El magnesio es un nutriente que el cuerpo necesita para mantenerse sano, ya que está ligado a distintos procesos del organismo y tiene diversos beneficios; por esta razón, los suplementos abundan. Sin embargo, también existen maneras de consumirlo naturalmente que pueden ser igual o mejor en beneficio. De hecho, algunos expertos recomiendan más la opción natural, ya que tiene efectos que un suplemento no puede reemplazar. María Alejandra Cohen, directora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, explica que “la mayoría de las personas sanas ya puede obtener todo el magnesio que necesita a través de la alimentación, sin recurrir a un suplemento”. “Los alimentos ricos en magnesio no solo aportan el mineral, sino también fibra, grasas saludables y antioxidantes que actúan de forma sinérgica. Eso un suplemento aislado no lo puede replicar”, puntualiza. De acuerdo con la nutricionista, este nutriente es considerado un mineral fundamental para el organismo, ya que participa en más de 300 reacciones enzimáticas y regula desde la función muscular hasta la presión arterial. Además, el magnesio que proviene de los alimentos es seguro incluso si se consume en cantidades altas, porque los riñones sanos filtran el exceso sin problema. En cambio, en el caso de los suplementos y medicamentos, generalmente existe un límite superior tolerable de 350 miligramos diarios. Sobrepasarlo suele provocar diarrea, náuseas y calambres estomacales. ¿Dónde obtener magnesio? Acorde a las recomendaciones del Instituto Nacional de la Salud (NIH) de Estados Unidos, la cantidad de magnesio depende de la edad y el sexo. Para hombres adultos, el organismo sugiere entre 400 a 420 mg diarios, mientras que para mujeres son entre 310 a 320 mg. En los alimentos, se puede encontrar en algunas semillas, legumbres y verduras de hoja verde. Existen exactamente 5 que funcionan como una buena fuente. Según Cohen, estos son: 1. Semillas de zapallo tostadas: esta es la fuente donde más se concentra magnesio, ya que una porción puede contener entre 156 y 168 miligramos. Se pueden comer solas, pero también en ensaladas o con yogur. 2. Semillas de chía: solo dos cucharadas, suman entre 95 y 111 miligramos. La nutricionista las recomienda al desayuno. Por ejemplo, media taza de avena cocida con leche, una cucharada de semillas de chía y un plátano mediano. 3. Espinaca cocida: media taza puede aportar unos 78 miligramos. En el almuerzo se puede acompañar con media palta, que además suma grasas saludables. 4. Almendras tostadas: de acuerdo con Cohen, un puñado entrega entre 80 y 97 miligramos. Se pueden comer en una colación de frutos secos, además aportan grasas saludables y antioxidantes. 5. Porotos negros y quinoa: media taza de porotos negros cocidos suma 60 miligramos, mientras que una taza de quinoa cocida llega a 118 miligramos. Una taza de porotos negros al almuerzo se puede acompañar con media taza de arroz integral, que aporta 42 miligramos adicionales. La experta recomienda combinar estas porciones a lo largo del día para lograr la cantidad diaria. “Con este tipo de combinaciones se cubre holgadamente la recomendación para cualquier mujer u hombre adulto”, asegura. ¿Descartamos los suplementos? Pese a su recomendación, Cohen señala que para algunos casos no hay que descartar la suplementación, pero sí advierte que debe ser una decisión informada y con el acompañamiento médico necesario. También existen usos puntuales, como para tratar algunos tipos de migraña o el estreñimiento crónico severo. La experta en nutrición señala que los grupos de mayor riesgo por ingesta deficiente de magnesio son adultos mayores, personas con diabetes tipo 2 o con problemas digestivos crónicos. Algunas señales de alerta pueden ser: pérdida de apetito, náuseas leves, fatiga persistente, debilidad generalizada y apatía. Sin embargo, si bien la ingesta inadecuada de magnesio es relativamente común en la población, Cohen puntualiza que la deficiencia clínica sintomática es poco frecuente en personas sanas. Además, es difícil de medir porque el magnesio en sangre no siempre refleja las reservas reales del cuerpo. Fuente: biobiochile.cl
Un equipo interdisciplinario de la Universidad Técnica Federico Santa María en Chile ha desarrollado un innovador parche biomimético hecho a base de miel de Ulmo, con el propósito de facilitar la regeneración de piel en pacientes con quemaduras o heridas difíciles de cicatrizar. Este nuevo biomaterial ha sido creado utilizando la técnica de electrospinning o electrohilado, que permite la fabricación de un entramado de nanofibras mediante un polímero biodegradable mezclado con agua y miel de Ulmo. Según explica Tomás Corrales, académico del Departamento de Física de la USM y líder del proyecto, Se trata de un material biomimético que se aplica sobre la piel y luego se lava con agua. Este parche no solo actúa como una barrera protectora, sino que también imita la matriz extracelular del tejido humano. Al ser poroso y tridimensional, proporciona un entorno óptimo para que las células, como los fibroblastos, se adhieran y proliferen. Además, su aplicación y remoción son sencillas para la práctica clínica, ya que el material se adhiere a la piel y puede retirarse o limpiarse fácilmente con agua al finalizar su función. MIEL DE ULMO Uno de los hallazgos más significativos de esta investigación es el rendimiento biológico de la miel de Ulmo en comparación con la miel de Manuka, proveniente de Nueva Zelanda y considerada el estándar en aplicaciones médicas a nivel mundial. Los estudios preliminares sugieren que la miel de Ulmo es igual o incluso superior en términos de viabilidad celular para la proliferación de fibroblastos humanos. Esta equivalencia ofrece una ventaja económica considerable: mientras el kilo de miel de Manuka tiene un valor aproximado de 400 dólares en el mercado internacional, el kilo de miel de Ulmo ronda los 6 dólares. El proyecto cuenta con la participación activa tanto de estudiantes de pregrado como postgrado en laboratorio, como es el caso de Catalina Navarrete, tesista del Magíster encargada de formular y operar el equipo de electrohilado. Con un mercado global enfocado en el cuidado de heridas que se proyecta mover miles de millones hacia 2030, el equipo tiene como objetivo avanzar hacia ensayos clínicos y eventualmente hacia la transferencia tecnológica o creación de spin-offs. Este avance no solo ofrecerá una alternativa terapéutica accesible para los sistemas sanitarios, sino que también agregará valor a los recursos naturales del sur chileno. Fuente: Publimetro
El próximo sábado 5 de septiembre, a las 23:59 horas, la mayor parte de Chile continental deberá adelantar sus relojes en 60 minutos para dar inicio al horario de verano (huso UTC-3), con excepción de las regiones de Aysén y Magallanes, que conservarán su régimen actual. Aunque la medida brindará tardes con mayor iluminación natural, implicará mañanas más oscuras, un factor determinante para el funcionamiento biológico del cuerpo humano. Desde la cronobiología, la falta de luz en las primeras horas de la jornada representa un desafío para el reloj circadiano, mecanismo interno encargado de coordinar los ciclos de vigilia y sueño, los niveles de alerta, la secreción de hormonas y el metabolismo general. Efectos inmediatos en el organismo y el descanso La transición artificial de horario suele generar desajustes durante los días posteriores. Debido a que las personas deben iniciar su jornada cuando el cuerpo aún se encuentra preparado para el reposo, es frecuente experimentar somnolencia diurna, fatiga, dificultades para conciliar el sueño y una disminución temporal del rendimiento físico y cognitivo. Asimismo, la literatura médica internacional ha registrado vínculos entre el inicio del horario de verano y un incremento transitorio en episodios cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y siniestros de tránsito. Al respecto, Luis Larrondo, director del Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio), explicó que nuestro organismo no se ajusta automáticamente porque movamos las manecillas del reloj. Al adelantar una hora nuestras actividades, especialmente cuando todavía hay poca luz en las mañanas, estamos obligando al cuerpo a funcionar en un momento en que biológicamente aún está programado para seguir durmiendo. Esa desincronización puede afectar el sueño, el estado de alerta y nuestro desempeño durante el día, advirtió el experto. Frente a las alteraciones recurrentes, el debate científico internacional plantea la necesidad de terminar con los cambios estacionales de hora y fijar de manera definitiva un horario estándar (equivalente al de invierno) . Recomendaciones para enfrentar el ajuste de septiembre Mientras se mantenga vigente el actual marco regulatorio, los especialistas sugieren aplicar una serie de hábitos preventivos para reducir el impacto fisiológico durante los primeros días: Mantener horarios regulares y estables de acostarse y levantarse. Evitar prolongar la vigilia de manera innecesaria durante la noche. Disminuir la exposición a pantallas y dispositivos electrónicos antes de dormir. Procurar recibir luz natural directa durante las primeras horas de la mañana. Pese a estas medidas paliativas, desde la comunidad científica reiteran que el problema de fondo reside en la política de modificación horaria periódica. Fuente: cooperativa.cl
Los videojuegos podrían tener una función que va más allá del entretenimiento: ayudar a prevenir problemas de salud mental entre los adolescentes. Investigadores exploran el potencial de las intervenciones digitales para desarrollar habilidades que permitan a los jóvenes enfrentar mejor situaciones difíciles y reducir factores asociados con la depresión. La investigación parte de la idea de utilizar un medio familiar para los adolescentes como vehículo de prevención. Los videojuegos pueden presentar situaciones y decisiones dentro de un entorno interactivo, permitiendo que los jóvenes practiquen diferentes formas de responder ante desafíos emocionales y sociales. “Los juegos serios destinados a la prevención y la promoción de la salud mental constituyen un ámbito en rápido crecimiento”, aseguró Lynn E. Fiellin, profesora de Ciencias de Datos Biomédicos de Dartmouth. INVOLUCRAR A LOS JÓVENES Lynn E. Fiellin, una de las investigadoras vinculadas a este campo en Dartmouth, ha destacado que el diseño de estas herramientas debe contar con la participación de los propios adolescentes. Su equipo desarrolla videojuegos basados en evidencia y utiliza las experiencias de los jóvenes para hacer que las intervenciones sean más cercanas a su realidad. El objetivo no es sustituir la atención profesional, sino explorar si las herramientas digitales pueden complementar las estrategias tradicionales de prevención. Investigaciones del equipo de Dartmouth han utilizado ensayos controlados para evaluar intervenciones mediante videojuegos dirigidas a adolescentes, incluyendo proyectos relacionados con salud mental y prevención de conductas de riesgo. Play2prevent Fuente: Publimetro
Dormir es clave, de eso no hay duda. Pero hacerlo no significa quedar en un “estado de pausa” ni menos bajar un switch para ahorrar energía. Mientras descansamos, el cerebro realiza un trabajo fundamental: clasifica información, refuerza la memoria e inicia un proceso de mantenimiento necesario para preservar las neuronas. Hoy, diversos estudios muestran que este mecanismo aparece cada vez más ligado a enfermedades que antes parecían inevitables con la edad, y que se han vuelto parte central de la discusión sobre salud mental y envejecimiento. Ese proceso de limpieza se ha asociado al sistema glinfático, encargado de la liberación de toxinas y desechos metabólicos del cerebro, “que durante el sueño funciona de manera más eficiente y ayuda a remover compuestos como los beta-amiloide y tau”, plantea Roberto Ferreira, especialista en neurociencia cognitiva y académico de la Universidad de Talca. La acumulación anómala de estas proteínas es determinante en el comienzo de la enfermedad de Alzheimer. Por eso, dormir bien funciona como un filtro natural. Y aunque Ferreira dice que no sería cauto afirmar que dormir mal causa Alzheimer de forma directa, “sí hay cada vez más evidencia de que la mala calidad y la fragmentación crónica del sueño pueden favorecer un entorno biológico menos saludable para el cerebro”. Desde la vereda de la geriatría, en tanto, los expertos coinciden en que el sueño es clave para la mantención de la salud cognitiva, aunque este punto suele descuidarse bajo la idea incorrecta de que al envejecer se duerme mal por defecto. Las alteraciones del sueño “no solamente alteran la calidad de vida; también pueden disminuir el ánimo, porque las personas están más cansadas, dejan de salir, dejan de hacer vida social y eso impacta también en otras cosas. Además, podrían aumentar el riesgo de deterioro cognitivo y de demencia ”, asegura Cynthia Zavala, médica psiquiatra y directora de la Escuela de Medicina de la Universidad Andrés Bello (UNAB). Dormir con pastillas no es dormir bien Actualmente, uno de los mayores desafíos para la ciencia es establecer la diferencia entre un descanso fisiológico y uno forzado con fármacos. Esto, porque las benzodiacepinas, los llamados ‘hipnóticos’ y algunos antihistamínicos suelen inducir sueño, pero de menor calidad, con fragmentación y somnolencia residual al día siguiente. Esta calidad inferior impide que los procesos de restauración cerebral se completen de manera óptima.
El magnesio es un nutriente que el cuerpo necesita para mantenerse sano, ya que está ligado a distintos procesos del organismo y tiene diversos beneficios; por esta razón, los suplementos abundan. Sin embargo, también existen maneras de consumirlo naturalmente que pueden ser igual o mejor en beneficio. De hecho, algunos expertos recomiendan más la opción natural, ya que tiene efectos que un suplemento no puede reemplazar. María Alejandra Cohen, directora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, explica que “la mayoría de las personas sanas ya puede obtener todo el magnesio que necesita a través de la alimentación, sin recurrir a un suplemento”. “Los alimentos ricos en magnesio no solo aportan el mineral, sino también fibra, grasas saludables y antioxidantes que actúan de forma sinérgica. Eso un suplemento aislado no lo puede replicar”, puntualiza. De acuerdo con la nutricionista, este nutriente es considerado un mineral fundamental para el organismo, ya que participa en más de 300 reacciones enzimáticas y regula desde la función muscular hasta la presión arterial. Además, el magnesio que proviene de los alimentos es seguro incluso si se consume en cantidades altas, porque los riñones sanos filtran el exceso sin problema. En cambio, en el caso de los suplementos y medicamentos, generalmente existe un límite superior tolerable de 350 miligramos diarios. Sobrepasarlo suele provocar diarrea, náuseas y calambres estomacales. ¿Dónde obtener magnesio? Acorde a las recomendaciones del Instituto Nacional de la Salud (NIH) de Estados Unidos, la cantidad de magnesio depende de la edad y el sexo. Para hombres adultos, el organismo sugiere entre 400 a 420 mg diarios, mientras que para mujeres son entre 310 a 320 mg. En los alimentos, se puede encontrar en algunas semillas, legumbres y verduras de hoja verde. Existen exactamente 5 que funcionan como una buena fuente. Según Cohen, estos son: 1. Semillas de zapallo tostadas: esta es la fuente donde más se concentra magnesio, ya que una porción puede contener entre 156 y 168 miligramos. Se pueden comer solas, pero también en ensaladas o con yogur. 2. Semillas de chía: solo dos cucharadas, suman entre 95 y 111 miligramos. La nutricionista las recomienda al desayuno. Por ejemplo, media taza de avena cocida con leche, una cucharada de semillas de chía y un plátano mediano. 3. Espinaca cocida: media taza puede aportar unos 78 miligramos. En el almuerzo se puede acompañar con media palta, que además suma grasas saludables. 4. Almendras tostadas: de acuerdo con Cohen, un puñado entrega entre 80 y 97 miligramos. Se pueden comer en una colación de frutos secos, además aportan grasas saludables y antioxidantes. 5. Porotos negros y quinoa: media taza de porotos negros cocidos suma 60 miligramos, mientras que una taza de quinoa cocida llega a 118 miligramos. Una taza de porotos negros al almuerzo se puede acompañar con media taza de arroz integral, que aporta 42 miligramos adicionales. La experta recomienda combinar estas porciones a lo largo del día para lograr la cantidad diaria. “Con este tipo de combinaciones se cubre holgadamente la recomendación para cualquier mujer u hombre adulto”, asegura. ¿Descartamos los suplementos? Pese a su recomendación, Cohen señala que para algunos casos no hay que descartar la suplementación, pero sí advierte que debe ser una decisión informada y con el acompañamiento médico necesario. También existen usos puntuales, como para tratar algunos tipos de migraña o el estreñimiento crónico severo. La experta en nutrición señala que los grupos de mayor riesgo por ingesta deficiente de magnesio son adultos mayores, personas con diabetes tipo 2 o con problemas digestivos crónicos. Algunas señales de alerta pueden ser: pérdida de apetito, náuseas leves, fatiga persistente, debilidad generalizada y apatía. Sin embargo, si bien la ingesta inadecuada de magnesio es relativamente común en la población, Cohen puntualiza que la deficiencia clínica sintomática es poco frecuente en personas sanas. Además, es difícil de medir porque el magnesio en sangre no siempre refleja las reservas reales del cuerpo. Fuente: biobiochile.cl
Un equipo interdisciplinario de la Universidad Técnica Federico Santa María en Chile ha desarrollado un innovador parche biomimético hecho a base de miel de Ulmo, con el propósito de facilitar la regeneración de piel en pacientes con quemaduras o heridas difíciles de cicatrizar. Este nuevo biomaterial ha sido creado utilizando la técnica de electrospinning o electrohilado, que permite la fabricación de un entramado de nanofibras mediante un polímero biodegradable mezclado con agua y miel de Ulmo. Según explica Tomás Corrales, académico del Departamento de Física de la USM y líder del proyecto, Se trata de un material biomimético que se aplica sobre la piel y luego se lava con agua. Este parche no solo actúa como una barrera protectora, sino que también imita la matriz extracelular del tejido humano. Al ser poroso y tridimensional, proporciona un entorno óptimo para que las células, como los fibroblastos, se adhieran y proliferen. Además, su aplicación y remoción son sencillas para la práctica clínica, ya que el material se adhiere a la piel y puede retirarse o limpiarse fácilmente con agua al finalizar su función. MIEL DE ULMO Uno de los hallazgos más significativos de esta investigación es el rendimiento biológico de la miel de Ulmo en comparación con la miel de Manuka, proveniente de Nueva Zelanda y considerada el estándar en aplicaciones médicas a nivel mundial. Los estudios preliminares sugieren que la miel de Ulmo es igual o incluso superior en términos de viabilidad celular para la proliferación de fibroblastos humanos. Esta equivalencia ofrece una ventaja económica considerable: mientras el kilo de miel de Manuka tiene un valor aproximado de 400 dólares en el mercado internacional, el kilo de miel de Ulmo ronda los 6 dólares. El proyecto cuenta con la participación activa tanto de estudiantes de pregrado como postgrado en laboratorio, como es el caso de Catalina Navarrete, tesista del Magíster encargada de formular y operar el equipo de electrohilado. Con un mercado global enfocado en el cuidado de heridas que se proyecta mover miles de millones hacia 2030, el equipo tiene como objetivo avanzar hacia ensayos clínicos y eventualmente hacia la transferencia tecnológica o creación de spin-offs. Este avance no solo ofrecerá una alternativa terapéutica accesible para los sistemas sanitarios, sino que también agregará valor a los recursos naturales del sur chileno. Fuente: Publimetro
El próximo sábado 5 de septiembre, a las 23:59 horas, la mayor parte de Chile continental deberá adelantar sus relojes en 60 minutos para dar inicio al horario de verano (huso UTC-3), con excepción de las regiones de Aysén y Magallanes, que conservarán su régimen actual. Aunque la medida brindará tardes con mayor iluminación natural, implicará mañanas más oscuras, un factor determinante para el funcionamiento biológico del cuerpo humano. Desde la cronobiología, la falta de luz en las primeras horas de la jornada representa un desafío para el reloj circadiano, mecanismo interno encargado de coordinar los ciclos de vigilia y sueño, los niveles de alerta, la secreción de hormonas y el metabolismo general. Efectos inmediatos en el organismo y el descanso La transición artificial de horario suele generar desajustes durante los días posteriores. Debido a que las personas deben iniciar su jornada cuando el cuerpo aún se encuentra preparado para el reposo, es frecuente experimentar somnolencia diurna, fatiga, dificultades para conciliar el sueño y una disminución temporal del rendimiento físico y cognitivo. Asimismo, la literatura médica internacional ha registrado vínculos entre el inicio del horario de verano y un incremento transitorio en episodios cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y siniestros de tránsito. Al respecto, Luis Larrondo, director del Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio), explicó que nuestro organismo no se ajusta automáticamente porque movamos las manecillas del reloj. Al adelantar una hora nuestras actividades, especialmente cuando todavía hay poca luz en las mañanas, estamos obligando al cuerpo a funcionar en un momento en que biológicamente aún está programado para seguir durmiendo. Esa desincronización puede afectar el sueño, el estado de alerta y nuestro desempeño durante el día, advirtió el experto. Frente a las alteraciones recurrentes, el debate científico internacional plantea la necesidad de terminar con los cambios estacionales de hora y fijar de manera definitiva un horario estándar (equivalente al de invierno) . Recomendaciones para enfrentar el ajuste de septiembre Mientras se mantenga vigente el actual marco regulatorio, los especialistas sugieren aplicar una serie de hábitos preventivos para reducir el impacto fisiológico durante los primeros días: Mantener horarios regulares y estables de acostarse y levantarse. Evitar prolongar la vigilia de manera innecesaria durante la noche. Disminuir la exposición a pantallas y dispositivos electrónicos antes de dormir. Procurar recibir luz natural directa durante las primeras horas de la mañana. Pese a estas medidas paliativas, desde la comunidad científica reiteran que el problema de fondo reside en la política de modificación horaria periódica. Fuente: cooperativa.cl
Los videojuegos podrían tener una función que va más allá del entretenimiento: ayudar a prevenir problemas de salud mental entre los adolescentes. Investigadores exploran el potencial de las intervenciones digitales para desarrollar habilidades que permitan a los jóvenes enfrentar mejor situaciones difíciles y reducir factores asociados con la depresión. La investigación parte de la idea de utilizar un medio familiar para los adolescentes como vehículo de prevención. Los videojuegos pueden presentar situaciones y decisiones dentro de un entorno interactivo, permitiendo que los jóvenes practiquen diferentes formas de responder ante desafíos emocionales y sociales. “Los juegos serios destinados a la prevención y la promoción de la salud mental constituyen un ámbito en rápido crecimiento”, aseguró Lynn E. Fiellin, profesora de Ciencias de Datos Biomédicos de Dartmouth. INVOLUCRAR A LOS JÓVENES Lynn E. Fiellin, una de las investigadoras vinculadas a este campo en Dartmouth, ha destacado que el diseño de estas herramientas debe contar con la participación de los propios adolescentes. Su equipo desarrolla videojuegos basados en evidencia y utiliza las experiencias de los jóvenes para hacer que las intervenciones sean más cercanas a su realidad. El objetivo no es sustituir la atención profesional, sino explorar si las herramientas digitales pueden complementar las estrategias tradicionales de prevención. Investigaciones del equipo de Dartmouth han utilizado ensayos controlados para evaluar intervenciones mediante videojuegos dirigidas a adolescentes, incluyendo proyectos relacionados con salud mental y prevención de conductas de riesgo. Play2prevent Fuente: Publimetro
Dormir es clave, de eso no hay duda. Pero hacerlo no significa quedar en un “estado de pausa” ni menos bajar un switch para ahorrar energía. Mientras descansamos, el cerebro realiza un trabajo fundamental: clasifica información, refuerza la memoria e inicia un proceso de mantenimiento necesario para preservar las neuronas. Hoy, diversos estudios muestran que este mecanismo aparece cada vez más ligado a enfermedades que antes parecían inevitables con la edad, y que se han vuelto parte central de la discusión sobre salud mental y envejecimiento. Ese proceso de limpieza se ha asociado al sistema glinfático, encargado de la liberación de toxinas y desechos metabólicos del cerebro, “que durante el sueño funciona de manera más eficiente y ayuda a remover compuestos como los beta-amiloide y tau”, plantea Roberto Ferreira, especialista en neurociencia cognitiva y académico de la Universidad de Talca. La acumulación anómala de estas proteínas es determinante en el comienzo de la enfermedad de Alzheimer. Por eso, dormir bien funciona como un filtro natural. Y aunque Ferreira dice que no sería cauto afirmar que dormir mal causa Alzheimer de forma directa, “sí hay cada vez más evidencia de que la mala calidad y la fragmentación crónica del sueño pueden favorecer un entorno biológico menos saludable para el cerebro”. Desde la vereda de la geriatría, en tanto, los expertos coinciden en que el sueño es clave para la mantención de la salud cognitiva, aunque este punto suele descuidarse bajo la idea incorrecta de que al envejecer se duerme mal por defecto. Las alteraciones del sueño “no solamente alteran la calidad de vida; también pueden disminuir el ánimo, porque las personas están más cansadas, dejan de salir, dejan de hacer vida social y eso impacta también en otras cosas. Además, podrían aumentar el riesgo de deterioro cognitivo y de demencia ”, asegura Cynthia Zavala, médica psiquiatra y directora de la Escuela de Medicina de la Universidad Andrés Bello (UNAB). Dormir con pastillas no es dormir bien Actualmente, uno de los mayores desafíos para la ciencia es establecer la diferencia entre un descanso fisiológico y uno forzado con fármacos. Esto, porque las benzodiacepinas, los llamados ‘hipnóticos’ y algunos antihistamínicos suelen inducir sueño, pero de menor calidad, con fragmentación y somnolencia residual al día siguiente. Esta calidad inferior impide que los procesos de restauración cerebral se completen de manera óptima.