La histórica misión Artemis II dejó una de esas coincidencias que parecen escritas para los fanáticos del rock: el tiempo que los astronautas permanecieron incomunicados al pasar por el lado oscuro de la Luna prácticamente coincide con la duración del legendario álbum The Dark Side of the Moon. Durante ese tramo del viaje, la nave quedó sin contacto con la Tierra por un período estimado entre 40 y 50 minutos, un fenómeno esperado debido a que la Luna bloquea las comunicaciones. Lo llamativo es que el disco de Pink Floyd dura exactamente 42 minutos y 50 segundos, casi el mismo tiempo que dura ese “apagón” espacial. Algunas estimaciones incluso sitúan el paso por ese sector en unos 42-43 minutos, lo que refuerza aún más la coincidencia: si los astronautas hubieran puesto play al disco al entrar en el lado oculto, la música habría terminado justo al recuperar la señal. Más allá de lo curioso, el paralelismo tiene un peso simbólico fuerte. Mientras la misión Artemis II permitió por primera vez observar con mayor detalle esa cara desconocida del satélite, el disco de Pink Floyd —lanzado en 1973— ya había explorado “el lado oscuro”, pero desde lo humano: la mente, el tiempo, la locura y la presión de la vida moderna. Una vez más, la ciencia y la música se cruzan de manera inesperada: la NASA ilumina físicamente lo desconocido, y el rock lo había hecho décadas antes, pero desde adentro.
En los albores de los años 90, una familia típica disfrutaba de un viaje en auto con una casetera repleta de éxitos radiales. Entre esas melodías, una destacaba por su ritmo pegajoso y una voz juguetona: Like a Virgin, la canción que presentó a muchos a Madonna, la futura Reina del Pop. El 12 de noviembre de 1984, la escena musical estaba dominada por el rock de bandas como Van Halen, Scorpions y U2, así como por el pop global encabezado por Michael Jackson. En medio de este panorama, Madonna lanzó su segundo álbum, Like a Virgin, sacudiendo las bases culturales establecidas. Este impacto trascendió la música. La portada del disco mostraba a Madonna vestida de novia con un estilo rompedor. Su icónica actuación en los MTV Video Music Awards 1984 amplificó esta mezcla de inocencia y rebeldía. En un entorno dominado por hombres y sonidos duros, Madonna apostó por el pop bailable, la estética visual y una narrativa abierta sobre la sexualidad femenina, redefiniendo así el mainstream. A pesar de su asociación con Madonna, Like a Virgin no fue escrita para ella. Los autores Billy Steinberg y Tom Kelly crearon la canción desde una experiencia personal profunda. La escribí sobre mí mismo... venía de una relación muy difícil y me enamoré nuevamente. Era una sensación de renovación emocional, no algo físico, explicó Steinberg sobre el origen del tema. Tras su lanzamiento, Like a Virgin se convirtió en un fenómeno global, vendiendo más de 25 millones de copias y consolidando a Madonna como una figura dominante en la música internacional. Más allá de los números, su impacto fue profundo al desafiar normas sobre género e imagen en una época donde el protagonismo femenino era limitado. Con el tiempo, Like a Virgin se convirtió en un símbolo cultural que marcó un cambio en la identidad del pop hacia lo visual, provocador y consciente de su poder mediático. Esta canción que comenzó como una expresión personal terminó siendo el vehículo que llevó a Madonna a redefinir la música popular. Décadas después, sigue resonando en radios y recuerdos familiares como aquella casetera en la carretera donde todo comenzó para muchos oyentes. Síguenos en Instagram Fuente: ClubRetroHits.cl
Rubén Alegría llega a Chile con su canción Ya ves, tras un éxito rotundo en países como México, Colombia y Venezuela, donde logró varios Sold out y se mantuvo semanas como número 1 en listas pop musicales. Billboard lo ha reconocido como la prometedora nueva voz del pop español. Este cantautor toledano combina pop moderno con raíces flamencas en sus letras. Ya ves es una de sus canciones favoritas. Chile es un país al que llegué por primera vez, pero veo que están comenzando a dar mucho cariño a mi música. Estoy deseando encontrarme con Chile, su gastronomía y su gente, declaró Alegría.
Cuando Take On Me comenzó a circular a comienzos de los años 80, sus creadores sabían que había algo especial en esa melodía de sintetizador. Sin embargo, el impacto no fue inmediato. La canción pasó por distintas versiones y ediciones antes de convertirse en un fenómeno global. El tema fue relanzado más de una vez, con ajustes en su ritmo y producción, hasta que encontró el elemento que lo transformaría en un clásico: el videoclip. El verdadero punto de inflexión llegó con la irrupción de MTV, que había iniciado transmisiones en 1981 apostando por una nueva forma de consumir música: la combinación de imagen y sonido. Para la cadena, Take On Me representó una oportunidad estratégica. No se trataba solo de una canción, sino de un experimento audiovisual capaz de conectar con el público desde múltiples sentidos. A diferencia de otros artistas como Nirvana, cuya fama ya estaba consolidada antes de su exposición televisiva, el caso de A-ha fue distinto: su éxito estuvo profundamente ligado al impacto visual de su propuesta. El propio nombre del grupo sugería sorpresa. Ese “ajá” implícito se tradujo en una canción que buscaba destacar por encima de todo, incluso por sobre la identidad de sus propios creadores. Con el paso del tiempo, el tema comenzó a analizarse desde distintas perspectivas. Su característico riff de sintetizador ha sido señalado como un estímulo capaz de generar respuestas emocionales intensas, asociadas incluso a la liberación de dopamina. Pero detrás de ese resultado hubo persistencia. Antes del éxito definitivo, la canción fue grabada en varias ocasiones, incluso cuando el grupo aún era una formación local en Oslo. Los compositores Pål Waaktaar-Savoy y Magne Furuholmen crearon la base del tema cuando integraban la banda Bridges. El punto decisivo llegó en 1982 con la incorporación del vocalista Morten Harket, cuya voz en falsete terminaría siendo uno de los sellos distintivos del tema. El propio Harket definiría la esencia del inicio de la canción: “la introducción de Take On Me tiene un sonido universal” El gran salto ocurrió en 1985, cuando se lanzó el videoclip que transformó la canción en un fenómeno global. Bajo la dirección de Steve Barron, el clip combinó acción real con animación dibujada a mano. La producción demandó más de cuatro meses de trabajo artesanal, con miles de ilustraciones realizadas cuadro a cuadro. El resultado fue celebrado como una innovación técnica y estética: “un híbrido de acción real e historieta animada” Tras el lanzamiento del videoclip, Take On Me alcanzó el número uno en 27 países y arrasó en los premios de MTV, donde obtuvo seis galardones, incluyendo: Antes del videoclip icónico, existió una versión previa mucho más austera. En ella, la banda interpretaba el tema frente a un fondo azul, sin mayores elementos narrativos ni visuales. Ese primer intento pasó prácticamente desapercibido y hoy es considerado una rareza dentro de la historia del grupo. Décadas después, la canción sigue vigente. Plataformas como YouTube han multiplicado su alcance, acumulando miles de millones de reproducciones. Aun así, el fenómeno también instaló un debate en la industria musical: el peso de ser catalogado como “one hit wonder”, una etiqueta que suele minimizar trayectorias más amplias. El documental A-ha: The Movie profundiza en la historia del grupo y en cómo enfrentaron el impacto de un éxito tan temprano. Además, el videoclip dejó una historia personal: la actriz Bunty Bailey, protagonista del video, mantuvo una relación con Morten Harket tras el rodaje. Con motivo de los aniversarios del lanzamiento, A-ha ha continuado celebrando su legado. En 2019, Harket y Bailey se reencontraron en el icónico café del videoclip, evocando recuerdos de aquella producción que marcó época. El contraste no pasó desapercibido: ella, ya lejos de la juventud del clip; él, prácticamente inalterable. Más de cuatro décadas después, Take On Me no solo permanece como un éxito musical, sino como un punto de inflexión en la historia del pop y del videoclip. Un ejemplo claro de cómo una canción puede reinventarse… hasta conquistar el mundo. Síguenos en Instagram Fuente: ClubRetroHits.cl
Este martes, Lollapalooza Chile inició la venta de entradas para su próxima versión, a realizarse los días 12, 13 y 14 de marzo de 2027 en el Parque O'Higgins. El evento, que arrancará con la venta de entradas con casi un año de anticipación, marca un adelanto inédito en comparación a ediciones anteriores y se enmarca en la celebración de los 15 años del festival en el país. Lollapalooza 2027: estos son los precios de los tickets En medio de la expectación por una nueva edición del festival, ya comienzan a surgir rumores sobre posibles artistas que podrían integrar el line up de Lollapalooza Chile 2027, aunque hasta ahora la organización no ha confirmado nombres. Pese a ello, el proceso de venta se realizará bajo la modalidad en verde, es decir, sin información oficial sobre los shows, apostando a la fidelidad del público que asiste cada año al evento. En ese contexto, la primera etapa -que inicia a las 12:00 horas mediante Ticketmaster- corresponde a los tickets Early Bird, cuyos precios parten desde los $168.000 para abonos generales de tres días. Una vez finalizada esta etapa, comenzará la preventa con 20% de descuento para clientes del banco y mall auspiciador, cuyos precios parten en los $228.200. Pulseras y beneficios: Pase General (3 días): Early Bird: $168.000 Preventa 1 : $277.800 Preventa 2: $294.600 Incluye acceso a los tres días del festival, a todos los escenarios y a las áreas generales del recinto. Lolla Lounge (3 días): Preventa 1: $617.200 Preventa 2: $729.200 Venta general: $835.600 Incluye acceso a sectores preferenciales, zonas de descanso, mejor ubicación frente a escenarios y servicios exclusivos dentro del parque. Platinum (3 días): Preventa 1: $1.047.200 Preventa 2: $1.182.800 Venta general: $1.306.000 Incluye acceso a áreas exclusivas de mayor estándar, cercanía a escenarios principales, servicios premium y experiencias diferenciadas. Lolla Upgrade by Pepsi: Precio: $126.600 Permite complementar una entrada general con acceso a zonas preferenciales y beneficios adicionales dentro del evento. Fuente: www.cooperativa
La histórica misión Artemis II dejó una de esas coincidencias que parecen escritas para los fanáticos del rock: el tiempo que los astronautas permanecieron incomunicados al pasar por el lado oscuro de la Luna prácticamente coincide con la duración del legendario álbum The Dark Side of the Moon. Durante ese tramo del viaje, la nave quedó sin contacto con la Tierra por un período estimado entre 40 y 50 minutos, un fenómeno esperado debido a que la Luna bloquea las comunicaciones. Lo llamativo es que el disco de Pink Floyd dura exactamente 42 minutos y 50 segundos, casi el mismo tiempo que dura ese “apagón” espacial. Algunas estimaciones incluso sitúan el paso por ese sector en unos 42-43 minutos, lo que refuerza aún más la coincidencia: si los astronautas hubieran puesto play al disco al entrar en el lado oculto, la música habría terminado justo al recuperar la señal. Más allá de lo curioso, el paralelismo tiene un peso simbólico fuerte. Mientras la misión Artemis II permitió por primera vez observar con mayor detalle esa cara desconocida del satélite, el disco de Pink Floyd —lanzado en 1973— ya había explorado “el lado oscuro”, pero desde lo humano: la mente, el tiempo, la locura y la presión de la vida moderna. Una vez más, la ciencia y la música se cruzan de manera inesperada: la NASA ilumina físicamente lo desconocido, y el rock lo había hecho décadas antes, pero desde adentro.
En los albores de los años 90, una familia típica disfrutaba de un viaje en auto con una casetera repleta de éxitos radiales. Entre esas melodías, una destacaba por su ritmo pegajoso y una voz juguetona: Like a Virgin, la canción que presentó a muchos a Madonna, la futura Reina del Pop. El 12 de noviembre de 1984, la escena musical estaba dominada por el rock de bandas como Van Halen, Scorpions y U2, así como por el pop global encabezado por Michael Jackson. En medio de este panorama, Madonna lanzó su segundo álbum, Like a Virgin, sacudiendo las bases culturales establecidas. Este impacto trascendió la música. La portada del disco mostraba a Madonna vestida de novia con un estilo rompedor. Su icónica actuación en los MTV Video Music Awards 1984 amplificó esta mezcla de inocencia y rebeldía. En un entorno dominado por hombres y sonidos duros, Madonna apostó por el pop bailable, la estética visual y una narrativa abierta sobre la sexualidad femenina, redefiniendo así el mainstream. A pesar de su asociación con Madonna, Like a Virgin no fue escrita para ella. Los autores Billy Steinberg y Tom Kelly crearon la canción desde una experiencia personal profunda. La escribí sobre mí mismo... venía de una relación muy difícil y me enamoré nuevamente. Era una sensación de renovación emocional, no algo físico, explicó Steinberg sobre el origen del tema. Tras su lanzamiento, Like a Virgin se convirtió en un fenómeno global, vendiendo más de 25 millones de copias y consolidando a Madonna como una figura dominante en la música internacional. Más allá de los números, su impacto fue profundo al desafiar normas sobre género e imagen en una época donde el protagonismo femenino era limitado. Con el tiempo, Like a Virgin se convirtió en un símbolo cultural que marcó un cambio en la identidad del pop hacia lo visual, provocador y consciente de su poder mediático. Esta canción que comenzó como una expresión personal terminó siendo el vehículo que llevó a Madonna a redefinir la música popular. Décadas después, sigue resonando en radios y recuerdos familiares como aquella casetera en la carretera donde todo comenzó para muchos oyentes. Síguenos en Instagram Fuente: ClubRetroHits.cl
Rubén Alegría llega a Chile con su canción Ya ves, tras un éxito rotundo en países como México, Colombia y Venezuela, donde logró varios Sold out y se mantuvo semanas como número 1 en listas pop musicales. Billboard lo ha reconocido como la prometedora nueva voz del pop español. Este cantautor toledano combina pop moderno con raíces flamencas en sus letras. Ya ves es una de sus canciones favoritas. Chile es un país al que llegué por primera vez, pero veo que están comenzando a dar mucho cariño a mi música. Estoy deseando encontrarme con Chile, su gastronomía y su gente, declaró Alegría.
Cuando Take On Me comenzó a circular a comienzos de los años 80, sus creadores sabían que había algo especial en esa melodía de sintetizador. Sin embargo, el impacto no fue inmediato. La canción pasó por distintas versiones y ediciones antes de convertirse en un fenómeno global. El tema fue relanzado más de una vez, con ajustes en su ritmo y producción, hasta que encontró el elemento que lo transformaría en un clásico: el videoclip. El verdadero punto de inflexión llegó con la irrupción de MTV, que había iniciado transmisiones en 1981 apostando por una nueva forma de consumir música: la combinación de imagen y sonido. Para la cadena, Take On Me representó una oportunidad estratégica. No se trataba solo de una canción, sino de un experimento audiovisual capaz de conectar con el público desde múltiples sentidos. A diferencia de otros artistas como Nirvana, cuya fama ya estaba consolidada antes de su exposición televisiva, el caso de A-ha fue distinto: su éxito estuvo profundamente ligado al impacto visual de su propuesta. El propio nombre del grupo sugería sorpresa. Ese “ajá” implícito se tradujo en una canción que buscaba destacar por encima de todo, incluso por sobre la identidad de sus propios creadores. Con el paso del tiempo, el tema comenzó a analizarse desde distintas perspectivas. Su característico riff de sintetizador ha sido señalado como un estímulo capaz de generar respuestas emocionales intensas, asociadas incluso a la liberación de dopamina. Pero detrás de ese resultado hubo persistencia. Antes del éxito definitivo, la canción fue grabada en varias ocasiones, incluso cuando el grupo aún era una formación local en Oslo. Los compositores Pål Waaktaar-Savoy y Magne Furuholmen crearon la base del tema cuando integraban la banda Bridges. El punto decisivo llegó en 1982 con la incorporación del vocalista Morten Harket, cuya voz en falsete terminaría siendo uno de los sellos distintivos del tema. El propio Harket definiría la esencia del inicio de la canción: “la introducción de Take On Me tiene un sonido universal” El gran salto ocurrió en 1985, cuando se lanzó el videoclip que transformó la canción en un fenómeno global. Bajo la dirección de Steve Barron, el clip combinó acción real con animación dibujada a mano. La producción demandó más de cuatro meses de trabajo artesanal, con miles de ilustraciones realizadas cuadro a cuadro. El resultado fue celebrado como una innovación técnica y estética: “un híbrido de acción real e historieta animada” Tras el lanzamiento del videoclip, Take On Me alcanzó el número uno en 27 países y arrasó en los premios de MTV, donde obtuvo seis galardones, incluyendo: Antes del videoclip icónico, existió una versión previa mucho más austera. En ella, la banda interpretaba el tema frente a un fondo azul, sin mayores elementos narrativos ni visuales. Ese primer intento pasó prácticamente desapercibido y hoy es considerado una rareza dentro de la historia del grupo. Décadas después, la canción sigue vigente. Plataformas como YouTube han multiplicado su alcance, acumulando miles de millones de reproducciones. Aun así, el fenómeno también instaló un debate en la industria musical: el peso de ser catalogado como “one hit wonder”, una etiqueta que suele minimizar trayectorias más amplias. El documental A-ha: The Movie profundiza en la historia del grupo y en cómo enfrentaron el impacto de un éxito tan temprano. Además, el videoclip dejó una historia personal: la actriz Bunty Bailey, protagonista del video, mantuvo una relación con Morten Harket tras el rodaje. Con motivo de los aniversarios del lanzamiento, A-ha ha continuado celebrando su legado. En 2019, Harket y Bailey se reencontraron en el icónico café del videoclip, evocando recuerdos de aquella producción que marcó época. El contraste no pasó desapercibido: ella, ya lejos de la juventud del clip; él, prácticamente inalterable. Más de cuatro décadas después, Take On Me no solo permanece como un éxito musical, sino como un punto de inflexión en la historia del pop y del videoclip. Un ejemplo claro de cómo una canción puede reinventarse… hasta conquistar el mundo. Síguenos en Instagram Fuente: ClubRetroHits.cl
Este martes, Lollapalooza Chile inició la venta de entradas para su próxima versión, a realizarse los días 12, 13 y 14 de marzo de 2027 en el Parque O'Higgins. El evento, que arrancará con la venta de entradas con casi un año de anticipación, marca un adelanto inédito en comparación a ediciones anteriores y se enmarca en la celebración de los 15 años del festival en el país. Lollapalooza 2027: estos son los precios de los tickets En medio de la expectación por una nueva edición del festival, ya comienzan a surgir rumores sobre posibles artistas que podrían integrar el line up de Lollapalooza Chile 2027, aunque hasta ahora la organización no ha confirmado nombres. Pese a ello, el proceso de venta se realizará bajo la modalidad en verde, es decir, sin información oficial sobre los shows, apostando a la fidelidad del público que asiste cada año al evento. En ese contexto, la primera etapa -que inicia a las 12:00 horas mediante Ticketmaster- corresponde a los tickets Early Bird, cuyos precios parten desde los $168.000 para abonos generales de tres días. Una vez finalizada esta etapa, comenzará la preventa con 20% de descuento para clientes del banco y mall auspiciador, cuyos precios parten en los $228.200. Pulseras y beneficios: Pase General (3 días): Early Bird: $168.000 Preventa 1 : $277.800 Preventa 2: $294.600 Incluye acceso a los tres días del festival, a todos los escenarios y a las áreas generales del recinto. Lolla Lounge (3 días): Preventa 1: $617.200 Preventa 2: $729.200 Venta general: $835.600 Incluye acceso a sectores preferenciales, zonas de descanso, mejor ubicación frente a escenarios y servicios exclusivos dentro del parque. Platinum (3 días): Preventa 1: $1.047.200 Preventa 2: $1.182.800 Venta general: $1.306.000 Incluye acceso a áreas exclusivas de mayor estándar, cercanía a escenarios principales, servicios premium y experiencias diferenciadas. Lolla Upgrade by Pepsi: Precio: $126.600 Permite complementar una entrada general con acceso a zonas preferenciales y beneficios adicionales dentro del evento. Fuente: www.cooperativa