Es probablemente la escena más famosa de Volver al futuro (1985). Es noviembre de 1955, el héroe de la historia, Marty McFly (interpretado por Michael J Fox), sube al escenario en el baile del Encanto Submarino, para reforzar a la banda que animaba el baile, Marvin Berry & The Starlighters. Su líder y guitarrista, Marvin, se lastimó la mano izquierda al rescatarle del portamaletas en que los amigos de Biff Tannen, el villano de turno, le habían encerrado. Y con ellos termina interpretando Johnny B. Goode, un clásico absoluto...pero años después. Marty se acerca al micrófono y presenta una canción “viejita, pero bonita”. Tras darle unas instrucciones a los músicos, Marty toma la guitarra Gibson ES 345 y arremete con el riff de Johnny B. Goode. Una composición que nadie conoce porque aún no se ha escrito. Fue publicada en 1958 y cuenta la historia de un chico marginal; no sabe leer, ni escribir bien, pero toca la guitarra “como suena una campana”. Se habría inspirado en sus propia vida, aunque eso sí, él sabía leer. Apenas suenan los primeros compases, los chicos engominados y las chicas de faldas acampanadas se sorprenden. Poco a poco comienzan a seguir el ritmo con los pies. Algunos hacen piruetas. Otros bailan como poseídos por el ritmo. En un guiño que se permite el guión, Marvin, enloquecido, llama a su primo Chuck. “¿Recuerdas el nuevo sonido que estabas buscando?”. Pero en 1955 el verdadero Chuck Berry ya tenía el sonido. Salía desde sus enormes manos cada vez que azotaba las cuerdas de su Gibson. En julio de ese año lanzó su primer single. Maybelline, una canción de ritmo saltón, que alcanzó el primer lugar de las listas de R&B y el número cinco en el ránking Billboard. Fue, de hecho, el primer afroamericano en lograrlo. Como se hizo la escena en que Marty McFly toca Johnny B. Goode Transformar a Michael J. Fox una incipiente estrella de rock de una noche, tomó largas horas de trabajo. El actor ya sabía tocar la guitarra, pero tuvo que aprenderse la canción para verse creíble en pantalla. Fue el reputado guitarrista de sesión Paul Hanson quien le enseñó a Fox a tocar la canción. Este se lo tomó en serio, dedicó horas a practicar y la logró dominar de manera competente. Según contó él mismo a Empire se sentía con tanta confianza que le dijo al director Robert Zemeckis que podía cortar el tiro de cámara a sus manos cuando quisiera, ya que sabía tocar. Luego, hubo que preparar la coreografía de Fox en el escenario del Encanto Submarino. Fue entonces que entró en acción el coreógrafo Brad Jeffries. Así desarrolló toda la performance de Marty McFly basado en lo que hacían leyendas como Pete Townshend, de The Who, Jimi Hendrix y Chuck Berry. Fueron horas de analizar videos y practicar pasos. Finalmente, hubo que sincronizar la actuación de Michael J. Fox con la interpretación de la canción. Contrario a lo que cree, lo que se escucha en la película es el resultado de dos músicos profesionales, es decir, no es la interpretación del actor. El músico Tim May fue convocado para grabar la pista guitarra, aunque Hanson siguió participando en la película como el bajista de The Pinheads, la banda de McFly. La voz que canta Johnny B. Goode, es de Mark Campbell, integrante de Jack Mack and the Heart Attack. No figura en los créditos ya que el equipo de producción quería crear la ilusión de que Fox cantaba, pero el supervisor musical Bones Howe, movió sus hilos para asegurarse que Campbell recibiera un pequeño porcentaje de los ingresos de la banda sonora como compensación. Y así se llegó al momento en que en la sala de edición se combinó todo; la actuación de Fox, el sonido de la guitarra de May y la voz de Campbell.
Rubén Alegría llega a Chile con su canción Ya ves, tras un éxito rotundo en países como México, Colombia y Venezuela, donde logró varios Sold out y se mantuvo semanas como número 1 en listas pop musicales. Billboard lo ha reconocido como la prometedora nueva voz del pop español. Este cantautor toledano combina pop moderno con raíces flamencas en sus letras. Ya ves es una de sus canciones favoritas. Chile es un país al que llegué por primera vez, pero veo que están comenzando a dar mucho cariño a mi música. Estoy deseando encontrarme con Chile, su gastronomía y su gente, declaró Alegría.
17 mil unidades de un cargador USB de la marca china MLAB fueron reportadas en una alerta de seguridad del Servicio Nacional del Consumidor (Sernac). Según indica el organismo, tras ser oficiada, la Importadora y Exportadora HJ Limitada informó por un riesgo de sobrecalentamiento del producto, que puede incluso generar riesgo de incendio. En concreto, se trata de los Cargadores de Celular USB, marca MLAB, modelo 9272, comercializados entre los meses de octubre de 2023 a diciembre del 2025, con el sello SEC N.º 488000. Sernac aclaró que estos productos cumplieron inicialmente con todos los protocolos de certificación para ser comercializados en Chile; sin embargo, tras pruebas realizadas por Lenor Chile Spa, se detectó que las unidades incluidas en el lote implicado no cumplirían con algunos requisitos de la norma. “Esta situación constituye un riesgo potencial de incendio y quemaduras para los usuarios. Por tal motivo, la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) ha dictaminado la prohibición transitoria de su comercialización. En cumplimiento con esta instrucción, la empresa ha iniciado el retiro inmediato de todas las unidades del mercado nacional asociadas al Sello SEC (QR) N° 488000″, alertó Sernac. En concreto, el riesgo que se especifica en la alerta es “Riesgo de sobrecalentamiento, inflamación y posibilidad de fuego/incendio del cargador”, indicándose además que ya se ha registrado un incidente derivado de esta condición en Chile. ¿Qué hacer si tengo uno de estos cargadores? La instrucción es descontinuar inmediatamente el uso del producto y dirigirse al establecimiento donde se adquirió originalmente para gestionar el reembolso ($9.990) o sustitución del producto. En caso de dudas, puedes contactarte directamente con la empresa a través de los siguientes puntos de contacto: Call Center: + 56 2 2499 4500 Correo electrónico: serviciotecnico@hj.cl Sitio web: www.mlab.cl
La Región de Antofagasta lanzó el proyecto «Antofagasta en Órbita», una iniciativa que contempla el diseño, construcción e integración del primer satélite chileno desarrollado íntegramente desde una región. El proyecto, financiado por el Gobierno Regional (GORE) y ejecutado por el Centro de Innovación y Diseño Avanzado (CINNDA), consiste en la creación de un CubeSat ( nanosatélite). Este dispositivo estará orientado específicamente a la vigilancia climática y territorial, abordando problemáticas locales como la proliferación de basurales, la exposición a desastres naturales y el estado de los relaves mineros. El gobernador regional, Ricardo Díaz, destacó que este avance es un paso concreto hacia la descentralización tecnológica. «Hoy estamos dando la oportunidad a estudiantes de diversos centros de formación de participar en el diseño de un satélite con información clave para el territorio», señaló. El proyecto se articula además con la futura instalación de un centro aeroespacial en la región en conjunto con la Fuerza Aérea de Chile (FACH). Por su parte, Hernán Tello, director del proyecto, enfatizó que la misión busca identificar desafíos locales para proponer soluciones basadas en datos espaciales. «Estamos en una etapa inicial, pero muy motivados. Este será el primer satélite regional, y representa una oportunidad concreta para instalar capacidades en el ámbito espacial desde Antofagasta», comentó. El nombre «Likansat» Uno de los pilares de «Antofagasta en Órbita» es el desarrollo de capital humano. Ante la falta de una especialización aeroespacial previa en la zona, CINNDA ha integrado a 10 estudiantes seleccionados de diversas áreas como Ingeniería Civil Mecánica, Astrofísica y Robótica, quienes participarán directamente en la construcción del CubeSat. La participación ciudadana también fue clave en este proceso: la comunidad escolar eligió el nombre oficial del satélite. « Likansat» fue la propuesta ganadora, presentada por Karina Lara, docente de la Escuela General Manuel Baquedano F-78, simbolizando la identidad regional en este viaje hacia el espacio.
La misión Artemis II despegó rumbo a la Luna acompañada de una tecnología que promete cambiar para siempre la forma en que se explora el cosmos. Se trata del sistema de Comunicaciones Ópticas Orion Artemis II (O2O), una plataforma desarrollada por el Laboratorio Lincoln del MIT en colaboración con el Centro Goddard de la NASA. Este sistema permite, por primera vez en una misión tripulada, el uso de comunicaciones láser (lasercom) para enviar volúmenes masivos de información hacia la Tierra. A diferencia de las misiones Apolo, que dependían exclusivamente de ondas de radio, Artemis II utiliza luz infrarroja para transportar datos. Esta transición es fundamental: mientras que el espectro de radiofrecuencia (RF) está cada vez más saturado y limitado en su ancho de banda, el láser ofrece una autopista de datos mucho más amplia, permitiendo que la tripulación transmita video en vivo y en alta resolución desde las proximidades de la Luna. «Podrán comunicarse a través de videoconferencias para coordinar actividades, hablar con médicos o transmitir en directo sus viajes, inspirando a una nueva generación», destacó Jade Wang, subdirectora del Grupo de Comunicaciones Ópticas y Cuánticas. El funcionamiento de estas comunicaciones recae en un dispositivo compacto denominado MAScOT (Terminal Óptico Modular, Ágil y Escalable). Este terminal, del tamaño aproximado de un gato, es el encargado de gestionar el envío y recepción de los haces de luz entre la nave Orion y la Tierra. MAScOT: El corazón tecnológico del enlace láser MAScOT se divide en dos componentes: El Gimbal (caja superior): Un soporte pivotante de dos ejes que sostiene un telescopio de 10 centímetros. Su función es apuntar con extrema precisión hacia los receptores terrestres, compensando el movimiento de la nave para mantener el haz láser alineado. Óptica de procesamiento posterior (caja inferior): Ubicada debajo del gimbal, contiene lentes de enfoque, sensores de seguimiento y espejos de dirección rápida que aseguran que la señal no se pierda durante la transmisión. Esta arquitectura ya demostró su eficacia en pruebas previas en la Estación Espacial Internacional (ISS), donde el sistema alcanzó velocidades de descarga de 1,2 Gbps. Para ponerlo en perspectiva, esta velocidad permitiría descargar archivos científicos en cuestión de horas, una tarea que con los sistemas de radio tradicionales solía demorar meses tras el regreso de la cápsula. Una red terrestre global con presencia en el hemisferio sur Para que el sistema O2O funcione, la NASA desplegó una red de estaciones terrestres especializadas capaces de captar estos haces de luz infrarroja. El equipo de operaciones del Laboratorio Lincoln supervisa la misión de 10 días desde estaciones en Houston (Texas), White Sands (Nuevo México) y una estación experimental ubicada en Australia. La inclusión de la estación en Australia es clave, ya que permite una cobertura óptima desde el hemisferio sur, asegurando que la nave Orion mantenga el contacto sin importar su posición orbital respecto a la rotación terrestre. En estas bases, los ingenieros han realizado simulaciones mensuales para garantizar que la transición entre estaciones sea transparente y que la comunicación con los astronautas sea fluida. Fuente: www.cooperativaciencia.
Es probablemente la escena más famosa de Volver al futuro (1985). Es noviembre de 1955, el héroe de la historia, Marty McFly (interpretado por Michael J Fox), sube al escenario en el baile del Encanto Submarino, para reforzar a la banda que animaba el baile, Marvin Berry & The Starlighters. Su líder y guitarrista, Marvin, se lastimó la mano izquierda al rescatarle del portamaletas en que los amigos de Biff Tannen, el villano de turno, le habían encerrado. Y con ellos termina interpretando Johnny B. Goode, un clásico absoluto...pero años después. Marty se acerca al micrófono y presenta una canción “viejita, pero bonita”. Tras darle unas instrucciones a los músicos, Marty toma la guitarra Gibson ES 345 y arremete con el riff de Johnny B. Goode. Una composición que nadie conoce porque aún no se ha escrito. Fue publicada en 1958 y cuenta la historia de un chico marginal; no sabe leer, ni escribir bien, pero toca la guitarra “como suena una campana”. Se habría inspirado en sus propia vida, aunque eso sí, él sabía leer. Apenas suenan los primeros compases, los chicos engominados y las chicas de faldas acampanadas se sorprenden. Poco a poco comienzan a seguir el ritmo con los pies. Algunos hacen piruetas. Otros bailan como poseídos por el ritmo. En un guiño que se permite el guión, Marvin, enloquecido, llama a su primo Chuck. “¿Recuerdas el nuevo sonido que estabas buscando?”. Pero en 1955 el verdadero Chuck Berry ya tenía el sonido. Salía desde sus enormes manos cada vez que azotaba las cuerdas de su Gibson. En julio de ese año lanzó su primer single. Maybelline, una canción de ritmo saltón, que alcanzó el primer lugar de las listas de R&B y el número cinco en el ránking Billboard. Fue, de hecho, el primer afroamericano en lograrlo. Como se hizo la escena en que Marty McFly toca Johnny B. Goode Transformar a Michael J. Fox una incipiente estrella de rock de una noche, tomó largas horas de trabajo. El actor ya sabía tocar la guitarra, pero tuvo que aprenderse la canción para verse creíble en pantalla. Fue el reputado guitarrista de sesión Paul Hanson quien le enseñó a Fox a tocar la canción. Este se lo tomó en serio, dedicó horas a practicar y la logró dominar de manera competente. Según contó él mismo a Empire se sentía con tanta confianza que le dijo al director Robert Zemeckis que podía cortar el tiro de cámara a sus manos cuando quisiera, ya que sabía tocar. Luego, hubo que preparar la coreografía de Fox en el escenario del Encanto Submarino. Fue entonces que entró en acción el coreógrafo Brad Jeffries. Así desarrolló toda la performance de Marty McFly basado en lo que hacían leyendas como Pete Townshend, de The Who, Jimi Hendrix y Chuck Berry. Fueron horas de analizar videos y practicar pasos. Finalmente, hubo que sincronizar la actuación de Michael J. Fox con la interpretación de la canción. Contrario a lo que cree, lo que se escucha en la película es el resultado de dos músicos profesionales, es decir, no es la interpretación del actor. El músico Tim May fue convocado para grabar la pista guitarra, aunque Hanson siguió participando en la película como el bajista de The Pinheads, la banda de McFly. La voz que canta Johnny B. Goode, es de Mark Campbell, integrante de Jack Mack and the Heart Attack. No figura en los créditos ya que el equipo de producción quería crear la ilusión de que Fox cantaba, pero el supervisor musical Bones Howe, movió sus hilos para asegurarse que Campbell recibiera un pequeño porcentaje de los ingresos de la banda sonora como compensación. Y así se llegó al momento en que en la sala de edición se combinó todo; la actuación de Fox, el sonido de la guitarra de May y la voz de Campbell.
Rubén Alegría llega a Chile con su canción Ya ves, tras un éxito rotundo en países como México, Colombia y Venezuela, donde logró varios Sold out y se mantuvo semanas como número 1 en listas pop musicales. Billboard lo ha reconocido como la prometedora nueva voz del pop español. Este cantautor toledano combina pop moderno con raíces flamencas en sus letras. Ya ves es una de sus canciones favoritas. Chile es un país al que llegué por primera vez, pero veo que están comenzando a dar mucho cariño a mi música. Estoy deseando encontrarme con Chile, su gastronomía y su gente, declaró Alegría.
17 mil unidades de un cargador USB de la marca china MLAB fueron reportadas en una alerta de seguridad del Servicio Nacional del Consumidor (Sernac). Según indica el organismo, tras ser oficiada, la Importadora y Exportadora HJ Limitada informó por un riesgo de sobrecalentamiento del producto, que puede incluso generar riesgo de incendio. En concreto, se trata de los Cargadores de Celular USB, marca MLAB, modelo 9272, comercializados entre los meses de octubre de 2023 a diciembre del 2025, con el sello SEC N.º 488000. Sernac aclaró que estos productos cumplieron inicialmente con todos los protocolos de certificación para ser comercializados en Chile; sin embargo, tras pruebas realizadas por Lenor Chile Spa, se detectó que las unidades incluidas en el lote implicado no cumplirían con algunos requisitos de la norma. “Esta situación constituye un riesgo potencial de incendio y quemaduras para los usuarios. Por tal motivo, la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) ha dictaminado la prohibición transitoria de su comercialización. En cumplimiento con esta instrucción, la empresa ha iniciado el retiro inmediato de todas las unidades del mercado nacional asociadas al Sello SEC (QR) N° 488000″, alertó Sernac. En concreto, el riesgo que se especifica en la alerta es “Riesgo de sobrecalentamiento, inflamación y posibilidad de fuego/incendio del cargador”, indicándose además que ya se ha registrado un incidente derivado de esta condición en Chile. ¿Qué hacer si tengo uno de estos cargadores? La instrucción es descontinuar inmediatamente el uso del producto y dirigirse al establecimiento donde se adquirió originalmente para gestionar el reembolso ($9.990) o sustitución del producto. En caso de dudas, puedes contactarte directamente con la empresa a través de los siguientes puntos de contacto: Call Center: + 56 2 2499 4500 Correo electrónico: serviciotecnico@hj.cl Sitio web: www.mlab.cl
La Región de Antofagasta lanzó el proyecto «Antofagasta en Órbita», una iniciativa que contempla el diseño, construcción e integración del primer satélite chileno desarrollado íntegramente desde una región. El proyecto, financiado por el Gobierno Regional (GORE) y ejecutado por el Centro de Innovación y Diseño Avanzado (CINNDA), consiste en la creación de un CubeSat ( nanosatélite). Este dispositivo estará orientado específicamente a la vigilancia climática y territorial, abordando problemáticas locales como la proliferación de basurales, la exposición a desastres naturales y el estado de los relaves mineros. El gobernador regional, Ricardo Díaz, destacó que este avance es un paso concreto hacia la descentralización tecnológica. «Hoy estamos dando la oportunidad a estudiantes de diversos centros de formación de participar en el diseño de un satélite con información clave para el territorio», señaló. El proyecto se articula además con la futura instalación de un centro aeroespacial en la región en conjunto con la Fuerza Aérea de Chile (FACH). Por su parte, Hernán Tello, director del proyecto, enfatizó que la misión busca identificar desafíos locales para proponer soluciones basadas en datos espaciales. «Estamos en una etapa inicial, pero muy motivados. Este será el primer satélite regional, y representa una oportunidad concreta para instalar capacidades en el ámbito espacial desde Antofagasta», comentó. El nombre «Likansat» Uno de los pilares de «Antofagasta en Órbita» es el desarrollo de capital humano. Ante la falta de una especialización aeroespacial previa en la zona, CINNDA ha integrado a 10 estudiantes seleccionados de diversas áreas como Ingeniería Civil Mecánica, Astrofísica y Robótica, quienes participarán directamente en la construcción del CubeSat. La participación ciudadana también fue clave en este proceso: la comunidad escolar eligió el nombre oficial del satélite. « Likansat» fue la propuesta ganadora, presentada por Karina Lara, docente de la Escuela General Manuel Baquedano F-78, simbolizando la identidad regional en este viaje hacia el espacio.
La misión Artemis II despegó rumbo a la Luna acompañada de una tecnología que promete cambiar para siempre la forma en que se explora el cosmos. Se trata del sistema de Comunicaciones Ópticas Orion Artemis II (O2O), una plataforma desarrollada por el Laboratorio Lincoln del MIT en colaboración con el Centro Goddard de la NASA. Este sistema permite, por primera vez en una misión tripulada, el uso de comunicaciones láser (lasercom) para enviar volúmenes masivos de información hacia la Tierra. A diferencia de las misiones Apolo, que dependían exclusivamente de ondas de radio, Artemis II utiliza luz infrarroja para transportar datos. Esta transición es fundamental: mientras que el espectro de radiofrecuencia (RF) está cada vez más saturado y limitado en su ancho de banda, el láser ofrece una autopista de datos mucho más amplia, permitiendo que la tripulación transmita video en vivo y en alta resolución desde las proximidades de la Luna. «Podrán comunicarse a través de videoconferencias para coordinar actividades, hablar con médicos o transmitir en directo sus viajes, inspirando a una nueva generación», destacó Jade Wang, subdirectora del Grupo de Comunicaciones Ópticas y Cuánticas. El funcionamiento de estas comunicaciones recae en un dispositivo compacto denominado MAScOT (Terminal Óptico Modular, Ágil y Escalable). Este terminal, del tamaño aproximado de un gato, es el encargado de gestionar el envío y recepción de los haces de luz entre la nave Orion y la Tierra. MAScOT: El corazón tecnológico del enlace láser MAScOT se divide en dos componentes: El Gimbal (caja superior): Un soporte pivotante de dos ejes que sostiene un telescopio de 10 centímetros. Su función es apuntar con extrema precisión hacia los receptores terrestres, compensando el movimiento de la nave para mantener el haz láser alineado. Óptica de procesamiento posterior (caja inferior): Ubicada debajo del gimbal, contiene lentes de enfoque, sensores de seguimiento y espejos de dirección rápida que aseguran que la señal no se pierda durante la transmisión. Esta arquitectura ya demostró su eficacia en pruebas previas en la Estación Espacial Internacional (ISS), donde el sistema alcanzó velocidades de descarga de 1,2 Gbps. Para ponerlo en perspectiva, esta velocidad permitiría descargar archivos científicos en cuestión de horas, una tarea que con los sistemas de radio tradicionales solía demorar meses tras el regreso de la cápsula. Una red terrestre global con presencia en el hemisferio sur Para que el sistema O2O funcione, la NASA desplegó una red de estaciones terrestres especializadas capaces de captar estos haces de luz infrarroja. El equipo de operaciones del Laboratorio Lincoln supervisa la misión de 10 días desde estaciones en Houston (Texas), White Sands (Nuevo México) y una estación experimental ubicada en Australia. La inclusión de la estación en Australia es clave, ya que permite una cobertura óptima desde el hemisferio sur, asegurando que la nave Orion mantenga el contacto sin importar su posición orbital respecto a la rotación terrestre. En estas bases, los ingenieros han realizado simulaciones mensuales para garantizar que la transición entre estaciones sea transparente y que la comunicación con los astronautas sea fluida. Fuente: www.cooperativaciencia.