1 de junio de 2022

Crema que mata al cáncer de piel más común es desarrollada en Chile

El desarrollo constituye una mejora en comparación con las terapias actuales, al eliminar el 100% de las células cancerígenas y con ello evitar la recurrencia de la enfermedad, además de ser menos invasivo.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada diez chilenos tendrá durante su vida algún tipo de cáncer a la piel. Se trata de 20 mil personas cada año.

A su vez, el de tipo no melanoma y sus lesiones precursoras son el cáncer de piel más frecuente a nivel mundial y se producen en áreas expuestas al sol como, por ejemplo, el rostro.

Con esos datos como base es que las investigadoras Priscilla Brebi y Daniela León, ambas de la Universidad de La Frontera (UFRO), en Temuco, decidieron estudiar una forma de mejorar los tratamientos que existen actualmente para este tipo de cáncer, que representa el 80% de todos los cánceres de piel en el mundo.

Hoy, una debilidad de las terapias fotodinámicas en cáncer de piel no melanoma, es decir aquellas que emplean medicamentos que se activan con la luz, es que producen resistencia.

Daniela León, doctora en ciencias e investigadora posdoctoral de la UFRO, explica: ‘Actualmente, los médicos en Chile y el resto del mundo aplican esta terapia, que se basa en cremas u otros medicamentos que se activan cuando la lesión se expone a un dispositivo especial que irradia luz, pero no todas las células cancerígenas se mueren, es decir, estas generan resistencia y el daño celular no es suficiente, lo que implica que la lesión podría seguir creciendo’.

Tratamiento inédito

Junto a Brebi y luego de cuatro años de trabajo, ambas lograron desarrollar un inédito tratamiento a base de una crema que daña el 100% de las células cancerígenas, según pruebas realizadas a nivel in vitro, es decir, con células de cáncer de piel y en un laboratorio.

Lo relevante de que muera el 100% de las células cancerígenas es que se reduce la posibilidad de que la enfermedad regrese, dice León.

Adicionalmente, el estudio demostró que al exponer estas células cancerígenas al compuesto en investigación, el 100% de ellas moría solo 24 horas después del contacto, lo que da cuenta de la rapidez de la crema para funcionar.

‘Al ver que en modelos in vitro logramos que muera la totalidad de las células, nos impulsa a seguir trabajando en esta línea. (…) La idea es que, a futuro, este tratamiento a base de la crema asegure la eliminación completa del cáncer en los pacientes’, comenta León.

Brebi, doctora en ciencias mención biología celular y molecular y coinvestigadora en el proyecto, agrega: ‘Siempre que tienes un procedimiento quirúrgico en cáncer existe la probabilidad de que este regrese, pero lo que vemos en el laboratorio con esta crema es distinto. Matamos todas las células al punto de que la tasa de recurrencia de la enfermedad es casi nula’.

Según explican ambas científicas, la formulación fotosensibilizadora tiene un compuesto derivado del té verde, que es el que la hace más eficiente en comparación con las cremas que se utilizan actualmente en la medicina.

‘No lo escogimos porque sea específicamente del té verde, sino porque el compuesto está dentro de una lista de sustancias que generan más efectos de muerte en las células y por eso decidimos probarlo’, explica León.

A futuro, señala, el tratamiento con esta crema 100% chilena sería así: ‘El paciente debe cumplir los requisitos, como que la lesión no sea muy profunda, por ejemplo, para entonces aplicar la crema, luego poner un parche en la zona, y tres o cuatro horas después, el médico aplicaría la luz y ahí se genera el tratamiento’.

Brebi destaca la posibilidad de evitar una cirugía. ‘Para ello necesitas que haya disponible un pabellón, un médico, soportar listas de espera. Esta solución que planteamos, en cambio, es ambulatoria, por lo tanto es mucho más fácil recibirla’.

Andrew Quest, investigador del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Universidad de Chile y experto en estudios sobre cáncer, coincide en que el preparado vendría a solucionar múltiples problemas en el tratamiento de este tipo de cáncer de piel. ‘Lo primero es que este es el tipo de cáncer de piel más común en el mundo, entonces encontrar algo que mejora la eficiencia del tratamiento actual, por supuesto que es muy bienvenido’, opina el especialista.

Lo que sigue

Los próximos planes de esta investigación son continuar con pruebas en animales durante este año, es decir, la evaluación in vivo de la formulación, ‘para determinar cuáles serían las mejores concentraciones del producto, así como la mejor opción de presentación del mismo’, detalla León.

La idea es avanzar para posteriormente hacer los estudios correspondientes en humanos. En esa línea, las investigadoras cuentan que ya se han sumado algunos socios, como el Laboratorio Avellina, y los centros médicos Dermaclínica, (Temuco) y Clínica Orlandi (Santiago).

Por ello, Brebi cree que el proceso de realizar los ensayos clínicos y obtener los permisos de comercialización por parte del Instituto de Salud Pública no serán demasiado complejos ni largos.

‘Por un lado, el compuesto que usamos es conocido, se utiliza y está demostrado que no es dañino para la salud, por lo que esperaríamos no tener problemas con la aprobación de las autoridades sanitarias. Además, nuestros socios están interesados en probar la crema, por lo que creemos que llegaremos rápido a los pacientes’ puntualiza la investigadora.

Ambas investigadoras a cargo de este proyecto destacan la importancia de reconocer que el desarrollo de la crema esté liderado por un equipo que en su mayoría son mujeres. ‘El pensamiento femenino es fundamental para la ciencia. Si bien en el área de las ciencias médicas y biológicas se ha equiparado la participación de mujeres, hay áreas más duras, como ingeniería, donde aún existe una gran brecha’, comenta Brebi.

Por ello, añade que es clave ‘captar el interés por esta área, desde muy temprana edad, normalizando que niñas y niños pueden aspirar a tener cualquier profesión y que pueden desarrollarse intelectualmente por igual’.

Garantizar que la salud y los tratamientos sean asequibles para todos es esencial para el desarrollo sostenible.

   


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