sin embargo, Contra reloj, el segundo álbum de estudio, producido por Andrés Calamaro en 1986, los catapultaría a una fama que trascendió las fronteras del rock nacional. Sin fechas a la vista, Enanitos e hijos por ahora es una sorpresa que seguramente muchos seguidores esperaban escuchar. Fuente: clarin.com
En un día triste para la industria musical, el martes 25 de agosto nos despedimos de una de las voces más icónicas y queridas. Dolly Parton ha fallecido a los 80 años, dejando un legado que perdurará por generaciones. La noticia fue inicialmente compartida por su sobrino, Bryan Seaver, y posteriormente confirmada por su círculo familiar más cercano, generando una ola de conmoción a nivel mundial. Tras conocerse la lamentable noticia, las redes sociales y los medios de comunicación se han llenado de emotivos homenajes en honor a la estrella que conquistó a todos con su talento y sentido del humor inigualable. El talento de Dolly Parton nos regaló canciones que han marcado la historia universal de la música. Entre sus grandes éxitos se encuentran: Jolene (1973): Una súplica honesta y desgarradora que conquistó las listas de popularidad en todo el mundo. I Will Always Love You (1974): Una balada icónica y profundamente emotiva escrita por ella misma. 9 to 5 (1980): El himno definitivo de la clase trabajadora que la llevó al número uno y le abrió las puertas en Hollywood. Coat of Many Colors (1971): Una hermosa historia autobiográfica sobre su infancia, considerada por ella como su composición favorita. Dolly Parton fue una fuerza imparable en la cultura popular, ganándose el título de la indiscutible reina del country. Además, demostró ser una artista multifacética: Actriz carismática: Su presencia magnética en la pantalla grande iluminó diversas producciones inolvidables. Filántropa incansable: Su labor solidaria, destacando su fundación para promover la alfabetización infantil, transformó la vida de miles de niños. Hoy el mundo del entretenimiento llora su pérdida, pero el legado de Dolly Parton como artista, su espíritu cálido y su generosidad perdurarán en la historia. Fuente: ClubRetroHits.cl
Phil Collins (Londres, 75 años) pensó que su vida iba a acabar. Fue en abril de 2024, cuando el cantante británico estaba en su punto más crítico y pasó meses ingresado en un hospital suizo tras haber ingerido peligrosas cantidades de alcohol. Su manager, convencido de que su salud no mejoraría, convocó para despedirse a los cinco hijos del artista, nacidos de sus tres diferentes esposas. “Había que tomar algunas decisiones, como ‘¿Deberíamos mantener a Phil con soporte vital?”, ha recordado sobre ese episodio en The Times. “Mis riñones estaban fallando, mis órganos se estaban paralizando. La gente venía a despedirse. Pero no recuerdo que vinieran, no tenía ni idea de lo que estaba pasando. Todos estaban preocupados de no volver a verme. Todo podría haber salido terriblemente mal”, cuenta en la entrevista publicada el pasado sábado. “Cuando bebía, el tiempo se me escapaba de las manos”, recuerda el cantautor, que ha pasado por varias clínicas de rehabilitación y algunas en contra de su voluntad. “Tomaba vino al despertarme. Eso era lo que quería para desayunar, una copa de vino. Pero no bebía por la noche, ¿sabes? Así que, para ser honesto, no era consciente de tener un problema, relata sobre su punto más crítico. En diciembre de 2023, fue ingresado en cuidados intensivos y pasó siete meses en el hospital. “Tuve muchísima suerte de salir ileso de aquello. No hay ni necesidad de decirlo, pero no he vuelto a beber desde entonces”, asegura. Su alcoholismo dejó secuelas permanentes: su páncreas, riñones y su relación con sus hijos apenas funcionan. Su adicción lo llevó a sufrir varios accidentes, escapó de rehabilitación y tuvo que ser evacuado en avión desde una isla caribeña durante unas vacaciones familiares para desintoxicarse en un hospital de Nueva York. También lo llevó a retirarse de la música por problemas de salud y lo convirtió en un esposo y padre ausente. El músico tiene cinco hijos de sus tres matrimonios: tuvo a Simon y Joely con su primera esposa, Andrea Bertorelli; a la actriz Lily Collins con Jill Tavelman; y Nicholas y Matthew son fruto de su tercer matrimonio con Orianne Cevey. Después de su última hospitalización casi mortal, su familia dejó el pasado atrás para brindarle apoyo y pasaron la Navidad de 2024 juntos. “[Lily Collins] estaba sentada a mi lado llorando y me decía: ‘Nunca pensé que viviría estos momentos’. Lo pasamos de maravilla. No puedo expresar con palabras lo fantástico que fue”, recuerda Collins. La actriz de Emily en Par í s ha contado en el pasado su complicada relación con su padre, pero no fue hasta que ella publicó en 2017 una carta en sus memorias que el cantante supo el daño que le había causado. “Te perdono por no haber estado cuando te he necesitado y por no ser el padre que esperaba. Te perdono por los errores que has cometido y, aunque parezca que es muy tarde, aún no lo es”, escribía en su libro Unfiltered: No Shame, No Regrets, Just Me. “Me quedé bastante sorprendido y un poco triste. Pero ahora me ha explicado por qué y se retracta de todo. Desearía no haberlo hecho nunca. Ahora tengo una relación maravillosa con Lily. Así que, casi siempre, todo tiene un final feliz”, relata Collins en la entrevista con el periódico británico, consciente del daño que ha causado “a lo largo de los años”. “Me aterra pensar lo que habrá sido tener que lidiar con eso”, dice sobre sus hijos, con quienes ahora mantiene una relación más saludable. En esta etapa de su vida también se ha reconciliado con su segunda esposa y madre de Lily Collins. Jil Tavelman, con quien estuvo casado hasta que la actriz cumplió cinco años, lo está ayudando con una subasta benéfica de cientos de objetos personales y de su archivo musical, que tendrá lugar en Los Ángeles el 19 de noviembre. Su ruptura fue muy mediática y se filtró en los periódicos que la estrella del rock la había dejado por quien se convertiría en su tercera mujer (ahora también exesposa), a través de un fax que envió a su casa de Sussex: “Estoy tan enfermo y cansado de tu actitud, Jill. No volveré el jueves. No espero que te parezca bien nada de lo que ha pasado, por supuesto que no. Eres tú quien se debe sentir ofendida de que deba elegir estar con otra persona. Tú eres la que tiene el maldito problema. Estoy enamorado de Orianne y deseo estar con ella. Amo a mi hija y volaré para verla cuando tenga un día libre durante la semana. Esto al menos nos mantiene a todos lo más felices posible, dada la situación”. La subasta de la casa Julien’s también está contribuyendo a sanar una disputa de una década con Paul McCartney, a quien calificó de soberbio en varias entrevistas, tras un encuentro en el que, según Collins, lo trató con condescendencia. Tras recibir un mensaje de Collins, el exbeatle donará artículos para la subasta que recaudará dinero para King’s Trust, la organización benéfica del rey Carlos III.
La banda de rock irlandesa U2 lanzó a comienzo de julio 'Streets of Dreams', un tema que cuenta con un estribillo en parte en español -La calle, la calle del sueño, cantan Bono y sus compañeros- y que es el primer avance del que será su primer álbum en nueve años, que se publicará a finales de año. El tema está acompañado por un vídeo que el grupo filmó el pasado mes de mayo en Ciudad de México coincidiendo con su presencia en la final de la Street Child World Cup 2026, celebrada en el Parque Ecológico Lago de Texcoco, informó Universal Music en un comunicado. La grabación del vídeo, realizada en las inmediaciones de la Plaza de Santo Domingo, reunió a cientos de seguidores a pesar del mal tiempo, resalta la nota, que recuerda que hubo una fuerte tormenta con lluvia y truenos, lo que provocó incluso la avería de uno de los generadores del rodaje. Una familia de la zona abrió las puertas de su casa a Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. para que pudieran continuar filmando desde el balcón de su apartamento. El grupo tocó el tema sobre el techo de un autobús escolar intervenido con un graffiti por el artista mexicano Chavis Mármol. En la parte frontal del automóvil se leía la frase 'La calle de los sueños', la traducción al español del título de la canción. Un tema con un fuerte componente social, con frases como La calle, calle del sueño/ Justice an obsession on the street of dreams (La Justicia, una obsesión en la calle de los sueños). Producida por Jacknife Lee, 'Street of Dreams' recupera el sonido inconfundible de U2, un grupo que en septiembre cumplirá cincuenta años desde que se formó en Dublín cuando Larry colgó en el tablón de anuncios del colegio Mount Temple Comprehensive una nota escrita a mano que decía: Batería busca músicos para formar una banda. 'Street of Dreams' ya está disponible en descarga digital y en todas las plataformas de streaming. A mediados de febrero pasado, la banda publicó el EP 'Days of Ash' (Días de ceniza), lanzado por sorpresa con seis temas sobre la actual situación política en el mundo, después de nueve años sin sacar música nueva. En aquel momento, la banda definió este nuevo trabajo como una colección de canciones y un poema que son una respuesta a la actualidad, inspirados en las numerosas personas extraordinarias y valientes que luchan en el frente por la libertad. Su último álbum de estudio fue 'Songs of Experience', lanzado el 1 de diciembre de 2017 e incluía canciones como 'You're the Best Thing About Me' o 'Summer of Love'.