Por estos días en las redes sociales abundan videos que hablan de algo bautizado como “efecto divorcio” (Divorce effect), donde mujeres —en su mayoría— muestran su “antes y después” de divorciarse o terminar una relación larga. En la primera parte de los videos, estas personas suelen verse desanimadas y descuidadas físicamente, mientras que en la segunda tanda aparecen con un evidente y positivo cambio físico, nuevo look y una actitud de seguridad. El mensaje que transmiten estos virales es claro: salir de esa relación las hizo volver a “brillar”. Uno de los videos que mejor representa esta tendencia es el compartido hace unos días por Karina Carrel, una usuaria de Instagram y Tiktok que se hizo viral por su impactante transformación. “Empezando el año reflexionando sobre un tiempo en el que no reconozco a la mujer en la que me había convertido. Me alegro de haberme encontrado”, escribió Karina en la descripción del clip. Aunque puede parecer superficial o frívolo a primera vista, especialistas coinciden en que detrás de estas transformaciones hay procesos psicológicos y emocionales mucho más profundos. “Tras una ruptura amorosa esperamos que la persona se venga abajo, no se relacione y se olvide de su autocuidado y muchas veces esto es así. Sin embargo, hay personas que reaccionan justo al contrario, cuidándose más que antes tanto a nivel de salud como de apariencia física. Aunque en un principio parece que es algo superficial, realmente puede deberse a procesos más profundos a nivel mental”, señala a revista Glamour, Patricia de la Fuente, Psicóloga especializada en mindfulness y compasión. Menos estrés y más autocuidado Un factor recurrente en los cambios físicos es el estrés crónico que generan las relaciones deterioradas. Vivir durante años en un vínculo marcado por conflictos, silencios prolongados, tensiones constantes o desgaste emocional puede afectar no solo la salud mental, sino también al cuerpo: sueño alterado, cambios de peso, caída del cabello, problemas dermatológicos o fatiga persistente. Cuando ese factor desaparece, el organismo comienza a regularse. Dormir mejor, alimentarse con más conciencia o simplemente recuperar la calma puede reflejarse rápidamente en el aspecto físico, al dejar de estar en “modo supervivencia”. “El estrés crónico afecta la salud emocional y física, dejando señales como, por ejemplo, alteraciones en la piel, el peso, en el sistema inmune, entre otros. La disminución del estrés permite un mejor descanso, más energía, mayor atención, concentración, capacidad para tomar decisiones, lo que impacta directamente en el bienestar emocional que se ve reflejado en la apariencia física”, señaló a BioBioChile la psicóloga Ivonne Maldonado, Directora Carrera de Psicología de la Universidad de Las Américas en Concepción. “Las mujeres tras una relación larga y conflictiva pueden experimentar altos niveles de estrés, lo que afecta directamente la autoestima, el autoconcepto y la autoimagen; es por ello que, tras el término de la relación, puede existir una sensación de alivio, que les permita reencontrarse con su identidad, siendo este cambio físico un reflejo de un proceso emocional”, enfatizó Maldonado. Otro elemento clave es el reencuentro con la identidad personal. En relaciones largas —especialmente cuando hay hijos, rutinas rígidas o roles muy marcados— muchas personas postergan sus propias necesidades. Tras el quiebre, no es raro que aparezca una etapa de volver a priorizarse, lo que puede implicar retomar hobbies, cambiar de estilo, volver al gimnasio o atreverse a experimentar con cosas que antes parecían imposibles. La actitud también suma atractivo Ese proceso suele venir acompañado de una mejora en la autoestima, lo que también puede tener efectos visibles como una postura más erguida, contacto visual más firme, mayor expresividad y, en general, un lenguaje no verbal de seguridad. El “verse mejor” tiene bastante que ver con la actitud. Pilar Conde, directora técnica de Clínicas Origen en España, dijo a Glamour que “cuando salimos de una relación en la cual no nos hemos podido sentir nosotras mismas, tras la ruptura nos liberamos, conectamos con nosotras, con nuestras necesidades, con nuestros intereses y sintonizamos mejor con nuestra vida y contexto. Sí suele haber un efecto que se percibe desde fuera, no solo a nivel físico, sino a nivel emocional, actitudinal, lo que aumenta la percepción positiva del resto”. Con esto coincide Maldonado, quien enfatizó a BioBioChile que “al salir del duelo por el término de una relación, se puede experimentar una mejor regulación emocional, siendo posible reconectar con el disfrute, experimentando alegría, siendo las emociones como la tristeza y la rabia gestionadas de una forma más funcional”. En este sentido, indicó que “puede existir una sensación de alivio psíquico, que permita mirarse como una persona valiosa, lo que implica reconectar con el autocuidado, ocupándose de verse y sentirse bien sin culpa o vergüenza”. ¿Por qué se ve más en mujeres? Aunque el “efecto divorcio” también ocurre en hombres, es mucho más visible en mujeres y las razones son múltiples. Maldonado explicó a BioBioChile que “las mujeres han sido históricamente educadas para postergarse en función de la familia o la pareja; entonces, tras el quiebre, pueden sentir la necesidad de visibilizar y compartir sus logros”.. Por otro lado, la especialista dijo que “no podemos olvidar que existe mayor presión social respecto del cuerpo de las mujeres, por lo que el cambio físico puede ser más observado y celebrado por otras mujeres”. No obstante, expresó que en el caso de los hombres también pueden ocurrir estos cambios, pero lo expresan de otra forma, atribuyéndolo a la vida saludable, cambios laborales o el deporte. No todos sanan cambiando su apariencia Aunque este contenido puede ser empoderador para algunas mujeres, también puede generar presión en quienes sienten que no han visto cambios en su apariencia luego de un quiebre. En este sentido, Maldonado llama a comprender que cada proceso es único y cada persona tiene su propio ritmo. “Esto no es una carrera de velocidad que se debe ganar; algunas personas requieren más tiempo para reparar las heridas, otras podrán retomar sus vidas de forma más rápida; no existe una sola forma de abordar una separación o un camino único que seguir tras ella”, manifestó. Por lo mismo, aconseja dejar de medirse con la vara de otros. “Compararte con otras mujeres nunca será una buena opción; lo importante es reconocer tus propios logros. El tomar una decisión tan importante ya es un logro, sobre todo cuando se ha permanecido en una relación conflictiva, violenta o desprovista de amor”, indicó. “Recuperar el brillo propio toma tiempo, nada es instantáneo; en tiempos actuales donde la rapidez cobra un valor desmesurado, te invito a transitar en calma, a tu ritmo, sin presiones, solo así llegarás donde quieres llegar”, finalizó la profesional. En definitiva, el llamado “efecto divorcio” no es sólo una transformación física; es en realidad el reflejo de algo más profundo: alivio, autonomía, recuperación de la identidad o simplemente el fin de una etapa dolorosa. Quizás el verdadero cambio no está en el cuerpo, sino en dejar de vivir una vida que ya no hacía bien. Y eso, aunque no siempre se note en redes sociales, también es una forma válida —y necesaria— de brillar. Fuente: BioBioChile
Los Dogtores son perros especialmente entrenados para terapia asistida que trabajan en hospitales y clínicas, acompañando a pacientes (niños, adultos, mayores) para reducir la ansiedad, el estrés y mejorar su bienestar emocional durante tratamientos, extracciones o internaciones, ofreciendo contención y humanizando el entorno médico a través de la interacción, el juego y el vínculo afectivo, y siempre bajo protocolos de salud y supervisión profesional ¿Qué son y cómo funcionan? Terapia Asistida: Son perros que, tras un riguroso entrenamiento, participan en sesiones de terapia asistida con animales (TAA). Reducen estrés: Su presencia ayuda a bajar la ansiedad, el miedo y la sensación de aislamiento en entornos hospitalarios. Estimulan la motricidad: Favorecen movimientos y una mejor respuesta a terapias físicas. Mejoran el ánimo: Acariciarlos disminuye la presión arterial y la frecuencia cardíaca, generando calma. Facilitan la comunicación: Ayudan a que niños se animen a hablar y a que pacientes se abran más con el personal de salud. ¿Dónde trabajan? Hospitales y clínicas. Salas de espera, internación y rehabilitación. Apoyo en consultas médicas (dentista, extracciones). ¿Cómo se entrenan? Pasan por años de selección y entrenamiento para manejar el estrés y leer emociones. Se les enseña a interactuar con respeto y a trabajar con el personal médico. El proceso de cría incluye exposición temprana a sonidos y vibraciones para equilibrarlos. Ejemplo de Dogtores Bagui, Antonia y Carola: Trabajan acompañando a adultos. Kira y Lana: Expertas en calmar y jugar con niños
Para muchas personas, la idea de realizar ejercicios o deportes de alto rendimiento puede resultar desalentador y poco atractivo, ya que no les gustan los deportes de mucho impacto o simplemente pueden terminar lesionados. Sin embargo, la actividad física no debe ser complicada, y existe una alternativa accesible y altamente beneficiosa: “el arte de caminar”. Esta actividad, no requiere ningún tipo de esfuerzo excesivo ni tampoco equipamiento costoso, tiene múltiples beneficios para la salud y lo mejor de todo es que pueden practicarla desde los más jóvenes hasta los adultos mayores. “Una de las mejores actividades físicas que una persona puede realizar son los ejercicios aeróbicos, como por ejemplo la caminata. Esta nos asegura un impacto suave, mejora nuestra capacidad física y cardiovascular, tiende a bajar la presión arterial y nos ayuda a bajar de peso, entre otras cosas”, explica el Dr. Rodrigo Águila, cardiólogo de Clínica INDISA. Beneficios de caminar diariamente 1- Mejora la salud cardiovascular: fortalece el corazón y reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Además ayuda a mantener niveles saludables de presión arterial y reduce el colesterol. 2- Controla el peso: caminar a un ritmo constante puede contribuir a la pérdida de peso o al mantenimiento de un peso saludable. 3- Mejora el estado de ánimo: el ejercicio regular libera endorfinas, lo que puede reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo. Además proporciona un tiempo a solas para relajarse y reflexionar, lo que favorece el bienestar mental. 4- Fortalecimiento muscular y tonificación: al ser una actividad que involucra varios grupos musculares, incluidos los músculos de las piernas, glúteos y abdomen, ayuda a tonificar el cuerpo con el tiempo. 5- Más energía: puede aumentar los niveles de energía y reducir la fatiga. 6- Ejercicio ideal para todas las edades: al ser una actividad de bajo impacto es apta para personas de todas las edades y nivel de condición física. Es especial para los adultos mayores, ya que mejora la movilidad y la independencia. ¿Cuánto tiempo debo caminar por día? Acerca de cuánto tiempo es recomendable que una persona camine diariamente, el especialista de INDISA precisa que “eso va depender de la edad de la persona. A un adulto mayor, se le recomienda caminar al menos 30 minutos, tres veces a la semana. En cambio, una persona joven puede caminar 45 minutos y complementarlo con otro tipo de actividad como la bicicleta, tres veces a la semana, aunque puede ser más”. Si quieres partir practicando este deporte, pero no sabes cómo hacerlo, aquí te dejamos algunos consejos que te ayudarán a dar ese primer paso: Recomendaciones para iniciar en las caminatas diarias – Contar con ropa y calzado adecuado es fundamental, ya que te ayudarán a caminar de manera correcta. – Controlar la velocidad. Lo más recomendable es ir a una velocidad media, pero lo importante es caminar, por lo que hazlo a una velocidad que te sientas cómodo; puedes aumentar el ritmo cuando te sientas preparado. – Elegir una hora en que la temperatura sea agradable. – Hidratarse antes y después de caminar. – Antes de partir, realizar un par de ejercicios de calentamiento y estiramiento. Asimismo, se recomienda elongar una vez que se termine de caminar para evitar lesiones. Incorporar caminatas regulares en tu rutina diaria puede marcar una gran diferencia en tu salud física y mental, ¡así que saca tus mejores zapatos y comienza a caminar hoy mismo! Tu cuerpo y mente te lo agradecerán.
Según el último Censo 2024, el 14% de la población nacional supera los 65 años, un dato que alerta sobre los múltiples desafíos sociales y sanitarios que conlleva esta transición demográfica. Con esto, Chile se perfila como un país que envejece a paso firme. El cambio demográfico no sólo transforma el perfil etario de la población, sino que plantea profundas preguntas sobre calidad de vida, salud mental y participación social en la vejez. En este contexto, un equipo de académicos investigadores de la Universidad Santo Tomás (UST), sede Temuco, ha centrado su labor en estudiar y prevenir el deterioro cognitivo en personas mayores, una de las problemáticas más urgentes del envejecimiento. Desde la Gerontología Clínica, la Kinesiología y la Terapia Ocupacional, coinciden en la necesidad de un enfoque preventivo e integral que no sólo trate síntomas, sino que promueva bienestar y autonomía en esta etapa de la vida. ¿Cómo evitar el deterioro cognitivo? Frente a esta realidad, el fenómeno del envejecimiento adquiere una relevancia crítica desde una perspectiva poblacional. Norman López, doctor en Neurociencia y profesor titular de la UST, advirtió que “la baja natalidad y el aumento sostenido de adultos mayores están invirtiendo nuestra pirámide poblacional”. Publicidad Por este motivo, el especialista enfatizó que es urgente avanzar hacia un enfoque más integral y preventivo del envejecimiento, que considere tanto las políticas públicas como el entorno social y comunitario de las personas mayores. “Envejecer bien no es solo una meta personal, sino una tarea colectiva. Prepararnos como sociedad para este cambio demográfico es clave para asegurar el bienestar de todas y todos”, señaló el médico especialista. En este mismo sentido, la kinesióloga y doctora en Investigación Gerontológica, Carol Saldías, sugiere que “factores como la actividad física, el nivel educacional y la estimulación cognitiva pueden reducir el riesgo de demencia y otras afecciones neurocognitivas. Pero no basta con intervenir un área: el enfoque debe ser integral”. Cuidar de la salud física y mental Complementando esta mirada, Ignacio Pezoa, terapeuta ocupacional y magíster en Neurociencias, comentó sobre la importancia de la participación social activa como un factor protector frente al deterioro cognitivo. “El aislamiento y la soledad afectan a cerca del 40% de las personas mayores en la región de La Araucanía, y esto incide directamente en su calidad de vida. Promover espacios de participación, relaciones significativas y actividades con propósito es clave para prevenir un envejecimiento patológico”, indicó Pezoa. Respecto a este enfoque, el académico Patricio Torres, académico investigador de Terapia Ocupacional de la UST Temuco, destaca la relevancia de la actividad física y los vínculos sociales como pilares de un envejecimiento saludable. “La soledad no deseada es una de las principales amenazas para la salud cognitiva de las personas mayores. Se asocia a mayores niveles de estrés, alteraciones del sueño, disminución de la inmunidad y un incremento en los riesgos de accidentes vasculares”, advirtió. En este sentido, Torres propone fortalecer espacios como clubes deportivos, talleres comunitarios o actividades recreativas que promuevan el encuentro y la participación activa. “Vivir más es también un desafío social que requiere actuar desde temprano, generando redes significativas que acompañen a las personas a lo largo de toda la vida”, concluyó. Consejos para cuidar la salud cerebral Estimulación mental y cognitiva: – Aprender cosas nuevas de forma constante. – Leer libros, jugar juegos de memoria y realizar ejercicios mentales. – Participar en talleres de aprendizaje (idiomas, manualidades, jardinería, etc.). Vida social y actividades con sentido – Mantener una vida social activa: visitar amigos, participar en grupos o talleres comunitarios. – Realizar actividades con propósito que motiven y den satisfacción al paciente. – Fomentar redes sociales significativas desde joven. – Evitar y actuar frente a la soledad no deseada. Actividad física regular – Caminar, bailar o hacer ejercicios de bajo impacto de forma regular. – Participar en actividades físicas grupales para ejercitar cuerpo y mente. Cuidado de la salud física – Controlar enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes y pérdida auditiva. – Realizar chequeos médicos anuales como el EMPAM. – No automedicarse.
Con la llegada del verano, las altas temperaturas se convierten en las protagonistas indiscutibles de la temporada estival. Aunque este clima es ideal para disfrutar de distintos panoramas, realizar actividad física al aire libre requiere tomar mayores precauciones para resguardar la salud. En este sentido, Miguel Palominos, jefe de carrera de Preparador Físico del IP-CFT Santo Tomás, Sede San Joaquín, entregó una serie de recomendaciones para entrenar de forma segura durante los días calurosos. “Es fundamental evitar los horarios de mayor radiación solar, especialmente durante la media tarde. Lo ideal es programar la actividad física en la mañana o en la tarde noche, cuando las temperaturas son más bajas, lo que permite disminuir el riesgo de deshidratación y golpes de calor”, señaló Palominos. Además, enfatizó que, independiente del horario, es imprescindible mantener una buena hidratación, junto con el uso de bloqueador solar, gorro, lentes de sol, poleras con filtro UV y calzado adecuado, elementos que ayudan a proteger el cuerpo de los efectos nocivos del sol. Recomendaciones para hacer deporte en verano El especialista advierte que existen síntomas que no deben ser ignorados durante el ejercicio, tales como “visión borrosa, mareos, dolor de cabeza, sudoración excesiva, calambres y vómitos son señales de alerta. Si una persona presenta alguno de estos síntomas, debe detener inmediatamente la actividad y, si persisten, acudir a un centro asistencial”. Respecto a la hidratación y la alimentación, Palominos entregó recomendaciones específicas según el momento del entrenamiento: Antes del ejercicio: – Consumir entre 5 y 10 ml de agua por kilo de peso, entre 2 y 4 horas previas. – Realizar la última comida principal 2 a 3 horas antes y, hasta 45 minutos previos, ingerir una pequeña dosis de carbohidratos. Durante el ejercicio: – Beber entre 400 y 800 ml de agua por cada hora de actividad, idealmente fría (entre 3 y 5 °C). – Si el ejercicio se extiende por más de una hora, incorporar pequeñas dosis de carbohidratos, como medio plátano, una barra de cereal o un yogur. Después del ejercicio: – Consumir entre 1,5 y 2 litros de agua dentro de las primeras cuatro horas posteriores al entrenamiento. – Se pueden incluir bebidas isotónicas y, dentro de los primeros 15 minutos, ingerir carbohidratos simples de rápida absorción, como fruta, un pequeño sándwich o incluso una porción moderada de chocolate. Finalmente, el experto recalcó que la actividad física es fundamental para la salud, pero debe realizarse con responsabilidad. “Entrenar informado y cuidando el cuerpo permite disfrutar del deporte incluso en verano, evitando riesgos innecesarios”, concluyó.
Por estos días en las redes sociales abundan videos que hablan de algo bautizado como “efecto divorcio” (Divorce effect), donde mujeres —en su mayoría— muestran su “antes y después” de divorciarse o terminar una relación larga. En la primera parte de los videos, estas personas suelen verse desanimadas y descuidadas físicamente, mientras que en la segunda tanda aparecen con un evidente y positivo cambio físico, nuevo look y una actitud de seguridad. El mensaje que transmiten estos virales es claro: salir de esa relación las hizo volver a “brillar”. Uno de los videos que mejor representa esta tendencia es el compartido hace unos días por Karina Carrel, una usuaria de Instagram y Tiktok que se hizo viral por su impactante transformación. “Empezando el año reflexionando sobre un tiempo en el que no reconozco a la mujer en la que me había convertido. Me alegro de haberme encontrado”, escribió Karina en la descripción del clip. Aunque puede parecer superficial o frívolo a primera vista, especialistas coinciden en que detrás de estas transformaciones hay procesos psicológicos y emocionales mucho más profundos. “Tras una ruptura amorosa esperamos que la persona se venga abajo, no se relacione y se olvide de su autocuidado y muchas veces esto es así. Sin embargo, hay personas que reaccionan justo al contrario, cuidándose más que antes tanto a nivel de salud como de apariencia física. Aunque en un principio parece que es algo superficial, realmente puede deberse a procesos más profundos a nivel mental”, señala a revista Glamour, Patricia de la Fuente, Psicóloga especializada en mindfulness y compasión. Menos estrés y más autocuidado Un factor recurrente en los cambios físicos es el estrés crónico que generan las relaciones deterioradas. Vivir durante años en un vínculo marcado por conflictos, silencios prolongados, tensiones constantes o desgaste emocional puede afectar no solo la salud mental, sino también al cuerpo: sueño alterado, cambios de peso, caída del cabello, problemas dermatológicos o fatiga persistente. Cuando ese factor desaparece, el organismo comienza a regularse. Dormir mejor, alimentarse con más conciencia o simplemente recuperar la calma puede reflejarse rápidamente en el aspecto físico, al dejar de estar en “modo supervivencia”. “El estrés crónico afecta la salud emocional y física, dejando señales como, por ejemplo, alteraciones en la piel, el peso, en el sistema inmune, entre otros. La disminución del estrés permite un mejor descanso, más energía, mayor atención, concentración, capacidad para tomar decisiones, lo que impacta directamente en el bienestar emocional que se ve reflejado en la apariencia física”, señaló a BioBioChile la psicóloga Ivonne Maldonado, Directora Carrera de Psicología de la Universidad de Las Américas en Concepción. “Las mujeres tras una relación larga y conflictiva pueden experimentar altos niveles de estrés, lo que afecta directamente la autoestima, el autoconcepto y la autoimagen; es por ello que, tras el término de la relación, puede existir una sensación de alivio, que les permita reencontrarse con su identidad, siendo este cambio físico un reflejo de un proceso emocional”, enfatizó Maldonado. Otro elemento clave es el reencuentro con la identidad personal. En relaciones largas —especialmente cuando hay hijos, rutinas rígidas o roles muy marcados— muchas personas postergan sus propias necesidades. Tras el quiebre, no es raro que aparezca una etapa de volver a priorizarse, lo que puede implicar retomar hobbies, cambiar de estilo, volver al gimnasio o atreverse a experimentar con cosas que antes parecían imposibles. La actitud también suma atractivo Ese proceso suele venir acompañado de una mejora en la autoestima, lo que también puede tener efectos visibles como una postura más erguida, contacto visual más firme, mayor expresividad y, en general, un lenguaje no verbal de seguridad. El “verse mejor” tiene bastante que ver con la actitud. Pilar Conde, directora técnica de Clínicas Origen en España, dijo a Glamour que “cuando salimos de una relación en la cual no nos hemos podido sentir nosotras mismas, tras la ruptura nos liberamos, conectamos con nosotras, con nuestras necesidades, con nuestros intereses y sintonizamos mejor con nuestra vida y contexto. Sí suele haber un efecto que se percibe desde fuera, no solo a nivel físico, sino a nivel emocional, actitudinal, lo que aumenta la percepción positiva del resto”. Con esto coincide Maldonado, quien enfatizó a BioBioChile que “al salir del duelo por el término de una relación, se puede experimentar una mejor regulación emocional, siendo posible reconectar con el disfrute, experimentando alegría, siendo las emociones como la tristeza y la rabia gestionadas de una forma más funcional”. En este sentido, indicó que “puede existir una sensación de alivio psíquico, que permita mirarse como una persona valiosa, lo que implica reconectar con el autocuidado, ocupándose de verse y sentirse bien sin culpa o vergüenza”. ¿Por qué se ve más en mujeres? Aunque el “efecto divorcio” también ocurre en hombres, es mucho más visible en mujeres y las razones son múltiples. Maldonado explicó a BioBioChile que “las mujeres han sido históricamente educadas para postergarse en función de la familia o la pareja; entonces, tras el quiebre, pueden sentir la necesidad de visibilizar y compartir sus logros”.. Por otro lado, la especialista dijo que “no podemos olvidar que existe mayor presión social respecto del cuerpo de las mujeres, por lo que el cambio físico puede ser más observado y celebrado por otras mujeres”. No obstante, expresó que en el caso de los hombres también pueden ocurrir estos cambios, pero lo expresan de otra forma, atribuyéndolo a la vida saludable, cambios laborales o el deporte. No todos sanan cambiando su apariencia Aunque este contenido puede ser empoderador para algunas mujeres, también puede generar presión en quienes sienten que no han visto cambios en su apariencia luego de un quiebre. En este sentido, Maldonado llama a comprender que cada proceso es único y cada persona tiene su propio ritmo. “Esto no es una carrera de velocidad que se debe ganar; algunas personas requieren más tiempo para reparar las heridas, otras podrán retomar sus vidas de forma más rápida; no existe una sola forma de abordar una separación o un camino único que seguir tras ella”, manifestó. Por lo mismo, aconseja dejar de medirse con la vara de otros. “Compararte con otras mujeres nunca será una buena opción; lo importante es reconocer tus propios logros. El tomar una decisión tan importante ya es un logro, sobre todo cuando se ha permanecido en una relación conflictiva, violenta o desprovista de amor”, indicó. “Recuperar el brillo propio toma tiempo, nada es instantáneo; en tiempos actuales donde la rapidez cobra un valor desmesurado, te invito a transitar en calma, a tu ritmo, sin presiones, solo así llegarás donde quieres llegar”, finalizó la profesional. En definitiva, el llamado “efecto divorcio” no es sólo una transformación física; es en realidad el reflejo de algo más profundo: alivio, autonomía, recuperación de la identidad o simplemente el fin de una etapa dolorosa. Quizás el verdadero cambio no está en el cuerpo, sino en dejar de vivir una vida que ya no hacía bien. Y eso, aunque no siempre se note en redes sociales, también es una forma válida —y necesaria— de brillar. Fuente: BioBioChile
Los Dogtores son perros especialmente entrenados para terapia asistida que trabajan en hospitales y clínicas, acompañando a pacientes (niños, adultos, mayores) para reducir la ansiedad, el estrés y mejorar su bienestar emocional durante tratamientos, extracciones o internaciones, ofreciendo contención y humanizando el entorno médico a través de la interacción, el juego y el vínculo afectivo, y siempre bajo protocolos de salud y supervisión profesional ¿Qué son y cómo funcionan? Terapia Asistida: Son perros que, tras un riguroso entrenamiento, participan en sesiones de terapia asistida con animales (TAA). Reducen estrés: Su presencia ayuda a bajar la ansiedad, el miedo y la sensación de aislamiento en entornos hospitalarios. Estimulan la motricidad: Favorecen movimientos y una mejor respuesta a terapias físicas. Mejoran el ánimo: Acariciarlos disminuye la presión arterial y la frecuencia cardíaca, generando calma. Facilitan la comunicación: Ayudan a que niños se animen a hablar y a que pacientes se abran más con el personal de salud. ¿Dónde trabajan? Hospitales y clínicas. Salas de espera, internación y rehabilitación. Apoyo en consultas médicas (dentista, extracciones). ¿Cómo se entrenan? Pasan por años de selección y entrenamiento para manejar el estrés y leer emociones. Se les enseña a interactuar con respeto y a trabajar con el personal médico. El proceso de cría incluye exposición temprana a sonidos y vibraciones para equilibrarlos. Ejemplo de Dogtores Bagui, Antonia y Carola: Trabajan acompañando a adultos. Kira y Lana: Expertas en calmar y jugar con niños
Para muchas personas, la idea de realizar ejercicios o deportes de alto rendimiento puede resultar desalentador y poco atractivo, ya que no les gustan los deportes de mucho impacto o simplemente pueden terminar lesionados. Sin embargo, la actividad física no debe ser complicada, y existe una alternativa accesible y altamente beneficiosa: “el arte de caminar”. Esta actividad, no requiere ningún tipo de esfuerzo excesivo ni tampoco equipamiento costoso, tiene múltiples beneficios para la salud y lo mejor de todo es que pueden practicarla desde los más jóvenes hasta los adultos mayores. “Una de las mejores actividades físicas que una persona puede realizar son los ejercicios aeróbicos, como por ejemplo la caminata. Esta nos asegura un impacto suave, mejora nuestra capacidad física y cardiovascular, tiende a bajar la presión arterial y nos ayuda a bajar de peso, entre otras cosas”, explica el Dr. Rodrigo Águila, cardiólogo de Clínica INDISA. Beneficios de caminar diariamente 1- Mejora la salud cardiovascular: fortalece el corazón y reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Además ayuda a mantener niveles saludables de presión arterial y reduce el colesterol. 2- Controla el peso: caminar a un ritmo constante puede contribuir a la pérdida de peso o al mantenimiento de un peso saludable. 3- Mejora el estado de ánimo: el ejercicio regular libera endorfinas, lo que puede reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo. Además proporciona un tiempo a solas para relajarse y reflexionar, lo que favorece el bienestar mental. 4- Fortalecimiento muscular y tonificación: al ser una actividad que involucra varios grupos musculares, incluidos los músculos de las piernas, glúteos y abdomen, ayuda a tonificar el cuerpo con el tiempo. 5- Más energía: puede aumentar los niveles de energía y reducir la fatiga. 6- Ejercicio ideal para todas las edades: al ser una actividad de bajo impacto es apta para personas de todas las edades y nivel de condición física. Es especial para los adultos mayores, ya que mejora la movilidad y la independencia. ¿Cuánto tiempo debo caminar por día? Acerca de cuánto tiempo es recomendable que una persona camine diariamente, el especialista de INDISA precisa que “eso va depender de la edad de la persona. A un adulto mayor, se le recomienda caminar al menos 30 minutos, tres veces a la semana. En cambio, una persona joven puede caminar 45 minutos y complementarlo con otro tipo de actividad como la bicicleta, tres veces a la semana, aunque puede ser más”. Si quieres partir practicando este deporte, pero no sabes cómo hacerlo, aquí te dejamos algunos consejos que te ayudarán a dar ese primer paso: Recomendaciones para iniciar en las caminatas diarias – Contar con ropa y calzado adecuado es fundamental, ya que te ayudarán a caminar de manera correcta. – Controlar la velocidad. Lo más recomendable es ir a una velocidad media, pero lo importante es caminar, por lo que hazlo a una velocidad que te sientas cómodo; puedes aumentar el ritmo cuando te sientas preparado. – Elegir una hora en que la temperatura sea agradable. – Hidratarse antes y después de caminar. – Antes de partir, realizar un par de ejercicios de calentamiento y estiramiento. Asimismo, se recomienda elongar una vez que se termine de caminar para evitar lesiones. Incorporar caminatas regulares en tu rutina diaria puede marcar una gran diferencia en tu salud física y mental, ¡así que saca tus mejores zapatos y comienza a caminar hoy mismo! Tu cuerpo y mente te lo agradecerán.
Según el último Censo 2024, el 14% de la población nacional supera los 65 años, un dato que alerta sobre los múltiples desafíos sociales y sanitarios que conlleva esta transición demográfica. Con esto, Chile se perfila como un país que envejece a paso firme. El cambio demográfico no sólo transforma el perfil etario de la población, sino que plantea profundas preguntas sobre calidad de vida, salud mental y participación social en la vejez. En este contexto, un equipo de académicos investigadores de la Universidad Santo Tomás (UST), sede Temuco, ha centrado su labor en estudiar y prevenir el deterioro cognitivo en personas mayores, una de las problemáticas más urgentes del envejecimiento. Desde la Gerontología Clínica, la Kinesiología y la Terapia Ocupacional, coinciden en la necesidad de un enfoque preventivo e integral que no sólo trate síntomas, sino que promueva bienestar y autonomía en esta etapa de la vida. ¿Cómo evitar el deterioro cognitivo? Frente a esta realidad, el fenómeno del envejecimiento adquiere una relevancia crítica desde una perspectiva poblacional. Norman López, doctor en Neurociencia y profesor titular de la UST, advirtió que “la baja natalidad y el aumento sostenido de adultos mayores están invirtiendo nuestra pirámide poblacional”. Publicidad Por este motivo, el especialista enfatizó que es urgente avanzar hacia un enfoque más integral y preventivo del envejecimiento, que considere tanto las políticas públicas como el entorno social y comunitario de las personas mayores. “Envejecer bien no es solo una meta personal, sino una tarea colectiva. Prepararnos como sociedad para este cambio demográfico es clave para asegurar el bienestar de todas y todos”, señaló el médico especialista. En este mismo sentido, la kinesióloga y doctora en Investigación Gerontológica, Carol Saldías, sugiere que “factores como la actividad física, el nivel educacional y la estimulación cognitiva pueden reducir el riesgo de demencia y otras afecciones neurocognitivas. Pero no basta con intervenir un área: el enfoque debe ser integral”. Cuidar de la salud física y mental Complementando esta mirada, Ignacio Pezoa, terapeuta ocupacional y magíster en Neurociencias, comentó sobre la importancia de la participación social activa como un factor protector frente al deterioro cognitivo. “El aislamiento y la soledad afectan a cerca del 40% de las personas mayores en la región de La Araucanía, y esto incide directamente en su calidad de vida. Promover espacios de participación, relaciones significativas y actividades con propósito es clave para prevenir un envejecimiento patológico”, indicó Pezoa. Respecto a este enfoque, el académico Patricio Torres, académico investigador de Terapia Ocupacional de la UST Temuco, destaca la relevancia de la actividad física y los vínculos sociales como pilares de un envejecimiento saludable. “La soledad no deseada es una de las principales amenazas para la salud cognitiva de las personas mayores. Se asocia a mayores niveles de estrés, alteraciones del sueño, disminución de la inmunidad y un incremento en los riesgos de accidentes vasculares”, advirtió. En este sentido, Torres propone fortalecer espacios como clubes deportivos, talleres comunitarios o actividades recreativas que promuevan el encuentro y la participación activa. “Vivir más es también un desafío social que requiere actuar desde temprano, generando redes significativas que acompañen a las personas a lo largo de toda la vida”, concluyó. Consejos para cuidar la salud cerebral Estimulación mental y cognitiva: – Aprender cosas nuevas de forma constante. – Leer libros, jugar juegos de memoria y realizar ejercicios mentales. – Participar en talleres de aprendizaje (idiomas, manualidades, jardinería, etc.). Vida social y actividades con sentido – Mantener una vida social activa: visitar amigos, participar en grupos o talleres comunitarios. – Realizar actividades con propósito que motiven y den satisfacción al paciente. – Fomentar redes sociales significativas desde joven. – Evitar y actuar frente a la soledad no deseada. Actividad física regular – Caminar, bailar o hacer ejercicios de bajo impacto de forma regular. – Participar en actividades físicas grupales para ejercitar cuerpo y mente. Cuidado de la salud física – Controlar enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes y pérdida auditiva. – Realizar chequeos médicos anuales como el EMPAM. – No automedicarse.
Con la llegada del verano, las altas temperaturas se convierten en las protagonistas indiscutibles de la temporada estival. Aunque este clima es ideal para disfrutar de distintos panoramas, realizar actividad física al aire libre requiere tomar mayores precauciones para resguardar la salud. En este sentido, Miguel Palominos, jefe de carrera de Preparador Físico del IP-CFT Santo Tomás, Sede San Joaquín, entregó una serie de recomendaciones para entrenar de forma segura durante los días calurosos. “Es fundamental evitar los horarios de mayor radiación solar, especialmente durante la media tarde. Lo ideal es programar la actividad física en la mañana o en la tarde noche, cuando las temperaturas son más bajas, lo que permite disminuir el riesgo de deshidratación y golpes de calor”, señaló Palominos. Además, enfatizó que, independiente del horario, es imprescindible mantener una buena hidratación, junto con el uso de bloqueador solar, gorro, lentes de sol, poleras con filtro UV y calzado adecuado, elementos que ayudan a proteger el cuerpo de los efectos nocivos del sol. Recomendaciones para hacer deporte en verano El especialista advierte que existen síntomas que no deben ser ignorados durante el ejercicio, tales como “visión borrosa, mareos, dolor de cabeza, sudoración excesiva, calambres y vómitos son señales de alerta. Si una persona presenta alguno de estos síntomas, debe detener inmediatamente la actividad y, si persisten, acudir a un centro asistencial”. Respecto a la hidratación y la alimentación, Palominos entregó recomendaciones específicas según el momento del entrenamiento: Antes del ejercicio: – Consumir entre 5 y 10 ml de agua por kilo de peso, entre 2 y 4 horas previas. – Realizar la última comida principal 2 a 3 horas antes y, hasta 45 minutos previos, ingerir una pequeña dosis de carbohidratos. Durante el ejercicio: – Beber entre 400 y 800 ml de agua por cada hora de actividad, idealmente fría (entre 3 y 5 °C). – Si el ejercicio se extiende por más de una hora, incorporar pequeñas dosis de carbohidratos, como medio plátano, una barra de cereal o un yogur. Después del ejercicio: – Consumir entre 1,5 y 2 litros de agua dentro de las primeras cuatro horas posteriores al entrenamiento. – Se pueden incluir bebidas isotónicas y, dentro de los primeros 15 minutos, ingerir carbohidratos simples de rápida absorción, como fruta, un pequeño sándwich o incluso una porción moderada de chocolate. Finalmente, el experto recalcó que la actividad física es fundamental para la salud, pero debe realizarse con responsabilidad. “Entrenar informado y cuidando el cuerpo permite disfrutar del deporte incluso en verano, evitando riesgos innecesarios”, concluyó.